Pig: el asombroso retorno del mejor Nicolas Cage

Publicado por
Pig
Pig. Imagen: Ai Films.

Sé que no soy el único y que a ustedes les habrá sucedido lo mismo. Cuando supe que Nicolas Cage iba a interpretar a un hombre que tiene un cerdo como mascota, y que sale en su búsqueda cuando se lo roban, imaginé lo mismo que todo el mundo: esta película será una especie de John Wick en la que nuestro amigo Cage desplegará lo más granado de su repertorio de expresiones esquizoides mientras desciende en una maníaca espiral de venganza. Vamos, que supuse que Pig terminaría pareciendo salida del ya legendario sketch sobre Cage aceptando proyectos estrambóticos para desesperación de su agente.

Había buenos motivos para pensar así. Sabemos que Cage se involucra en proyectos de lo más alucinógeno sin que parezca haber un criterio más allá de su constante necesidad de dinero, motivada por los gastos absurdos (ya saben, la manía de comprar huesos de dinosaurio y cosas así). Incluso cuando hace una buena película, Cage suele parecer empeñado en convertirla en una comedia involuntaria, y acaba actuando como si estuviese poseído por el histriónico demonio de El exorcista. Pero, como dicen en el fútbol: ¡saltó la sorpresa! Pig, la nueva película de Nicolas Cage, no es NADA de lo que estábamos previendo, ni se parece a lo que hubiésemos podido imaginar.

La premisa inicial de la película es, en efecto, la que sabíamos: un hombre a quien le roban la mascota. Cage encarna a Rob, un individuo circunspecto y asocial que vive en una cabaña del bosque, alejado de todo y con la única compañía de una simpática cerda especializada en encontrar trufas. Una vez a la semana, Rob recibe la visita de Amir, un jovenzuelo pijo y atontado que le trae provisiones a cambio de las trufas. Entendemos que Amir, poseedor de un bonito coche deportivo, revende las trufas a buen precio: un kilo de trufas, según leo, puede llegar a valer varios miles de euros. También entendemos que Rob no «vende» las trufas porque no está interesado en ganar dinero, y que se conforma con recibir como pago algunas latas de conserva y otros modestos pertrechos con los que continuar su solitaria existencia. No sabemos mucho más sobre Rob o sobre Amir. Y continúa la misma rutina hasta que, un mal día, unos desconocidos entran en la cabaña de Rob, le golpean, y se llevan a la cerdita. Suponemos que para usarla en la búsqueda de trufas, o para revenderla a alguien que esté involucrado en el negocio de las trufas.

A partir de ahí, Rob abandona su cabaña por primera vez en años y regresa a la civilización con el único objetivo de encontrar a su querida cerdita. Pero esa búsqueda no se parece en nada a una historia de venganza, pese a una desconcertante secuencia que parece salida de El club de la lucha y que en realidad sirve para despistar al espectador. En Pig apenas hay violencia y la acción es muy escasa. Hablamos de lo opuesto: un drama intimista. No sé si decir que es un largometraje «lento». Lo parece, pero cabe señalar que el primer acto transcurre de manera muy veloz, pues la película apenas emplea diez minutos para presentar el contexto y los personajes, y que la duración total, hora y media, es inusualmente breve para lo que se estila en estos tiempos. El que la narración parezca pausada seguramente se debe a que los elementos más importantes del argumento, que son básicamente psicológicos, suceden en el interior de los personajes y no se manifiestan de manera melodramática: hay pasajes en los que el espectador puede pensar que no está sucediendo gran cosa, porque los cambios se producen en los personajes más que en el argumento. Así pues, quien espere una historia muy entretenida y movida con Cage pegando golpes a diestra y siniestra, que sepa que no la va a encontrar. Esta película está mucho más cerca del trabajo de Jeff Nichols que del de Tarantino, así que es de esperar que muchos espectadores se aburran. Pero es una buenísima película, muy recomendable para quien sepa disfrutar con este tipo de dramas a fuego lento.

El tema central de Pig, al menos tal y como yo lo he interpretado, es la noción aparentemente obvia de que cada ser humano es un mundo. Nunca sabemos qué hay dentro de cada persona, o qué perlas de sabiduría puede aportarnos alguien de quien, en principio, no esperábamos gran cosa porque lo contemplábamos desde nuestros propios prejuicios. El personaje central, Rob, es un sujeto extravagante que habla poco, desdeña toda convención social, y no parece interesado en nada que no sea encontrar a su mascota. Aun así, conforme avanzan los minutos, se nos revelan detalles de su pasado y vamos descubriendo que es un individuo bastante más sorprendente e interesante de lo que parecía a primera vista. En esto, y salvando las distancias, Pig me ha recordado a Una historia verdadera de David Lynch. Ambas películas se centran en un personaje huraño que sale de su cascarón para buscar a un ser querido, emprendiendo un viaje en el que, para sorpresa del espectador, no es el protagonista quien tiene cosas que descubrir. Al contrario, el protagonista es quien tiene enseñanzas para mostrar. Son los otros personajes, los que hay a su alrededor, quienes, junto al espectador, van a aprender cosas. En Pig, Rob es el protagonista, pero no es él quien tiene un arco dramático que completar. Es Amir, el joven a quien entrega las trufas, el que terminará cambiando por efecto del mero contacto con Rob. Pig es como una buddy movie en la que dos personajes muy dispares se embarcan en una causa común por motivos muy distintos, y resulta que uno de esos personajes ya ha vivido su vida, mientras que el otro apenas está empezando a vivirla. Si piensan ustedes que todo esto suena existencialista y melancólico, aciertan. Pig es una historia existencialista y melancólica.

