Intérprete francés/inglés: Brian Valente-Quinn. Traductor Wolof/Francés: Babacar Thiaw

Omar Pene, cofundador y cantante del supergrupo Super Dianomo, con sede en Dakar, lleva cincuenta años tocando y componiendo, y ha publicado numerosos álbumes con ese grupo y como solista. El estilo que ayudó a inventar, el Mbalax, fusionó la percusión tradicional wolof, la música religiosa de varias etnias y los estilos soul y blues en una música popular que interactuó con la música cubana y acabó suplantándola como música pop dominante en Senegal tras la independencia de ese país. Defensor desde hace tiempo del panafricanismo, sus contribuciones han sido reconocidas por la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental), Pene lleva años dando la voz de alarma sobre el cambio climático y la creciente desertificación de Senegal, y llegó a publicar un álbum sobre este tema, Climat, en 2019. Pene también es Embajador de Buena Voluntad ante los Estudiantes en nombre del gobierno del presidente Macky Sall.
¿Conversamos sobre la música mbalax, la música wolof, la música senegalesa, la música africana, la música de África Occidental, o solo de música?
Podemos hablar de música, sencillamente.
¿Qué importancia tiene la identidad wolof en su vida y en su música?
Soy senegalés, nací wolof, es mi lengua materna. Por eso es una tradición tan importante para mí, porque es un valor que queremos transmitir. Porque los ingleses cantan en inglés, los franceses cantan en francés y los wolofs cantan en wolof.
¿Cómo empezó su carrera musical?
Empecé cuando era muy joven, pero no en una orquesta. Cantaba en la calle con los amigos, por diversión, porque quería hacer carrera como futbolista. Me hice cantante por casualidad. Un hombre que vivía en mi barrio y formaba parte de un grupo llamado Le Kad Orchestra«me oyó cantar así por la calle, y me ofreció unirme a su grupo si yo quería, y claro.. Yo tenía una voz [bonita], aunque no soy griot, porque normalmente son los griots los que cantan. En aquel momento, no me interesaba. Quería jugar al fútbol y punto. Pero mis amigos me pidieron que fuera a probar, porque había muchos futbolistas en el barrio, pero no había músicos.
Os cuento una anécdota bastante agradable para mí: Un día, volvía del entrenamiento —jugábamos al fútbol— y me presenté en el local donde ensayaba la banda a la que quería que me uniera. En cuanto me presenté con la equipación de fútbol el director quiso echarme. Pero el hombre que me descubrió le dijo: ah no, es ese chico del que te hablé. Le he oído cantar, tiene una voz [bonita], así que podemos probarle. Hicimos la prueba y nos dijeron: volveremos a verle. Una o dos semanas después, el hombre volvió para decirme: hemos decidido aceptarte en el grupo porque necesitamos un cantante joven que sepa cantar en wolof.
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