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Nuestra mala experiencia en relación a Engwe Bikes

bicicleta estacionada en el sendero

Colaborar con marcas en contenido patrocinado requiere confianza, transparencia y profesionalidad. Por desgracia, nuestra reciente experiencia con Engwe Bikes —o con personas que aseguraban actuar en su nombre— se ha convertido en un ejemplo ilustrativo de los riesgos que pueden surgir.

A principios de mayo de 2025, recibimos un mensaje de una persona que se identificó como Amelia. Se presentó como subcontratada para realizar tareas de linkbuilding para Engwe. Aunque no teníamos conocimiento previo de ella ni existía acuerdo directo con la marca, aseguraba actuar en representación de la misma.

Amelia solicitó publicar artículos como invitada, pidió nuestras tarifas y preguntó si aceptábamos criptomonedas como forma de pago. Le informamos de nuestra política habitual: solo aceptamos transferencias bancarias, y el pago debe realizarse una vez aprobado el artículo, pero antes de seguir publicando más contenido. Aceptó las condiciones, envió dos artículos y procedimos a su publicación tras emitir la factura.

A partir de ahí, la comunicación se volvió irregular. Hubo promesas de pago inminente que nunca se cumplieron. Insistió en publicar más artículos antes de pagar el primero, algo que rechazamos rotundamente. Alegó que su agencia solo procesaba pagos a final de mes, y aceptamos esa fecha con la condición de no avanzar más contenido sin haber recibido el importe pendiente.

El pago nunca llegó.

Tras varios recordatorios, enviamos un aviso final informando de que, de no recibirse el pago, procederíamos a retirar el artículo y dejar constancia pública de las dificultades encontradas. Nunca respondió.

Contactamos entonces directamente con el soporte oficial de Engwe. Su respuesta fue que no sabían nada del asunto, que no conocían a Amelia ni habían encargado ningún trabajo de ese tipo. En otras palabras: se desentendieron por completo. Engwe no tiene sede en España, y desde el resto de sus oficinas —si es que existen más allá del nombre comercial— nadie asumió ninguna responsabilidad.

Este caso pone también sobre la mesa un problema cada vez más frecuente: la falta de garantías al comprar en páginas web que no tienen sede física ni soporte real en España. Cuando algo sale mal —un pedido defectuoso, un servicio no prestado o una reclamación pendiente— el consumidor queda desprotegido, sin una dirección legal clara a la que acudir ni una entidad cercana con la que hablar. La distancia y la ambigüedad legal se convierten en barreras insalvables, y en demasiadas ocasiones la respuesta es el silencio.

Este episodio refleja los peligros de trabajar con empresas que externalizan su comunicación sin control y que no cumplen con compromisos básicos. Animamos a otros medios y creadores de contenido a actuar con cautela antes de colaborar con Engwe Bikes. Lo que comienza como una colaboración aparentemente normal puede terminar en una cadena de correos ignorados, facturas impagadas y promesas vacías.

Ándense con ojo con esta marca.

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4 comentarios

  1. Pues estaba pensando en comprar una y ya no. Gracias.

  2. No conocía la marca hasta hoy y no sé si estoy entendiendo bien el problema. Una persona que dice trabajar para ellos contacta con JotDown, JotDown no comprueba si la relación es cierta y decide publicar lo que le envía esa persona, y cuando ya se ve que no hay pagos por parte de esa persona es cuando tira del hilo y contacta con Engwe para verificarlo. Si Engwe realmente no tiene nada que ver con esa persona, que es algo que entiendo que JotDown no sabe ¿qué pretendían que hiciera, pagar por algo que no ha pedido ni autorizado? Entiendo que a quien habría que pedir responsabilidades es a la tal Amelia, que es quien aparentemente ha utilizado el nombre de una empresa sin su consentimiento para colar su contenido… A menos que JotDown tenga pruebas de que Amelia sí que estaba subcontratada por Engwe, claro

    • Indiferente

      Es cierto eso, pero… ¿qué interés tendría nadie que no fuese de la empresa o subcontratado por ella en redactar y publicar contenido publicitario? ¿Sería Amelia una fan de la marca? ¿Una adicta al trabajo no remunerado?

      • Eso habría que preguntárselo a ella, quizás simplemente venda las bicicletas de la marca y le interesa publicidad favorable. En cualquier caso, la conclusión para JotDown no cambiaría mucho: Para evitar sorpresas desagradables mejor verificar que quien vende algo representa a quien dice antes de comprárselo.

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