
«Por fin nos conocemos», dice en un buen castellano el periodista Martin Baron (Tampa, Florida, 1954). Está en Madrid para presentar el libro que lleva bajo el brazo, Frente al poder: Trump, Bezos y el Washington Post. «¿Quiere una entrevista para su propio blog o para otro medio?», respondía en uno de los correos que intercambió con el entrevistador durante casi tres años. Que el exdirector del Miami Herald (2000-2001), The Boston Globe (2001-2012) y The Washington Post (2013-2021), época en la que las redacciones que dirigía obtuvieron dieciocho premios Pulitzer, estuviera dispuesto a conversar independientemente del espacio en el que se iba a publicar la entrevista, daba pistas de una personalidad humilde y generosa.
Durante la sesión de fotos que precede a las preguntas, el impulsor de la investigación del Boston Globe sobre el escándalo de pederastia en el seno de la Iglesia católica del estado de Massachusetts y que narra la oscarizada Spotlight (2015), experimenta el calor del asfalto madrileño de finales de mayo. Le llevamos a un par de localizaciones situadas en el exterior del hotel donde se hospeda (y en el que se produce la conversación). Vestido de traje, en camisa y sin corbata, su presencia no impone como uno podría presuponer gracias a que se muestra cercano y solícito desde el primer momento. Se constata su generosidad por las casi dos horas que está con el periodista y el fotógrafo, a pesar del cansancio del viaje: acaba de aterrizar en España procedente de Copenhague, donde ha participado en el World News Media Congress para hablar sobre el poder y la prensa, tema central de su primer libro.
¿Cómo surgen estas memorias de su etapa como director del Washington Post?
Hacía años que pensaba en escribir un libro, y mi agente me lo sugirió, pero no fue hasta que tomé la decisión de jubilarme cuando la idea tomó forma. Tenía tres motivos para hacerlo. El primero era que quería que los lectores tuvieran un relato verdadero de lo que había vivido durante aquellos ocho años dirigiendo la redacción del Post. Fue un momento histórico para la prensa y para Estados Unidos. Este periodo coincide con la compra del Washington Post por Jeff Bezos en agosto de 2013, fundador de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo, y la llegada al panorama político de Donald Trump en 2015, un candidato y posteriormente un presidente que nunca antes habíamos visto.
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El entrevistado no desvela su opinión sobre el denominado «Estado profundo», el complejo financiero, militar industrial, energético y sionista, y su estrecha relación con el partido demócrata aún en el poder. Esa relación, lejos del interés mediático de los grandes medios de comunicación como el Post que un día dirigió, ¿la considera como una información irrelevante? ¿No debería ser objeto de una investigación al menos a nivel de su interés por la pederastia en la Iglesia Católica?
No.
No, eso no resulta relevante. Como tampoco lo es el hecho de que el Presidente de los Estados Unidos haya desempeñado su cargo durante estos cuatro años con síntomas evidentes de senilidad.
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