Es una muy buena película en sí misma, aunque cabe hablar de lo más llamativo: la apoteósica redención de Nicolas Cage como actor. Ni siquiera sé si «redención» es la palabra indicada, pues Cage ha tenido sus aciertos aquí y allá, y no es que podamos hablar de un cadáver cinematográfico. Pero admito que soy de quienes ven sus peores películas para regocijarme sus alocados —y muchas veces atroces— despliegues de sobreactuación psicótica. Pues bien, en Pig no hay nada de eso. Nada, ni una sola escena, ni el más mínimo rastro de sobreactuación. El que Cage esté maravillosamente contenido ya es chocante, pero eso no es el verdadero mérito. Aquí, nuestro amigo acierta con todos y cada uno de los elegantes recursos que decide usar para comunicar al espectador qué es lo que siente su personaje. Y, de verdad, es un verdadero recital. Por ejemplo, hay un momento en que Amir cuenta a Rob cosas de su propia vida, y Rob descubre que hay una inesperada conexión entre ambos; pues bien, la mirada de Cage en ese preciso instante es uno de los más impresionantes ejercicios de minimalismo que verán este año.

Es tentador «rescatar» en su madurez a un actor que ha sido el blanco de chistes durante décadas, pero les aseguro que no elogio su trabajo en Pig por ese motivo. Creo de verdad que es la mejor interpretación que le he visto a Cage en muchos, muchos años. Y creo que puede defenderse que va a ser una de las interpretaciones del año. Si le lloviesen los premios, que no sé si sucederá, me parecería muy justo. Está sensacional, como su compañero de reparto Alex Wolff, que interpreta a Amir, un niño pijo y agilipollado contra el que es fácil tener prejuicios, hasta que descubrimos que también él tiene un mundo interior. Ambos actores ofrecen aquí mucho, mucho más de lo que puede preverse incluso en los primeros minutos de largometraje.

Uno de los motivos por los que podemos disfrutar de un Nicolas Cage en estado de gracia es la dirección de Michael Sarnoski. Ojo a este cineasta. Pig es su primer largometraje, pero el tipo sabe perfectamente lo que está haciendo. Hasta ahora, Sarnoski solamente había dirigido algunos episodios de series televisivas, pero es casi más importante recalcar que tiene experiencia como guionista y (¡grata sorpresa!) como montador. El que sepa escribir, dirigir y montar una película se nota mucho en la habilidad y precisión con la que ha estructurado este debut en pantalla grande. Sarnoski posee notables habilidades en varios de los aspectos fundamentales del arte cinematográfico, y tengo verdadera curiosidad por saber qué es capaz de ofrecernos en un futuro.

Es imposible comentar otros detalles de Pig sin cometer spoiler, porque los descubrimientos sobre las vidas —exteriores e interiores— de los dos personajes centrales son el intríngulis del argumento. Por ejemplo, podría decir que la película hace el mejor uso del síndrome de la magdalena de Proust que recuerdo haber visto en muchísimo tiempo, incluyendo Ratatouille, pero realmente no se puede explicar sin revelar media película. Así con todo. Pero sí se puede insistir en que Pig es muy recomendable para quienes disfruten con películas engañosamente sencillas como Una historia verdadera, The Farewell, o Primavera, verano, otoño, invierno. Y, por descontado, a quienes quieran ver a Nicolas Cage desplegando lo mejor de sus capacidades como actor y sin rastro de sus habituales excesos, un pequeño milagro que no tenemos el lujo de contemplar a menudo.

MENSUAL

3mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL

30año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL + FILMIN

85año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

4 Comentarios

  1. En mayo de 2014 y en el artículo “¿ Cuál es la actuación más lamentable que hemos visto en el cine?” que propuso Jot Down, ya me vi obligado a salir en defensa de este muy buen actor:
    “Y ya pasando a lo concreto, decir que Cage siempre me ha parecido más que creíble en su trabajo en general y absolutamente fastuoso en “Leaving Las Vegas”, film en el que comparte merecida gloria con Elisabeth Shue que está que se sale. Además, se me ocurren pocos actores que den tanto el tipo para hacer de “atribulados-trágicos” como Nick. ”
    Así es y lo sigo manteniendo, por lo que no tengo la menor duda de que sus impresiones sobre “Pig”, al menos en lo que Cage se refiera, sean absolutamente acertadas.

  2. Ja, ja, ja! Este artículo y este autor, por su calidad, deberían publicarse en Espinof y no acá, seguramente están a la altura de las críticas y artículos de ese “genio” que es Victor Lopez G.

  3. Gracias, posiblemente se me hubiera escapado.
    Muy buena a todos los niveles, y para ser “lenta” vaya ritmo con sus adagios, andantes y allegros, como engrana la música.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.