De primero, reguetón

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reguetón
Bad Bunny. Foto: Cordon Press.

Existe un segmento de la sociedad que cree, de manera concluyente, que escuchar reguetón quita años de vida. Disfrutar de este género solo puede significar que tu cociente intelectual registra números deplorables. Se trata de ese segmento que alardea de no haber escuchado jamás una canción de Ozuna o Daddy Yankee. Me tomo la libertad de mencionar al distinguido grupo de boomers que considera abominable que estos jovencitos de hoy escuchen tales sandeces. «En nuestra época bailábamos con Cyndi Lauper o Rafaela Carrá». Señores, hoy se baila reguetón. Y os prometo que no quita años de vida. 

Cierto es que mi generación ha crecido escuchando en dicho género una plétora de frases machistas y denigrantes. Desde el famoso «quiero una mujer bien bonita, callada que no me diga ná» de Kevin Roldán, hasta «mami, no es que yo te quiera decir puta, pero si tú eres puta te va a gustar», de Ñengo Flow. Pero en los últimos años hemos podido comprobar que hay maneras de crear contenido exitoso, sin alejarse del género y dejando de lado estas salvajadas. El ejemplo: Benito Antonio Martínez Ocasio.

De trabajar en un supermercado a conquistar el panorama musical. Bad Bunny se ha convertido en la gran sensación mundial del trap latino y el reguetón. Con tan solo veintiséis años ha batido todos los récords en la industria musical. Conocido por no saber tocar ningún instrumento y componer lo justito, ha cambiado el panorama musical de la manera que muchos esperábamos: comprometiéndose con causas trascendentales. Se demandaba del género que siguiese evolucionando a la par que lo hacía la sociedad. Se pedía a gritos la aparición de figuras públicas de la industria que fuesen altavoces. Era necesario que emergiera un símbolo que diese la oportunidad a toda una generación de no sentirse avergonzados por escuchar reguetón. No en un referente; no nos equivoquemos. Si revisamos las canciones del puertorriqueño, encontraremos más de una con terminología sexista. Pero en los últimos años Bad Bunny se ha convertido en un altavoz de diversas causas que, hasta entonces, jamás habíamos visto en el género. 

Desde protestas políticas (marchas callejeras pidiendo la renuncia de Ricardo Rosselló) hasta el famoso mensaje revindicativo de «Mataron a Alexa, no a un hombre con falda» en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon. El artista puertorriqueño no necesita afirmar su masculinidad ni cosificar a la mujer como la cultura del reguetón viene haciendo desde sus inicios. Desde «Yo perreo sola», un grito al feminismo y a la diversidad, hasta su extravagante estilo de ropa que derrumba cánones de la moda masculina.

«Bad Bunny encuentra oro en el pasado, mientras que J Balvin está atrapado en el futuro». De esta manera describió los últimos álbumes de ambos músicos Jon Carramiaca, crítico de música para el New York Times. Se trataba de YHLQMDLG («Yo hago lo que me da la gana») de Benito, y Colores del colombiano. El periodista describe en su artículo la manera en que cada artista ha evolucionado en su música: Bad Bunny aprovecha para volver al «pop genuinamente radical de quinta marcha, casi en su totalidad dentro del marco del reguetón de entonces y ahora». Colores es un álbum mucho más plano, pero sin renunciar a su identidad; «la producción es optimista y pulida, utilizando el reguetón como esqueleto para un club-pop ambicioso. A veces hay florituras del campo de la izquierda, como el zumbido kazoo-ish que recorre “Amarillo“, o los silbidos etéreos en “Arcoíris“, una colaboración con el progresista nigeriano AfrobeatsSr. Eazi». 

Entre las últimas peripecias del puertorriqueño pudimos disfrutar de un concierto en plena pandemia mundial. El pasado 21 de septiembre, el músico aparecía por sorpresa en un autobús por el centro de Nueva York. Tras meses insufribles, el público pudo disfrutar de un concierto totalmente gratuito emitido en directo a través de YouTube. Hasta ese momento, Bad Bunny había asegurado que iba a tomar distancia de las redes sociales. Como no podía ser de otra manera, tras casi dos horas recorriendo la calles de la ciudad neoyorquina, el número de personas que disfrutó del show fue una locura. Más de 1,4 millones. 

