
Besarse tiene un efecto alucinógeno, el exilio es el peor de los viajes posibles, aquí la abolición de la esclavitud se aprovechó también para corruptelas, y los hinchas de fútbol pueden ser el peor enemigo de un jugador. Hay mucho más, y está en este Jot Down News #17, resumen de nuestra revista sección por sección y artículo por artículo para que no te pierdas nada de lo que merece la pena.
Ciencias
Algo pasa en nuestro cerebro cuando damos un beso con lengua, se dispara la «hormona embaucadora», la dopamina, un alucinógeno. Junto a los revolcones, cada vez que lo practicamos hace nuestro vínculo químico y neuronal más fuerte. Hay una razón para ello, evolutiva, que explica que esta práctica sea exclusiva de los monos bonobos y de nosotros, los humanos. Sí, los evolucionistas tienen una respuesta a por qué nos besamos, y Andrés Delgado lo explica en «La química de los besos con lengua».
Historia
El exilio es el peor de los viajes posibles, castigo divino, autoimpuesto, legal, por motivos religiosos o políticos. A veces le ocurre a toda una generación, que vive sin retorno, como la europea de la Segunda Guerra Mundial, la de este escritor. Desde el extranjero escribe en base a sus recuerdos, sin lugar al que volver, porque ya no existe, en sus libros el protagonista siempre es el tiempo pasado. Él fue «Stefan Zweig y las formas del destierro». Por Andrea Calamari.
Una amplia colonia de nazis pudieron refugiarse en España y rehacer aquí sus vidas. Ello, pese a los intentos de repatriarlos de los aliados, que buscaban perseguir a los más vinculados al III Reich. Se sentían protegidos, y además idearon todo un argumentario donde se presentaban como arraigados en nuestro país, al que además decían haber defendido del comunismo. Los casos son de los más pintorescos, y la realidad tras ellos, estremecedora. «Españolizando nazis». Por Álvaro Corazón Rural.
En una iniciativa firmada por trescientos cuáqueros, y presentada por dos personas ante el Parlamento Británico, se pidió abolir la esclavitud. La petición venía estimulada por un fraude, ciento treinta esclavos arrojados al mar para cobrar el seguro, y el escándalo cuando este se negó a pagar. La sociedad formada para la abolición se hizo muy popular y consiguió su objetivo, primero en Gran Bretaña, pero luego con consecuencias en todo el mundo. «En Bahamas, la libertad». Por Jelena Arsić.
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