Entrevistas

Miguel del Arco: «En este país la cultura ha sido apedreada secularmente»

Miguel del Arco para JD 0

Esta entrevista se publicó originalmente en papel en nuestra trimestral nº17 Especial malditos

A Miguel del Arco (Madrid, 1965) no se le conoce un fracaso. Algo que debería avalar su trayectoria, pero, en realidad, alimenta sospechas en torno a él. Si adapta a Molière, Gorki, Strindberg o Shakespeare, el público llena la sala. Cree que la crítica y los premios son la misma lotería, así que el azar también debe estar de su lado. Arrasa cuando le monta un Juicio a una zorra a Helena de Troya y si arma una compañía teatral con afán clandestino, acaba convertida en una referencia de la escena española.

Sucede que Del Arco sabe llenar teatros, pero desconoce cómo cerrar la boca. Y menos mal. Porque si este dramaturgo, al que ya se conoce como «el gran renovador de las artes escénicas españolas» fuera cauto, comedido o acaso templado, encajaría con el perfil de hombre exitoso y privilegiado que muchos trazan sobre él. Pero el papel no le va. Hace mucho que dejó de ser actor. Miguel del Arco tiene una cordialidad templada, nada gratuita, nada complaciente; más castellana que madrileña. A veces coquetea con la grandilocuencia y otras con la polémica. Pero, sobre todo, habla claro, sin hipotecas con el poder, con la profesión o con el público. Señalando a quienes provocan que, a pesar del éxito y la reputación, llevar un teatro y una función adelante siga siendo casi sinónimo de ruina económica.

Los que tenéis tantas facetas —actor, guionista, adaptador, dramaturgo, director de escena, director de cine…—, ¿qué ponéis en vuestra tarjeta de visita? ¿Cómo te presentas cuando te dicen eso de «y tú a qué te dedicas»?

Desde hace poco digo «director». No sé desde hace cuánto, diría un par de años o así. Cuando me preguntan «¿Y tú qué eres?», digo única y exclusivamente «director de escena». Autor jamás diría que soy. Y lo soy, porque uno que escribe es autor, y ya está. Pero es una faceta que yo encuentro que aún me viene grande, y está muy bien que me venga grande. Me parece que me falta formación. Pero escribo, eso está claro. Es una cosa que yo he impulsado, que la he empujado de alguna manera. En cambio, soy director de una manera mucho más orgánica, el autor de repente ha aparecido casi por necesidad. Además, tiene muy poca conexión con el equipo y es uno de los motivos por los que lo llevo peor, porque es una faceta que se desarrolla fundamentalmente en soledad y yo soy un hombre de equipo.

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2 comentarios

  1. Al fin alguien del mundo del teatro, y además de la talla de Miguel del Arco, habla del brutal derroche de los teatros nacionales y de su política de personal. Como asiduo espectador de teatro siempre me ha extrañado cuando en los programas de los teatros públicos leo la relación de empleados: administrativos, publicistas, técnicos de esto, técnicos de lo otro , y demás. Al compararlo con compañías privadas , es realmente llamativo.

  2. Burro teatral

    Muy interesante la entrevista. Parece un tipo que aunque se case públicamente, politicamente hablando, no tiene reparos en hacer igual de público su divorcio. Tambien me ha parecido valiente la crítica al teatro público y su derroche de medios(y a mi que no me extraña). Eso le honra.

    Lo que le honra menos(a mi modo de ver) es el tema de IVA cultural y su «con un IVA más bajo podríamos ser sostenibles». Eso piensan muchos negocios de distinto pelaje y no van a grito pelado diciendo que merecen privilegios, más de los que tienen, porque no hay muchos negocios que salga por la tele su fiesta anual para rascarse la espalda unos a otros, ni reciban subvenciones y estos tambien pagan impuestos, seguridad social… No sé me va a olvidar nunca el sumún de ese endiosamiento que tiene la farándula cuando Alex de la Iglesia dijo aquello de «Parece que la agricultura es más importante que la cultura». Me gustaría tener la experiencia de vivir un día en ese mundo que se han montado. Uno tiene que pasárselo teta.

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