Sociedad

Harán de ti un dios

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Bob Marley, Los Ángeles, 1976. Foto: Cordon Press.

En el pequeño pueblo de Ejersa Goro, en Etiopía, nació en 1892 Tafari Makonnen. Hijo de un importante consejero del emperador Menelik III, desde bien pequeño su inteligencia impresionó al Emperador, quien le facilitó la carrera política. Como su padre, pronto ocupó el cargo de Ras —jefe— y pasó a ser conocido como Ras Tafari. Cuando en 1930 murió la hija de Menelik III, la emperatriz Zauditu, Ras Tafari fue coronado emperador bajo el nombre de Haile Selassie I. No era fácil conseguir el derecho al trono. Para poder acceder a ser emperador de Etiopía era necesario comprobar que existía un linaje directo, unas doscientas veinticinco generaciones atrás, con el rey Salomón y la reina de Saba.

Cerca de 13000 kilómetros separan Adís Abeba, la capital de Etiopía, de Kingston (Jamaica). Sin embargo, la coronación de Haile Selassie acercó los dos países cuando algunos jamaicanos creyeron que el nuevo emperador de Etiopía era el Mesías —Rey de Reyes, Señor de Señores— al que alude el último libro de la Biblia, donde se anuncia la segunda venida de Cristo a la Tierra. La profecía de Marcus Garvey —«Mirad a África, allí un rey negro será coronado, y él será el Redentor»— se había cumplido.  

No está claro si el «rey negro» al que se refería Marcus Garvey —activista por los derechos de la población de ascendencia africana— era una persona real; es posible que fuera un símbolo. Pero cuando en 1930 las noticias de la coronación de Haile Selassie llegaron a Jamaica, a muchos el vínculo les pareció obvio. Ras Tafari era el Redentor, por lo que el día de la liberación era inminente. Eso significaba que debían prepararse para el éxodo a África. Para ello, fundaron un asentamiento rastafari, llamado Pinnacle, en una gran extensión de tierra entre montañas, desde Sligoville Road hasta el río Cobre.

La historia de Pinnacle comienza cuando Leonard Percival Howell (1898-1981) compra el terreno. Howell era el hijo de un granjero próspero, dueño de sus propias tierras. De adolescente, había viajado por América e incluso Europa, experiencias que le expusieron al panafricanismo y al marxismo. Cuando regresó a Jamaica en 1932, comenzó a celebrar unas reuniones públicas a las que asistían cada vez más personas. Entonces, la policía identificó al tipo de personas que se reunían con Howell como gente pobre e ignorante, sin trabajo. Howell fue puesto bajo vigilancia policial, arrestado en numerosas ocasiones y sentenciado a trabajos forzados. Para las autoridades, el mayor problema fue que su comunidad se financiase con el cultivo de marihuana, ilegal en Gran Bretaña y sus colonias desde hacía una década.

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