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Viene de «Trece temazos para conocer a los Pixies (1)»
Los Pixies, rock alternativo, banda de culto. Black Francis, Kim Deal, Joey Santiago y David Lovering. Éxitos discretos en su país, donde formaban parte de las playlists de aquellos estudiantes que tenían mucho mundo interior, y buenas posiciones en las listas de los países extranjeros, donde arrastraban miles de fans a sus conciertos. En su época de gloria, los 80 y 90, el grupo era un hermoso perro verde en la escena alternativa de Boston en la que se fraguaron. Por entonces, casi todas las bandas del lugar eran versiones derivativas de lo que resultaba más popular en aquellos círculos, y de repente esos cuatro locos destacaron entre las decenas de clones massachusettenses de The Smiths. Un músico de Boston, tras escucharlos, confesó a la revista Spin: «Tíos, si esta mierda se pone de moda, entonces mi carrera está acabada».
Una maqueta (The Purple Tape), un minielepé (Come on Pilgrim), y cuatro discos (Surfer Rosa, Doolittle, Bossanova y Trompe le Monde) encumbraron a los Pixies. Pero también los desgastaron por completo. Tras Trompe le Monde, y lidiando con las disputas internas entre una Deal y un Francis que se llevaban a matar, la banda firmó para acompañar teloneando a U2 durante la gira Zoo TV Tour. Y tocar para un público que, como ocurre con cualquier fan de una banda que tiene en sus filas a peña llamada Bono o The Edge, no sabía apreciar la buena música, fue algo que acabó por desgastarlos. Durante dicha gira Francis se sintió completamente desconectado de todo lo que rodeaba a su formación: «Solo quería alejarme lo más posible de toda esa gente». La banda anunció un nuevo parón sabático y, en 1993, Francis declaró en una entrevista para la BBC Radio 5 que el grupo se había separado definitivamente. El detalle importante a tener en cuenta sobre el fin de la banda es que, antes de hacerlo público, Francis no se había molestado en comentárselo a los otros miembros de los Pixies. A Santiago se lo confirmaría después por teléfono, pero con Deal y con Lovering tendría un hermoso gesto: les informó de la disolución de los Pixies mediante un fax.
Tras la separación, Deal se centró en su banda paralela The Breeders, y tuvo un bonito hit con la estupenda «Cannonball», Francis se renombró artísticamente como Frank Black y comenzó a sacar discos en solitario o junto a su nueva formación Frank Black and the Catholics, Santiago se dedicó a colaborar con otros músicos (incluido Frank Black, su super amigo telefónico), y Lovering se hizo mago para dedicarse a realizar un tipo de magia que denominaba «fenomenalismo científico», lo que Dios quiera que sea eso.
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El último disco de Pixies es buenísimo. Ha sido una agradable sorpresa. Cuesta de entrar, pero una vez lo hace….ah
FANBOY al canto…
Kim Deal se presentó a la audición SIN bajo, no sin saber tocarlo. De hecho sabía (y sabe) tocar la guitarra… y para ella el bajo era tocar la cuerda de arriba.
Un apunte a la mención del ejercicio de teloneros en un show de U2… fuí a adorar a Soundgarden en un concierto en el campo del Betis, teloneando a los Gun´n´Roses, en la misma época que la nefasta experiencia de la banda de Black Francis. El horrendo sabotaje ejercido desde la mesa PA a la banda de Seattle, algo menos a Faith no More (los siguientes en la picadora sónica), me hizo desistir a volver a escuchar en conciertos a bandas, cuando éstas telonean a estrellas del mainstream (G´N´R ya lo eran entonces)… el bueno de Francis, ya por entonces debía saber a lo que se exponía, así que esa especie de depresión tourneante la debió compensar con la pasta que se llevó por hacer de alfombra a los babosos irlandeses.
No sé… ¿dos entregas nada menos para estos mataos? Me quedo con The Smiths de los que nadie en esta revista y aunque parezca mentira, ha considerado necesario escribir jamás un estudio sobre ellos. ¡¡Increíble!!
Me enfado porque no le dedican un artículo a mi banda prefe.
Como si los Smiths fueran desconocidos y necesitaran reivindicación.
¿Y a qué esperas a ponerte manos a la obra y escribir tú el artículo? Por qué pedir que te lo escriba otro para poder leerlo gratis… no es la actitud que se esperaría de un fan entregado.
Posiblemente con una habría sido suficiente (a mi si me gustan mucho), pero COINCIDO que es IMPERDONABLE olvidarse de ciertos grupos y THE SMITHS «es» uno de ellos.
¿Quién se está «olvidando» de nadie?
No podemos pedir que una weC le dedique articulos a TODO lo que nos mola, es imposible.
Esto va de los Pixies y otro día le tocará a… yo qué se.. ¿Paul Westerberg y sus Replacements? Pues mireusté, bien «merecido» estaría.
A mí los Pichis me molan bastante aunque no me flipan. Siempre me han parecido una banda muy buena de las que dan para un recopilata cojonudo, con momentos concretos de amez absoluta.
Objetivamente y más allá de gustos personales, su influencia en el panorama alternativo o indie o como se quiera llamar es brutal. Y por algo será.
«Esto va de los Pixies y otro día le tocará a… yo qué se.. ¿Paul Westerberg y sus Replacements? Pues mireusté, bien «merecido» estaría.»
Le tocará a cualquiera excepto a The Smiths, ya lo verás. De hecho, si alguna vez pasara, puede que me diera un infarto por la impresión. ¡JA, JA, JA! Y el caso es que Jot Down parecería en principio uno de los ámbitos propicios para ese acontecimiento, pero ni hablar…
Recopilata
Siempre me ha flipado también lo que hace Santiago en los primeros 20 seg. o así de River Euphrates. Es como si dejara hablar a la guitarra; No que la «haga» hablar, no… sino que parece que la guitarra va a su aire, ella sola.
No estoy nada de acuerdo con la crítica a los nuevos discos. Hay muchas canciones aprovechables y marca de la casa en todos ellos. Lo de “los primeros discos eran los mejores” hay que empezar a hacérselo mirar que no funciona con todas las grandes bandas.
Creo que el autor lo dice bien: son aprovechables, pero les falta algo, magia, duende… como fan que creo que eres, debes saber a qué se refiere
Me parece un poco generalizar decir que los fans del ZooTV (impresionante tour) éramos gente que no nos gusta la música. Yo fui con tres amigos que somos grandes seguidores de los Pixies.
Totalmente de acuerdo. Alguien tenía que decirlo. Gracias!
De la primera etapa de los Pixies para mi no hay canción de desperdicio, o que digas es relleno, ni que es igual a otra, o que la estiran. Yo soy un fan absoluto de ellos, y siempre he lamentado que Kim Deal fuese progresivamente dejada de lado, con lo bien que funcionaba su voz y su intuición melódica, y que no hubiese habido entonces un ‘sexto’ disco -yo cuento Come on pilgrim como un disco más- que hubiese resultado de la mezcla de lo mucho bueno del Last Splash de las Breeders y el primero de Frank Black. En fin.
Toda la razón!
Pues debo ser al único al que «Brick is Red» le parece la mejor canción de los Pixies.