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Si existe un lazo entre el cine y la pintura, ese lazo solo puede ser profundamente histórico. (Jacques Aumont)
Quién no ha experimentado alguna vez una sensación diferente al visitar un museo o una exposición por segunda o tercera vez; o cuando, frente a un cuadro tiempo atrás conocido, ha surgido de pronto una nueva significación, un matiz interpretativo que cambiaba todo el conjunto. Sin duda, pueden influir muchos factores, entre ellos nuestro propio estado físico o emocional, pero también hay algo que escapa a esta lógica individual, y es la consideración de las grandes obras de arte como auténticos «seres vivos».
Estrella de Diego se vale de esta metáfora para desmontar la idea de que existan nociones fijas o estables en relación con los «grandes cuadros» de los «grandes maestros»; más bien al contrario, defiende la capacidad de estos para transformarse con el paso de los años y de las miradas, y hasta con las «narrativas escritas por las propias instituciones que los albergan, cuando los cambian de sala o barajan a los autores, creando conversaciones sorprendentes»1.
Este es el caso de la nueva exposición que proyecta el Museo Picasso Málaga (MPM) con Farah Atassi. Genius Loci, de la artista belga Farah Atassi (Bruselas, 1981), que reúne una veintena de obras realizadas entre 2015 y 2025. Una década de trabajo que consolida su presencia en el panorama artístico contemporáneo, como lo demuestra su paso por algunas de las galerías internacionales más punteras: la Almine Rech en París, Nueva York y Shanghái, o la François Ghebaly en Los Ángeles.
Afincada en París tras acabar sus estudios en la École des Beaux-Arts en 2006, uno de los hitos más importantes de su carrera fue la muestra que realizó el Musée Picasso–Paris en 2022. Tras su participación en la exposición colectiva El eco de Picasso, organizada por el MPM entre octubre de 2023 y marzo de 2024, Farah Atassi. Genius Loci es la primera retrospectiva de la artista que se celebra en nuestro país, y el correlato definitivo que termina de afianzar el vínculo de la artista con la obra picassiana y su genius loci o «espíritu del lugar», expresión que en la mitología romana hacía referencia a una deidad o espíritu protector que habitaba en un lugar determinado, transformando a todo aquel que entrase en contacto con él.
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