Sociedad

Pequeñas observaciones sobre el fin del mundo, que ya viene

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Imagen promocional de El planeta de los simios, 1968

Este curso he tenido un alumno que me ha dicho que quería estudiar Historia. Es un chaval normal, majo, optimista y esperanzado en el futuro en general y en su futuro en particular —cosas de la edad, hay que perdonarlo—. Saca buenas notas y podrá estudiar otra cosa. Tiene amigos, en fin, es un estudiante normal, no entiendo como quiere fastidiarse la vida tan pronto. Estudiar Historia es mancharse las manos de sangre. Una vez te las manchas la primera vez, ya no hay vuelta atrás. Se te acaba todo el optimismo, toda la ilusión por el futuro. Siempre lo digo: si quieres adivinar el futuro, solo tienes que mirar al pasado. Y el pasado siempre es terrible. El pasado siempre es mejor no conocerlo. Por supuesto, es un trabajo inevitable como el de los médicos forenses: hay que analizar las heridas, el rastro de la violencia sobre un cuerpo. Y alguien tiene que enterrar ese cuerpo. Y si es posible, alguien debería juzgar y condenar, y evitar que se repita lo que ha pasado. Pero la teoría nunca se corresponde con la realidad. Y la realidad es que el trabajo del forense no tiene continuación. Nadie llega al final del proceso que se inicia cuando se descubre el cadáver. Porque si se llegara al final del proceso habría que encontrar a los culpables, y nadie realmente quiere encontrar a los culpables: somos todos.

«No queremos ni podríamos destruirla. Nuestro mayor error sería darle razones poderosas para que quisiera un día tomarse la revancha».

Son palabras del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson en el momento en que se estaba discutiendo lo que luego sería la Paz de Versalles. Se refiere, claro está, a Alemania, la que los ingleses y sobre todo los franceses consideraban que tenía que pagar muy caro lo que había hecho, es decir, siempre según ellos, ser la principal culpable de la llamada entonces «Gran Guerra», esa guerra que nadie quería repetir nunca. ¿Nadie quería repetir nunca? Pues lo hicieron estupendamente, desde luego. Pero eso es la Historia, eso estudia la Historia: ver cómo los errores se van repitiendo en el tiempo, y como siempre hay alguien que avisa, siempre hay alguien suficientemente lúcido para decir «¡Eh!, por ahí no, por ahí vamos mal», pero nunca le hacen caso.

En realidad los «culpables» de esa guerra ya no estaban en el poder en Alemania. Habían sido alejados del poder por el mismo pueblo que antes había obedecido ciegamente sus órdenes. El Kaiser Guillermo II había tenido que abdicar y se había declarado la República de Weimar, que empezaba con muchos problemas, y que era el primer intento serio de tener un gobierno democrático en Alemania. Necesitaba un poquito de ayuda y de comprensión por parte de los vencedores. ¿La tuvo? No, para nada. El resultado lo podemos ver analizando de qué iban los primeros discursos de Hitler: atacar el Tratado de Versalles. Y le fue bien, le fue bien porque tenía razón. Y tenía razón no únicamente porque era un acuerdo moralmente injusto, que lo era, sino porque también era un castigo imposible de cumplir. Y eso lo sabía cualquiera que supiera un poco de economía. No hacía falta ser Keynes, el gran economista británico, para saberlo. Aunque lo dijo, sí, él también lo dijo, pero tampoco sirvió de nada.

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9 comentarios

  1. MANUEL MORENO

    Keynes, el gran economista americano??? Era británico

    • alfonso vila francés

      Sí, sí, perdón… Tienes toda la razón… Ahora digo que lo cambien, muchas gracias por darte cuenta. Mira que siempre reviso los artículos (y luego se revisan otra vez), pero…

      En fin, gracias y perdona.

  2. José Antonio

    Pues mire usted que voy a tener que estar de acuerdo con este artículo, al que echo de menos más profundidad, es decir, que fuera más aterrador.

  3. Manuel Moreno

    Alfonso, fue un lapsus calami, estoy seguro, pero lo que realmente quería comentar era que quizá el Tratado de Versalles fue una torpeza política e incluso histórica, pero no sé si estoy tan convencido de que fuera moralmente injusto… Las condiciones que impuso Alemania a Rusia en el tratado de Brest-Litovsk fueron incluso más leoninas y seguro que Hitler no se acordaba en sus discursos. Pero sí, le funcionaba muy bien como chivo expiatorio a Hitler. Buen artículo!

