Arte y Letras Historia

Solimán el Magnífico, diez sobre diez

Retrato de Soliman hacia 1530 hecho por Tiziano.
Retrato de Solimán hacia 1530, hecho por Tiziano.

Su antecesor, su padre el sultán Selim I Yavuz (el Severo), había ejecutado a sus hijos, menos al elegido, con la ceremonial técnica de la cuerda con arco. El estrangulamiento, según la ley del fratricidio, despejaba la línea de sucesión al sultanato y evitaba que la sagrada sangre otomana, engendrada bajo la espada de Osmán, se vertiera de forma indecorosa. El afortunado, el futuro Solimán el Magnífico, se vio por tanto libre de hermanos molestos y ascendió al trono de la Sublime Puerta cuando su guerrero padre, de camino hacia Edirne por tierras de Tracia, murió al parecer por culpa de un forúnculo infectado.

A finales de 1520, hace quinientos años, Solimán I se convertía en el sultán número diez de la dinastía otomana. Este guarismo, el diez, significaba augurio de buena fortuna. Diez eran los mandamientos. Diez fueron los discípulos del profeta Mahoma. Diez partes y variantes contenía el Corán. Diez eran los dedos de las manos y los pies y diez era el número de las esferas celestes en la astronomía islámica. Solimán, además, había nacido a principios del siglo X, el año 900 de la Hégira (1494 en la era cristiana, en tiempos de Bayaceto II, hijo del gran Mehmet II Fatih, el conquistador de Constantinopla). Fue, por tanto, un hombre aliviado por la buena suerte y de ahí que se le conociera como el «Perfeccionador del Número Perfecto».

Durante su égida (1520-1566), Solimán acumuló otros títulos que reflejaban su lustre y su titilante grandeza como dueño y señor de los doce mil kilómetros cuadrados que tenía su imperio. En Italia, donde el papa tiritaba ante el lunar creciente de los turcos, ya se conocía al morador de Estambul como «Gran Turco» y «Gran Señor». En los ariscos pagos de Alemania, donde había prendido la Protesta del agustino Martín Lutero, lo llamaron también «der grosse Tuerke». Dueño y soberano de treinta y siete reinos, seguía acuñando el título de «Señor del Horizonte», allí hasta donde alcanzaba su halo fuera de sus dominios estrictos que los musulmanes llamaban como «Dar ul-Harb» («La Morada de la Guerra»), así como en los territorios ya dominados bajo el «Dar ul-Islam» («la Morada de la Paz»). Pasado el tiempo, evaluado a la luz de los suyos, Solimán será conocido como el gran legislador (Kanunî) al compendiar toda la legislación sultánica y coránica, conforme el credo suní, de sus nueve antecesores. Tuvo especial cuidado de no violar la sharía, que incluía, para asombro tal vez de nuestros días, una protección especial para los infieles, que eran sus propios súbditos cristianos y judíos (paradójicamente, Estambul se convertirá en una especie de albergue para cristianos por parte de hugonotes franceses, anglicanos, cuáqueros, anabaptistas y católicos bajo sospecha como los jesuitas y capuchinos).

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

5 comentarios

  1. Antonio Yelo

    Bajar en coche por Barbaros Boulevard, en Estambul, a la hora del atardecer, es una de las experiencias visuales más impresionantes que se pueden disfrutar en la capital turca. La inclinación de la avenida permite ver un buen trozo del Bosforo sin necesidad de bajar del vehículo. Cuando uno ya se encuentra cerca del puerto de Besiktas, y si la tarde es clara, podrá ver la «Kiz Kulesi» (La torre de la doncella o tambien llamada torre de Leandro), una edificacion de 23 metros construida por un emperador bizantino en 1100 sobre un pequeño islote a la entrada del estrecho. La leyenda cuenta que el emperador mandó construir la torre para refugiar en ella a su hija. Una profecía anunciaba que la niña, al cumplir 18 años, sería mordida y envenenada por una serpiente. El día del citado cumpleaños, el emperador, contento por haber conseguido protejer a su hija manteniendola alejada de tierra (donde habitan las serpientes), llevó a la torre una cesta de frutas exóticas como regalo para su hija. Entre las frutas se escondía una pequeña víbora. El reptil mordió a la princesa y esta murió. De ahí lo de «Torre de la doncella».

  2. En el párrafo que comienza con «Las arterias de la ruiseña…» aparece de repente un «Sinan». Supongo que sería otra manera de nombrar a este personaje. De cualquier manera, excelente y amena lectura de un período historico poco conocido, especialmente del lado oriental. Gracias.

  3. Hurrem nunca llegó a ser valide ( reyna madre) porque murió antes de que su hijo llegara al trono, su suegra Ayse Afsa si fue valide sultán

  4. Maria Clarisa Schilling Besoain

    Muy entretenido esto es cultura

  5. La historia de suleiman es fascínante

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*