
Cuando todos los caminos apuntan a otra dirección el inmunólogo Alfredo Corell (Madrid, 1963) elige Sevilla como destino. Como si de una pieza de lego de las que utiliza en sus explicaciones se tratase, el azar, una fuerza sobrenatural o simplemente la vida, ha hecho que, contra todo pronóstico porque todo apuntaba a que estudiaría Teología, Corell sea hoy día unos de los mejores inmunólogos de España y, sin duda alguna, el mayor exponente de la divulgación científica de nuestro país en cuanto a COVID-19 y vacunas se refiere.
El ex Vicerrector de la Universidad de Valladolid fue nombrado ‘Mejor Docente Universitario de España en 2018’ en los II Premios Educa Abanca y cuenta en su currículum con numerosos premios y artículos científicos de primer nivel. Pero no son los cargos académicos ni los reconocimientos lo que nos atrapan de Alfredo, es su manera de explicar, su pasión por la ciencia, el amor a su trabajo, la dedicación y el esfuerzo que pone en todo lo que hace y, sobre todo, sus ganas de luchar por alcanzar sus metas, tanto personales como profesionales.
El destino ha querido que un matemático, una periodista y un biólogo se encuentren hoy en un bar de la Alameda de Hércules.
Lo primero que tenemos curiosidad por saber es en qué tipo de familia, colegio, etc., creció un biólogo consagrado como es usted
Pues mira, nací en una familia obrera de Carabanchel, Madrid, con una madre que se dedica a criarnos, somos cuatro hermanos, la chica es la mayor, yo soy el segundo, y luego tengo otros dos varones por detrás de mí. Mi padre era pescadero, era autónomo, y luego pasó a ser asalariado y tuvimos unos años muy complicados.
Por decirte, no tuvimos ni siquiera un equipo de música, vivíamos en una casa muy básica, muy humilde, y todos conseguíamos estudiar porque teníamos becas. O sea, mis padres no se podían permitir pagar la universidad. Yo, de hecho, para irme a la universidad a estudiar Biología, el año anterior me fui dos meses a Alemania a ganar dinero. Hice el examen de selectividad y me fui en julio y agosto a Alemania a trabajar para ganar dinero por si no me daban la beca. Me la dieron, pero bueno, yo me quería asegurar que podría estudiar.
Así que un poco ese es el contexto en el que estudiamos. Fui a Alemania con una misión católica española en Frankfurt, fui con un cura y 11 seminaristas. Yo era el único que no era del mundo religioso, de hecho, en el fondo iba a decidir si iba a estudiar Biología o Teología.
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Entrevista muy interesante.