
(Viene de la primera parte)
Si los coronavirus humanos dóciles que causan resfriados fueron en principio feroces asesinos que con el paso del tiempo se domesticaron, no es descabellado pensar que ocurrirá lo mismo con el SARS-CoV-2. Después de un salto zoonótico son de esperar patologías graves de infección, puesto que nuestro sistema inmunitario no esta preparado para defenderse del nuevo intruso. Con el paso del tiempo (afortunadamente muy acelerado por vacunas que «enseñan» a defenderse al sistema inmune) la población adquirirá inmunidad de rebaño y la COVID-19 dejará de ser una epidemia. La extraordinaria propagación de SARS-CoV-2 y el precedente de los coronavirus dóciles sugiere que la COVID-19 pasará a ser una enfermedad endémica, pero con patologías leves. Las infecciones por SARS-CoV-2 en niños pequeños no inmunizados causaría mayoritariamente patologías leves como hace ahora que, a su vez, generarían protección a patologías severas en caso de reinfección cuando fuesen adultos. Los datos epidemiológicos indican que la inmunidad esterilizante (que previene infección) disminuye rápidamente, pero la inmunidad que reduce la severidad de la enfermedad (mediada en gran parte por los linfocitos T) es muy duradera (PMID: 33436525). Esto es lo que ocurre ahora con los coronavirus de resfriados, los niños pequeños sufren estos resfriados constantemente mientras que los adultos no tienen patologías severas, a menos de que su sistema inmunitario este debilitado.
Antes de la actual crisis, nadie o casi nadie hubiese pronosticado el peligro potencial de los coronavirus para desencadenar pandemias globales. Ahora, después del SARS el MERS y la COVID-19, estamos bien avisados. Gracias a estudios genómicos recientes sabemos que hay una enorme diversidad de coronavirus distintos que son endémicos en los murciélagos de herradura, de donde proviene originalmente también el SARS-CoV-2, (PMID: 29190287). Estos estudios nos enseñan que muchos componentes del genoma de SARS-CoV-2 están conservados y presentes en esta familia de coronavirus, lo que constituye un argumento inapelable en contra de las teorías conspiratorias de que SARS-CoV-2 tuvo su origen en un laboratorio chino. El origen del SARS-CoV-2 probablemente fue un evento de recombinación entre varios de estos virus antes de que saltasen a humanos o a un animal intermedio. Por si fuera poco, aunque estos otros coronavirus tienen diferencias en la secuencia de la proteína Spike, muchos de ellos también pueden usar el mismo receptor ACE2 para penetrar en células humanas (PMID: 29190287).
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