
Es muy interesante e instructivo mirar hacia atrás, revisando los varios cambios tecnológicos que han ocurrido, y trazando la manera en que el presente evolucionó desde el pasado. Proyectando esas mismas líneas de avance hacia adelante, podemos predecir el futuro hasta cierto punto, y reconocer algunos de los campos de utilidad que se abren ante vosotros.
(Alexander Graham Bell, en un discurso de 1917)
La máquina de vapor ha hecho más por la ciencia que la ciencia por la máquina de vapor.
(William Thompson, barón de Kelvin)
Quien descubrió cómo obtener fuego desde la nada no sabía que estaba cambiando el mundo. Sí supo que estaba cambiando su vida cotidiana y la de los miembros de su comunidad, quienes debieron de mostrarle agradecimiento y admiración. Pero no se les ocurrió, suponemos, construir un gran monumento en honor de Neanderthal Pérez, la primera persona que chocó una piedra contra la otra para producir una chispa con la que encender una hoguera. La idea de que el género humano puede progresar gracias a momentos como ese es una idea muy reciente.
El progreso, entendido como la suma de los avances científicos, tecnológicos y sociales cuyos efectos acumulados conducen a la humanidad hacia un estado cada vez mejor, es un concepto que se afirmó en el pensamiento colectivo hace unos doscientos años. Hoy, la suma positiva de muchos avances es una variable fundamental en la ecuación con la que cualquiera de nosotros analiza la realidad: las sociedades necesitan progresar, necesitan encontrar mejores soluciones para los problemas, o se estancan y empeoran. Lo pensamos porque sabemos que la humanidad, incluso con sus numerosos tropiezos, ha avanzado prácticamente desde que empezó a existir. Pero no siempre se pensó así y no siempre ese avance fue evidente. No es que nosotros seamos más inteligentes o despiertos que los humanos de otras épocas. Si el progreso humano fuese una planta, hoy vivimos en la época en que ha florecido por primera vez: podemos contemplar los pétalos de la flor y entender que ha existido un cambio. En otras épocas, sin embargo, no había flores a la vista y la planta crecía con tanta lentitud que era imposible percibir que estaba encaminándose hacia una inesperada primavera.
Durante milenios, la historia fue entendida como una crónica de sucesos discretos que habían ido dando forma a las distintas épocas, pero no se creía que los cambios producidos por esos sucesos se acumulasen para forzar, al final, un avance. A veces, el mundo mejoraba porque predominaban los sucesos positivos, pero otras veces empeoraba por culpa de los sucesos negativos. La humanidad no «progresaba» en una línea ascendente, sino que se bamboleaba con la imprevisible cadencia de un péndulo irregular: yendo y viniendo, yendo y viniendo, y al final tendiendo al equilibrio.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Estamos a punto de asistir a un momento Godwin.
Un campo de reeducacion en Xinjiang es lo que te hace falta a ti, Costi. Por cursi.
Si no tienes nada que decir a propósito del artículo en cuestión, ¿por qué no te vas a otra parte a hacer gracietas?
Hola Marco
Si no hubiera un pasado tendría toda la razón del mundo.
Pero este [NO SE PUEDE INSULTAR], me lleva semanas tocando las narices.
Le dije que me dejara en paz y me ha buscado (quizá es dipsomano) y ahora se las voy a tocar yo a él un ratito.
No se merece nada en Xinjiang, se merece un gulag años 50 en Siberia.
Saludos.
Tambien soy de la opinión de que si no tienes nada que decir a proposito del articulo, te vayas a otra parte con tus comentarios. Es cuestion de tiempo que la publicacion se cierre a los usuarios de pago. Tu mala actitud acerca ese dia.
Mi mala actitud se explica por la mala actitud previa de aquel [NO SE PERMITEN INSULTOS]. No me deja, no le dejo. Eso es lo que hay, aquí estoy. Si no me toca las narices, no le tocaré las narices.
Saludos.
Lo he repetido muchas veces:
1. Comentarios abiertos sólo a los suscriptores.
2. Poder puntuar los artículos. Hay firmas que son de interés, pero otras para nada.
3. Karma para los comentarios. El que acumule negativos, se queda sin escribir.
Democratizar la publicación al máximo. Por supuesto, este tipo de personaje que ni siquiera lee los artículos sino que pasa por aquí a ajustar cuentas a quienes no le caen bien o le han criticado, sobra por completo.
Sí, los leo y comento a menudo.
Esta persona, que me ha llamado cerdo y profesorcillo, entre otras lindezas, y que no me ha dejado en paz cuando se lo he dicho va a seguir recibiendo mis dardos mientras me parezca y me dejen.
Tengo muchos años y mal carácter para aguantar imbecilidades de un cursi.
Usted también debe revisar alguna cosa, la coherencia, por ejemplo.
Así que restringir los comentarios a los suscriptores (quién le ha dicho que no lo soy) es democratizar. Y supongo que la guía de lo correcto y de lo incorrecto es el karma populista ese. Está usted hecho un convencionalista de los buenos. Entre eso y la democracia parece un sofista.
O un elitista de chichinabo, como Costi.
Saludos.
Que, por cierto, para qué quiere democratizar la publicación al máximo.
La publicación será lo que quieran sus dueños.
¿No será usted un podemita democratizador de lo ajeno y dictador de lo propio?
Saludos.
Lamento haber ofendido a los demás. A menudo olvido tomar mi medicación. Sufro de ansiedad. Me dejó mi novio y una siente mucha soledad. Gracias a todos.
No te preocupes por mí, Máximo, mi novio es cariñoso y tomamos las drogas juntos en la camita.
Dile a Costi que lo esperamos cuando vuelva de Siberia.
Saludos.
Máximo.
Pingback: 19, sueño inconcluso - Jot Down Cultural Magazine
Pingback: Teresa Ribera, Sara Aagesen y Valvanera Ulargui: «La relación entre el ámbito urbano y el rural es mucho más interdependiente y próxima de lo que se pueda pensar» - Jot Down Cultural Magazine
Pingback: Helen Keller: una vida de silencio y oscuridad - Jot Down Cultural Magazine
Pingback: El saxofón en el cine y la TV: jazz, erotismo, negritud y bajos fondos (1) - Jot Down Cultural Magazine