    • alfonso vila francés

      Sí, el tratado de Best-Litovsk fue un robo a mano armada, desde luego, pero por lo menos no se les acusaba injustamente de ser los ÚNICOS responsables de la Primera Guerra Mundial, como a los alemanes. Y luego, aunque a la antigua Rusia zarista les quitaban una barbaridad de territorios, no tenían que estar pagando durante décadas una brutal, descomunal «multa», que no podían pagar de ninguna manera, y como no podían pagar luego los «castigaban» más todavía quitándoles, por ejemplo, la cuenca minera del Ruhr, además de los territorios que ya les habían quitado antes (por no hablar de la entrega de todos los barcos MERCANTES de gran tamaño, además, claro de los militares, etc). Es decir, la humillación y el sentimiento de injusticia se alargaba en el tiempo, no terminaba al terminar la guerra. Pero vuelvo a la idea de culpar a Alemania. ¿Porqué no a Austria? ¿Quién había declarado la guerra a Serbia? En realidad culpables eran todos, porque ningún país quiso evitar la guerra. Empezando por el mismo Zar…
      En fin, sí, los dos tratados son injustos, pero sinceramente para mí fue peor el de Versalles. Y de hecho las consecuencias a largo plazo fueron catastróficas, mientas que los comunistas rusos siguieron tranquilamente a lo suyo, que ya sabemos qué era… (eso ya es otro artículo…)
      Y bueno, como digo siempre, muchas gracias por leerme. Me alegro que te guste el artículo.

  4. Es muy triste la idea de historia que tiene el autor. Francamente, es un desastre pensar que el desarrollo de la humanidad se puede resumir en un «te lo dije».

    Espero que no transmita tanto pesimismo a los alumnos. ¡Pobres criaturas!

    • alfonso vila francés

      No, para nada, las clases son otra cosa. Ahí siempre intento ser lo más objetivo, realista y «moderadamente optimista» que puedo. Sería un error, por muy mal que viera un problema, decir a alguien: «no tiene solución, ni lo intentes», y menos aún a adolescentes. Ellos tienen que intentarlo, pero tampoco se puede ser demasiado optimista, y que piensen que todo se resuelve muy fácilmente o que ni siquiera existe ese problema. Eso no sería prepararles adecuadamente para lo que se van a tener que enfrentar. Por supuesto, aunque intento centrarle en los datos y analizar los distintos puntos de vista, siempre hay un componente subjetivo (y la experiencia pesa, pero no soy totalmente «determinista» con el ser humano, para bien o para mal puede haber sorpresas), pero básicamente intento, lo que tú dices, no ser muy pesimista, o si me sale el pesimismo, me lo guardo para mí (otra cosa son este tipo de artículos, que son subjetivos por naturaleza). Por ejemplo, si hablamos en clase del problema de las pensiones en España, les procuro exponer la situación, luego les pongo los argumentos de políticos (citas sacadas de periódicos, o trozos de entrevistas sacados de internet) y finalmente les pregunto: «¿Vosotros qué pensáis, que es mejor subir los impuestos o retrasar la edad de jubilación? ¿O se puede no hacer nada y dejarlo todo como está? ¿O se os ocurre otra idea?». No les digo lo que tienen que pensar, ni les digo lo que yo pienso en privado, les digo: «ese problema lo vais a tener vosotros en el futuro, porque si nosotros, es decir los adultos de ahora, no lo solucionamos, os lo pasaremos a vosotros». Es difícil, porque no siempre se puede explicar un tema a fondo, porque hay poco tiempo, o mucho ruido en las clases ( gente hablando y poco interés), pero si se consigue que se metan en el asunto y participen en el debate, a veces salgo de la clase bastante optimista, de hecho, a veces me sorprenden mucho y para bien.
      Gracias por leerme, como digo siempre.

  5. Conclusión estimado Alfonso: Nos extinguiremos, cosa que todos sabemos, aunque solo sea por la muerte del sol (mucho más tardía que el agotamiento e los recursos en la tierra). El asunto no es el que, ni el como (lo del meteorito que hace unas décadas parecía plausible ahora es lo mas alejado de las posibilidades) si no cuando. Y yo cada día lo veo más cerca

    Particularmente admiro a las personas que siguen teniendo hijos y a estos por traerles a este mundo con fin ¿Soy pesimista? ¿Estoy depresivo? No, sencillamente esto ya da más de sí.

    • Philipp Batz

      ¿Los admiras? Realmente deberías odiarlos por ser tan egoístas e irresponsables de engendrar seres conscientes en esta cloaca de universo. A un animal menos racional que al humano se le puede perdonar que se reproduzca, a nosotros no.

      Y al autor del artículo le recomendaría dos lecturas que plantean cuál es la raíz del problema y cuál sería la solución más eficaz: artículos sueltos de Linkola por un lado, y el libro «Breviario del caos» de Caraco por otro.

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