
A principios de los setenta, la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos impulsó una ley de «televisión de acceso público» que obligaba a los proveedores de cable a reservar espacio de emisión para programas creados por los ciudadanos. La compañía de cable u organización local debe gestionarlo, cediendo un estudio, los medios técnicos y personal para que cualquier persona pueda emitir su programa grabado o en directo. Antes de la era internet, esto permitía dar voz a los ciudadanos. Durante décadas han abundado los programas educativos, religiosos, de variedades, los concursos de cantantes, etc. Pero, por descontado, hubo un hilarante efecto secundario: la posibilidad de emitir gratis atrajo a toda clase de individuos extravagantes, inadaptados, desequilibrados, o sencillamente gamberros que lo usaban para tocar las narices a la audiencia. Hagamos un pequeño repaso de algunos programas míticos —no caben todos aquí porque ¡hay decenas!— que la gente pudo ver en sus casas. Bienvenidos al psicodélico mundo de la televisión ciudadana en estado puro. God bless America.
The Great Satan At-Large: Talk show de 1990, emitido en un canal de contenido predominantemente religioso de la conservadora Arizona. Solo tuvo un episodio y entenderán fácilmente por qué: pudo ser visto en pleno horario familiar de un domingo —¡las seis de la tarde!— ante una audiencia acostumbrada a programas cristianos. La primera imagen era una bandera estadounidense con una esvástica que adornaba la mesa del presentador disfrazado de demonio, cuyas primeras palabras fueron «¡Hail, Satán! ¡Es justo y necesario, hijos de puta!». A su espalda, proyecciones de gente morreándose o colgando en pelotas de una polea. ¿El contenido? Él y otros individuos con pinta de ir de cocaína hasta las cejas decían disparates y respondían a las llamadas telefónicas de los espectadores enseñando el culo. Adivinen qué: se les impidió volver a emitir. El responsable del programa llegó a ser detenido, aunque hoy es recordado como un héroe del punk. Este programa puso a prueba uno de los problemas que tuvo siempre la TV de acceso público: el delicado equilibrio entre libertad de expresión y lo que estaban dispuestos a tolerar quienes gestionaban estos medios a nivel local.
Animal Trash: Engañoso show con marionetas que, a primera vista, podía parecer una copia de Barrio Sésamo y captar la atención de algún despistado chiquillo. Solo que estas marionetas no cantaban canciones, sino que se disparaban en la cabeza unas a otras —con sus sesos de trapo volando por ahí—, aparecían masturbándose ante una ventana, insultaban a famosos y decían groserías (impagable el momento del primer episodio en que una de las marionetas protestaba escandalizada ante sus compañeras: «¡Esto es un show para niños!»). Animal Trash no duró mucho, pero contaba con guiones bastante más pulidos de lo habitual en este ámbito. Era una gran idea; me sorprende que nadie haya comprado los derechos para un remake.
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Dejo unos enlaces que no salen:
https://archive.org/details/thegreatsatanatlarge
https://www.youtube.com/watch?v=XjbtnMz6eQw
http://mail.poetv.com/video.php?vid=5487
En España tuvimos televisiones privadas de barrio con programas que eran canela fina también. Duraron muy poco.
Genial artículo del under televisivo e internaútico. Sr. Emilio, yo por mi parte, le recomiendo los especiales televisivo-musicales Take No Prisoners presentados por Jerry Humphrey y el inefable Ben Hamper, autor del libro «Historias desde la cadena de montaje»(*) y amigo personal del cineasta Michael Moore. Estos programas forman parte de una obra más extensa que mediante audios diversos (bootlegs, programas de radio, etc.) conforman la escena musical underground de Flint (Michigan). Todo ello expuesto de forma pública y gratuita.
Como ejemplo le dejo aqui el programa dedicado a la banda From Beyond, formada entre ellos por Scott Carlson de los legendarios Repulsion a la guitarra solista. Un poryecto de corta duración y tintes menos metaleros que su banda madre donde él es cantante y bajista.
http://www.takenoprisoners.info/?i=1
El programa en sí no es el típico programa musical. Ofrece una actuación en directo segmentada con entrevistas a la banda y gags absurdos interpretados por los propios realizadores del mismo, nada de videoclips ni mariconadas al uso; estamos hablando del underground, hombre.
En definitiva dejo aqui el enlace general porque en la escena underground del Flint de finales de los 80’s y principios de los 90’s hay mucha tela que cortar y mucho manjar al que hincarle el diente.
http://www.takenoprisoners.info/index.html
Saludos, y buen provecho!!
(*) Libro también muy recomendable. Ben no es que sea Bukowski, pero también es un tipo muy destroyer con brillantes y descacharrantes reflexiones tanto musicales como del entorno laboral-cultural propio de su ciudad. La típica ciudad industrial norteamericana.
HUMOR SIN ESTILO
Cuenta con un amplio plantel de individuos extravagantes actuando en distintos papeles, o, dicho de otro modo, fue rodada en Nueva York, donde no faltaban voluntarios de todo pelaje.
HUMOR CON ESTILO
Cuenta con un amplio plantel de individuos extravagantes actuando en distintos papeles, o, dicho de otro modo, fue rodada en Nueva York.