El éxito de la figura del conejo malo radica en que él mismo conoce sus limitaciones. No es un referente de la causas que defiende, ni tampoco quiere serlo. Tan solo aprovecha las oportunidades que tiene para reivindicar lo que estima oportuno. No pretende llamar la atención o ser oportunista, sino normalizar lo que para muchos se sale de lo ordinario. 

A los españoles terminó por conquistarnos con su colaboración con Rosalía, una de las artistas más respetada de nuestro país. Juntos formaron una de las parejas musicales del año. «La noche de anoche» (pertenece al último álbum del puertorriqueño El último tour del mundo, 2020) alcanzó más de 6,7 millones de visualizaciones en menos de doce horas tras su estreno. En España obtuvo tres discos platinos y las ventas certificadas llegaron hasta las 120 000.  El tema se ha convertido en uno de los más escuchados de todo el álbum. El diario El Español describió el lanzamiento como «decepcionante». Nada más lejos de la realidad. El férreo público del cantante agradeció que la colaboración se tratase de un tema más lento, con el desamor como protagonista principal. Aun así, más allá de las diversas opiniones que se produjeron, una colaboración entre Rosalía y Bad Bunny nunca puede salir mal. 

El género del reguetón aún es machista. Siguen vendiendo los hits con letras fuera de lugar. Y Bad Bunny es tan solo uno entre los miles que hoy encabezan las listas mundiales. Una vez más: no es el representante de nada. Pero se agradece que alguien de su magnitud invierta tiempo en las cosas que nos pasan a todos. Que salgan de su pequeña burbuja para descubrir que sus acciones y palabras sí que repercuten de una manera u otra. Y a ese sector de la sociedad que sigue creyendo que se puede discriminar a alguien por el tipo de música que escucha: «Me importan mucha’ cosa’, pero tu opinión no está en esa lista. Salí con piquete de artista». («Yo visto así», Bad Bunny, 2020).

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32 Comentarios

  1. El reguetón auténtico, el de La Mata, hace años que murió para prostituirse al pop. Pero bueno, por desgracia es algo que pasa con todos los géneros.
    Si de todo el regetón que se hace, solo podemos salvar a Bad Bunny, mal vamos.
    Y decir que 6,7 millones de reprosucciones, o unas ventas de 120k es algo a tener en cuenta…. Pues los boomers siguen ganando a patadas con casi cualqueir artistica más o menos mítico, ya no diría lengendarios al nivel Jackson o Mercury.
    ¿Qué hay buen reguetón? Claro ¿Qué Bud Bunny es la expresión de ello? Bueno, si. Pero una epxresión muy pobre, no dejar de ser alguien Mainstream. Por muy rebelde que lo que quieran poner… Digo vender.

    • Totalmente deacuerdo, el regetón como genero se convirtio en Pop, tan es así, que hasta artistas pop se subieron a ese tren hace bastante tiempo, para dar un ejemplo, Enrique Iglesias.

  2. «En nuestra época bailábamos con Cyndi Lauper o Rafaela Carrá».

    Comentarios que dan vergüenza ajena. “Time after time”, una de las composiciones de Lauper, fue versionada por un tal Miles Davis. “I drove all night”, otra de ellas, por un señor llamado Roy Orbison.

    Voy avisando a la autora que ni uno ni el otro son futbolistas ni youtubers ingleses, sino dos de los más grandes artistas que dio la música durante el siglo XX.

    • El reguetón es la lambada del siglo XXI, le auguro una caída estrepitosa cuando los críos que lo oyen, que son el 90%, cambien a sus reguetoners-trapers por otra moda. Mucha palabrería para tan poco contenido.

    • Es aconsejable no ser tan faltón cuando además metes la pata. I drove all night NO la escribió Cindy Lauper. Se la escribieron a Roy Orbison y Cindy Lauper hizo la versión.

      • Ok, me la envaino después de hacer las comprobaciones oportunas. El motivo de mi equivocación fue que la versión de Lauper fue lanzada años antes que la de Orbison.

        Las mismas comprobaciones oportunas, por cierto, que podría haber hecho la autora sobre Lauper antes de mencionarla y meterla en el saco del pachangueo, para intentar así validar la absurda tesis de su “revelador” artículo.

