
Este artículo se encuentra disponible en papel nuestra trimestral Jot Down nº 43 «Europa»
«… prestándose al papel del hombre público, el novelista pone en peligro su obra, que corre el riesgo de ser considerada como un simple apéndice de sus gestos, de sus declaraciones, de sus tomas de posición»1.
Dejó de conceder entrevistas y de asistir a eventos hace más de treinta años, no volvió a hablar en público sobre su literatura o acerca de cuestiones relacionadas con la situación política de su país de origen. Nos repitió una y otra vez que todo estaba en sus libros, que él no tenía nada más que contar que lo que ya estaba escrito. No le bastó con eso y fue, poco a poco, borrando frases de su propia biografía hasta dejarla reducida al título de este artículo. Una especie de epitafio prematuro al que solo le faltan la fecha y el lugar de la muerte.
El día que esto suceda, el día que esa última frase sea añadida y el Milan Kundera humano deje de existir, se acabará un modo de ser escritor en Europa. Con él desaparecerá un tipo de artista capaz de combinar una experiencia vital durante uno de los periodos más turbulentos del siglo XX y una de las visiones más libres del arte.
«… los pueblos centroeuropeos no son vencedores. Son inseparables de la historia europea, no podrían existir sin ella, pero no representan más que el reverso de esa Historia, sus víctimas y sus previsibles perdedores»2.
Nacer en Europa Central a principios del siglo XX era nacer en una trampa mortal. Un territorio convulso, integrado por naciones consideradas pequeñas (Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia…) que se debatían entre la influencia aplastante de dos antiguos imperios: Rusia y Alemania. El propio autor nos aclara que debemos considerar pequeñas naciones a aquellas cuya existencia puede ser cuestionada en cualquier momento, aquellas que pueden desaparecer y lo saben2. Un francés o un ruso no se cuestionan la supervivencia de su nación en el próximo siglo, aunque a lo mejor sería sano que hiciesen ese ejercicio, es un hecho que no es así. Europa Central es, ante todo, un hogar de pequeñas naciones muy conscientes de su propia fragilidad porque ya se han visto a sí mismas morir y resucitar varias veces.
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Gracias por tu artículo.
Mi impresión es que Kundera fue un novelista de moda con vocación de metafísico. Y creo que fue de moda por lo mismo por lo que también lo fue Aleksandr Solzhenitsyn, aunque Kundera no tuviera la fortuna de obtener el Nobel.
“La insoportable levedad del ser” en el 87 se interpretaba como un reflejo de lo que la perestroika dejaba atrás. En el sistema de bloques, EEUU premiaba a los intelectuales de las repúblicas socialistas que fueran descriptivamente críticos con la URSS. La CIA reclutó una variedad de estos autores que hicieron carrera en los países occidentales. ¿El objetivo? Erradicar el marxismo de la cultura occidental. Kundera fue uno de tantos. Su obra arranca en aquella época en la que Felipe González declaró que el PSOE había dejado de ser marxista. ¿Socialismo sin marxismo? Extraño cóctel. A la obra de Kundera le ha acontecido lo que a la de Solzhenitsyn a partir de 1991: dejó de ser leído y nada de lo que escribió se convirtió ya en un best-seller. ¿Por qué? Porque la CIA no tiene ningún motivo para hacer propaganda de un autor crítico con un régimen hostil cuando éste ya no existe. Tengo la impresión de que si la URSS hubiera durado una década más, Kundera habría ganado el Nobel. Pero es una opinión. Tu sabes mucho más que yo acerca de este novelista.
Gracias
Kundera era tal vez el mejor exponente de la novela de su generación, su mejor defensor que yo sepa… tenia muy claro para que es, y para que ha sido siempre la novela euopea: un espacio libre para ironizar sobre el mundo…
Eso en si es una aportación importante a la historia de la novela… una visión muy nítida y radical de su funcionalidad… sin remitirse a Borges, creó su propio canon literario en consecuencia…
Era un gran intelectual, una presencia tan enorme como invisible, no sé si tanto un gran novelista (tengo serias dudas que se pueda ser un gran novelista hoy en día, creo que no: no se puede ser Tolstoi por ejemplo)…
Leí hace poco «La Broma» en inglés, con sus 5 o 6 traducciones distintas que ha habido, y aguanta muy bien… es una novela excelente… Kundera era muy hueso con sus traductores por cierto…
Pero no sé si puede decir que Kundera consiguió su objetivo de restaurar la gran novela centro europea de ideas en la línea de Musil o de Thomas Mann que tanto alababa… Creo que no….
Estoy leyendo ahora «Dr Faustus» de Mann, y tiene una densidad que es de otro tiempo… Las primeras 100 páginas incluyen, por ejemplo, una disquisición sobre la Sonata y el Beethoven tardío (opus 111 por ejemplo) que difícilmente se va a encontrar en una novela hoy en día…
Gran parte de la energía intelectual de Kundera se gastaba en denunciar al Comunismo, o mejor dicho, descubrir su estupidez… las dictaduras han chupado el talento de tantos grandes escritores del siglo XX… llegan a obsesionarse…
Era el escritor más «cool» de finales de los 80 junto con Gabo sobre todo con «La Insoportable Levedad de Ser», pero aun así creo que durará… Su forma de acercarse a la novela es novedosa (bastante inspirada en la composición musical) y sus libros están llenos de observaciones de enorme inteligencia… Además, su prosa es perfectamente reconocible desde la primera frase hasta la última…
Si quieres saber que pasó en la segunda mitad del Siglo XX en Europa, ¿donde mejor empezar que con Kundera? Un ex-comunista exiliado, que escribía en un segundo idioma, que se desesperaba de la estupidez de su tiempo…
Hay un sabor de ese Europa finales de los 80 en dos o tres novelas de ese mismo época que escribió… Un momento de esperanza relativa a partir del Glasnost y Perestroika de Gorbachov que Kundera de alguna forma había adelantado con sus personajes rebeldes…
Se nos van los grandes, cada vez nos quedamos más huérfanos, que remedio…
PD: En todo caso, como Kundera mismo escribió en «La Insoportable Levedad de Ser», citando a Beethoven: «es muss sein, da da da… Es muss sein, da da da…»….
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Tuve la inmensa fortuna de leer a Kundera cuando tenía veinte años. Tuve la mala idea de leerlo con cincuenta. Recomiendo a los jóvenes que lean sus libros. Recomiendo a los mayores que pesquen en otros caladeros.
Muchas gracias por este excelente artículo.
De milán kundera sólo leí la insoportable levedad del ser y, para mí, es una de las mejores novelas que he leído por su carga filosófica-emocional y política, sin dejar por fuera su capacidad imaginativa apoyada en una prosa ágil y profunda.