Ángel 
Esta entrevista es un adelanto de nuestra trimestral Jot Down nº 43 «Europa»
La transición energética y el cuidado del medioambiente no es que estén introduciendo cambios en nuestras sociedades: las están revolucionando. El modelo de ciudad de la Revolución Industrial y el desarrollismo se está quedando atrás definitivamente, mientras que las áreas rurales experimentan una modernización tecnológica sin precedentes. Como toda transformación, puede afectar a amplios sectores de la población que temen no adaptarse a la nueva situación o quedarse descolgados en los nuevos modelos productivos. Teresa Ribera, vicepresidenta para la Transición Ecológica, y sus colaboradoras Sara Aagesen, secretaria de Estado de Energía, y Valvanera Ulargui, directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, se han encontrado con Jot Down para explicar la magnitud del problema del aumento de las temperaturas en España, así como las oportunidades que pueden generar las políticas activas de protección de la biodiversidad y reducción de emisiones.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se ocupa de cuestiones como la natalidad, la despoblación o la economía, que son competencias de otros ministerios…
Teresa Ribera: Cuando se reestructuran los departamentos ministeriales y el presidente me encarga asumir esas áreas, ya habíamos hablado antes de este asunto. Yo le comenté que tenía más que ver con asuntos sociales o desarrollo rural, que dependía del enfoque, de si estaba relacionado con la pirámide demográfica o si era territorial. Sin embargo, me pidió que lo asumiera yo porque tenía vínculos con el territorio, con la ruptura de inercias y también con cómo se van reconstruyendo las posibilidades al hilo de un replanteamiento económico.
Cuando empezamos, durante la primera semana, recibí un aluvión de cartas de todas partes, de enfermeras, de familias numerosas, de farmacéuticos rurales, etc. Eso demostraba que el reto demográfico se podía enfocar de maneras muy diferentes. Cuando profundizas en el territorio y percibes el problema de que hay ciudadanos que se sienten de segunda, resulta obvio que es una situación que se ha ido acumulando durante décadas. Entonces, con la creación de la Secretaría General para el Reto Demográfico por fin hay una instancia a la que dirigirse.
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¿Qué han aportado esas tres mujeres al proceso productivo?
Me parece que no te has molestado siquiera en leer la entrevista. Demasiadas letras, ¿no? Es que han citado un montón de temas interesantes y haces una pregunta propia de un habitante poco despierto de la ESO.
A mí me llama la atención la gestión del agua. Van pasando los gobiernos y todo sigue igual de mal.
Entiendo que el Duero, ni el Tajo no se puedan embalsar por completo ni desviar. ¿Pero el Ebro? Se siguen vertiendo al mar cada día cientos de metros cúbicos que podrían regar desde las Tablas hasta Doñana. Lo mismo que se construyen gaseoductos y oleoductos, ¿por qué no se hace lo mismo con el agua? Impedir su evaporación y aprovechar hasta las riadas (impidiendo que se arrastre la tierra más fértil al mar) es técnicamente posible. Y, sin embargo, sólo crecen los cultivos ilegales y los campos de golf en Andalucía (que es justo en donde no debería existir ninguno).
Muchas palabras y ninguna actuación práctica en este terreno, igual que los anteriores; eso es lo que han aportado al sistema productivo. idealismo de salón y de comida con la prensa.
No hace falta ser tan faltón. Si no le gusta al otro comentarista lo expuesto por las entrevistadas, sus razones tendrá y tampoco ha faltado a nadie. Tú pontificas antes de decir lo tuyo, que por cierto no está mal.
Hizo una pregunta retorica maliciosa. Se ha llevado lo que merecía.
Ese «pagar más» es irreal. Depende de en comparación con quien.
Ahora mismo los supermercados, que no tienen competidores, han subido el kilo de melón una barbaridad llegando al extremo de que te venden cada pieza como si fueran kiwis. Es decir no por kilo sino por unidad. Que un melón que no llega a 2 kgs tenga un precio de 4€ es sangrante. Pagas cáscaras. Hace sólo dos años lo encontrabas en estas fechas a 0,5€ el kilo. ¿Cómo se llega a esta situación?
Hará unos 10 años, por un lado, la policía municipal comenzó a perseguir los locales en los que los productores vendían esta fruta de temporada a cualquiera que deseara acercarse y, por otro, apareció Sanidad alegando multitud de infracciones: carnet de manipulador, etiquetado, etc.
Resultado: una década después los supermercados no tienen competencia alguna y sólo compiten entre sí, pero al alza. Te cuentan que hay escasez debido a las tormentas o a la guerra en Ucrania (que yo sepa las huertas no están en Kiev).
No pagas “más” por un producto que está mucho más lejos, sino por una adecuación a una normativa a las que las grandes superficies pueden adaptarse rápidamente (si es que no son ellos las que las han promovido), pero los pequeños productores no.
Una vez eliminada la competencia real, los grandes almacenistas se cubren de oro, mientras que a los productores les dan migajas y a los consumidores nos clavan bien las banderillas.
La subida del precio de los alimentos está siendo desproporcionada y su origen se halla en la codicia de intermediarios y supermercados.
Aquí, en cambio, derrapas. Discurso podemita.
Nada, volvamos a las tiendas cutres llenas de mierda. Va a resultar que ofrecer buen producto en buenas condiciones tiene que salir medio gratis.
Vaya. Apareció un franquista de mierda. El que va a una frutería va por la mercancía, algo que no puede entender un señoritongo de mierda que entra en el super por la decoración o a ver si puedes meterle mano a alguna dependienta.
Poner esta entrevista el día que arranca la campaña electoral… no sé si es muy neutral. A no ser que publiquen a continuación entrevistas con las propuestas de los demás partidos políticos, claro…
Vaya. Un misterio incomprensible contemporáneo. Hay un español que se sorprende porque los medios de comunicación no sean neutrales… Pon cualquiera de las cadenas de Berlusconi…
TR vive en Majadahonda y SA creció en La Moraleja. La ciudad de los 15 minutos (que yo SÍ practico viviendo en Chamberí) es algo que con ellas no va, por mucho que pontifiquen.