        El dato de que la versionase uno de los más grandes de la historia del jazz está también comprobado. Seguro que algún genio de nuestro tiempo como él lo fue en el suyo está deseoso de ofrecer su versión de algún “temazo” de Bad Bunny…

      • Hombre, es que Roy Orbison es un pestiño importante. Así en global. Mil veces más divertido el reguetón.

    • Si estos dos, digo estas dos fueron grandes artistas del siglo veinte, algo funciono mal en España. Pero bueno, aqui no funciona nada, por eso me tomo el comentario en broma.

    • Y, sin acritud, creer que Roy Orbison versionaria algo de Cindy Lauper, es que no se me ocurre nada mas.

  3. Un artículo interesante, con el que resono y además, muy bien escrito. Yo he sido fan de Benito Antonio Martínez Ocasio desde el principio cuando aún no era mundialmente conocido y es para mi muy satisfactorio ver la evolución de este gran artista pasar de componer temas como “Me Llueven 3.0” a “Amorfoda” o “Si Veo A Tu Mamá” donde se puede ver la calidad del artista y como su tema principal ya no son “las putas y el dinero” sino “el amor y desamor” algo con lo que todos podemos resonar.

    Además, como bien dice de la Mata en su artículo, Benito ha sabido apoyar causas como plantar cara a la homofobia o transfobia (desafortunadamente todavía muy presentes en la sociedad) o simplemente pintarse las uñas o llevar falda como propuesta para desafíar los canones de la tóxica masculinidad.

    En definitiva, Benito no es perfecto pero al menos ha dado un paso al frente para utilizar su música como un altavoz y es por ello por lo que Bad Bunny fue galardonado con el premio “mejor compositor del año”, lo cual parece molestar a muchos pero como dice en su canción “Booker-T”: “les molesta mi premio de compositor, pero es que ya nadie compone, ninguna de esta gente escriben sus canciones, so no se emocionen”.

    Un saludo desde los Estados Unidos.

  4. Lo sorprendente de la defensa de un género musical como el reguetón es que se base en la letra. No creo que el valor de las operas resida esencialmente en los textos, ni que el “She loves you, Yeah, Yeah” de los Beatles pase a la historia de la poesía. El problema más grave del reguetón no reside en sus letras, con ser repugnantes tantas veces; el problema es la música. De manera paradójica la única mención en el artículo es sobre la evidente limitación como compositor del que se propone como salvador del género. Que lo disfrute el que pueda.

    • Tal cual. Las letras son lo de menos. Coincido en lo que ha dicho alguien aquí; lo de que, al menos antes, el género tenía cierto valor por sus infames letras, que era el complemento perfecto a la putrefacta sinfonía de estrépitos asíncronos que las acompañaba. Que ahora un señor se ponga sensible y ralle la vajilla con tenedores mientras recita poesía, a mí me la pela muchísimo. El problema es la puta música, que no hay cojones de escuchar dos canciones de mierda sin que te den ganas de estamparte contra una pared.

      Me perdonarán, porque cada uno disfruta con lo que disfruta y no tiene por qué hacer un escrito para defenderlo, pero a mí me parece un género de y para subnormales.

      • La verdad es que la única constante en la música, es que todo cambia. Y con las nuevas tecnologías, ya no se necesita de un disco, solo basta con un solo sencillo para forrarse de plata, sin contar que las nuevas generaciones buscan todo FAST, el artista tiene 10 segundos (que es lo que se tarda el oyente para decidir en escuchar el tema completo) para dar el HIT o quedar en el olvido.
        Un saludo desde México.

  5. – Bien intento, pero el reguetón es una mierda.

    – OK, boomer. Sigue escuchando a Cindy Lauper.

    – OK, milli.

    – Que no soy millenial, enterado. Que soy de la Generación Z.

    – OK, gili.

  6. Creo que a veces pecamos de snobs y prejuiciosos.
    El reguetón es un estilo que merece ser respetado porque tiene temas y artistas que merecen la pena, aunque a alguien no le guste personalmente, cosa que también es respetable. Todos los estilos musicales tienen letras machistas.
    ¿Se puede leer Jot Down y que te guste el reguetón? ¡Sí! No te van a quitar el carnet de cultureta.

  7. Este artículo me motivó a cancelar mi suscripción. No puedo hacer menos por un medio que ahora apologiza y ensalza al peor “género musical” de la historia, emblema de delincuentes y narcotraficantes.

    Y yo que venía por mi acostumbrada dosis de Kris Kristoferson o Bob Dylan…..

  8. Lo escucha mi hija “milenial” que por sus estudios universitarios (un grado con nota de corte alto) no tiene IQ bajo precisamente.
    A mí no me entra, naturalmente, soy demasiado añoso y soy de la Chanson, del Rock, del Pop (Elvis, Beatles, Rollings, etc.) y ahora “Solo Jazz”…
    Pero, bueno, algo tendrá el reguetón cuando lo bendicen aquí.

  9. Me juego la cabeza a que este artículo está mil veces mejor que cualquier mierdal que haya hecho Bad Bunny. Y eso, señoras, sí que es ser fiel a la larga tradición de artículos musicales de los medios especializados. Cuanto esfuerzo para lavarle la cara a un género que solo le falta estar pinchado en un palo. Junto al trap.
    Ahora me dirás que C. Tangana también merece un artículo, eh?

  10. Disculpa pero no. Despues de un articulo de Syd Barrett y otro de Bob Dylan vamos a leer uno de Bad Bunny? Perdona pero no, no me parece ni coherente ni consecuente. Que es respetable este genero de musica, no voy a ser yo el que lo afirme a los cuatro vientos, pero para gustos los colores. Lo que me parece es que es una pifia un articulo asi en una revista como esta. No se muy bien si la autora estaba segura de a que tipo de publico se esta dirigiendo. Quizas en Vice u otra revista del estilo este tipo de articulos triunfara mas y lo siento si suena a ataque directo a la autora (no es mi intencion ni mucho menos) pero creo que todos tenemos que saber el lugar que nos corresponde. Yo no voy a escribir un articulo de cafe soluble en una revista gourmet.

  11. Sólo hay que ver el vídeo de Rosalía con Bad Bunny, esa manera “retra” de cantar, sin naturalidad, aparentando ser cortitos y superficiales, letras y rimas simplonas, sin ingenio, música simple destinada a una amplia masa de gente simple.

    Vamos, la música puede dar mucho más de sí, no entiendo por qué hoy en día tanta gente se conforma con esto, y todo suena igual, no hay variedad. Miras el top 20 de YouTube y es para echarse a llorar, todo es lo mismo, todo suena igual. Es como comer todos los días hamburguesas del McDonalds, eso es alimentarse mal. Pues escuchar esta música todo el tiempo es lo mismo, es malo para la cultura musical de las personas, de la sociedad en general.

    Y mi protesta no va contra el reguetón en sí. Se puede hacer reguetón bueno, basta con que las letras tengan ingenio, sean frescas y no hablen de todo el rato de preocupaciones banales de adolescentes en celo. Ahí tenemos el ejemplo de Calle13, maravilloso grupo que ha demostrado que se puede hacer música de altísima calidad utilizando el reguetón, aparte de otros ritmos. Lástima que no hayan calado más.

    Y una última cosa, no soy ni seré de esos abuelos cebolleta que insisten que todo era mejor en sus años. Hace 20/30/40 años también había truños infumables. Todos los años, por ejemplo, sufríamos la maldita canción del verano, que solía ser un pastiche horrendo. Pero hay una realidad objetiva e innegable: antes de la aparición del reguetón y, sobre todo, antes de la aparición de las recomendaciones de los putos algoritmos, había mucha, muchiiiiiiiiiiiiisima más variedad musical.

  12. La gente no está preparada para esta conversación. No se trata el artículo de gustos musicales o de si Rosalía fue la de encima o la de debajo. Se trata de artistas que mueve masas, opiniones y millones de dólares. Es un fenómeno que hay que debatir desde otros matices lejanos al gusto personal de cada quien.

  13. El reguetón es el triunfo de la Idiocracia, la música (?) de la masa informe. Una cuestión generacional y de picores hormonales, por lo de perrear y ser malotas/es y andar dando vueltas en el “carro”.
    ¿Que gente inteligente y formada lo escucha? Se puede ser analfabeto cultural sin problema.
    Baila tú con Mozart, me dicen. Piensa tú con Rauw Alejandro.

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