Humor snob

Funko ergo sum: la Comic-Con de Málaga y el vacío existencial a los cuarenta

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Imagen promocional de The Big Bang Theory, 2007

Como han puesto de relieve los inquietantes vídeos que circulan en redes sociales sobre los asistentes a la Comic Con de Málaga hay una imagen que define nuestro tiempo: un hombre de cuarenta y tantos, con camiseta de superhéroes con holgura en el horizonte de sucesos de su perímetro corporal, esperando pacientemente para comprar un Funko Pop «exclusivo» de edición limitada. No es una parodia. Es la tragedia real de nuestra época: la muerte del deseo transformada en coleccionismo preadolescente.

La psicología de estos cuarentones funko-fílicos que portan mochilas infantiles revela una patología particularmente occidental: la incapacidad de afrontar la temporalidad del propio envejecimiento. Estos señores que se constituyen como una hibridación entre Torrente y el botones Sacarino ponen de manifiesto que han sido víctimas de lo que Derrida llama la «metaphysics of presence» en el sentido que buscan una presencia esencial en objetos que son puro signo, pura ausencia. El Funko de Darth Vader no es Darth Vader; es un signo vacío que apunta a otro signo vacío en una regresión infinita de significados diferidos.

El capitalismo tardío ha logrado lo que el puritanismo nunca pudo: convertir a hombres adultos en niños permanentes con tarjeta de crédito. Como diría Guattari, han sido completamente capturados por «universos de capitalización» que transforman hasta el más mínimo deseo en oportunidad de mercado. Estos hombres no coleccionan Funkos; coleccionan la aprobación fantasmal de un Otro imaginario que jamás les concederá la legitimidad que buscan. Es el síntoma perfecto de nuestra época: la búsqueda interminable de validación a través de la posesión de objetos dentro de una subcultura sin sustancia que ellos mismos han ayudado a crear. Es difícil aceptar que en lo alto de la pirámide de Maslow se encuentra la muerte del sujeto moderno.

Las mujeres ven a este tipo de hombres con una mezcla de ternura involuntaria y vergüenza ajena preguntándose cómo demonios va a perpetuarse la especie. Tomar decisiones al respecto no es cosa baladí. Transitar por una conversación centrada en Goku —Bola de drac para los más puristas— mientras se sorben fideos chinos para que la velada acabe de forma precoz tiene su miga. Este malentendido cósmico, donde Eros y Marvel se han aliado para que progenitores disfrazados de elfos den a luz una generación de pequeños votantes de Vox no lo explica ningún filósofo clásico o moderno.

Es cierto que tampoco es que haya muchas opciones mejores: runners, criptobros, veganos, workaholics… cada tribu urbana contemporánea arrastra su propio esperpento. El runner cree que el maratón de Nueva York sustituye a la Ilíada; el vegano considera que renunciar al queso de cabra es un sacrificio homérico digno de Esquilo; el workaholic confunde el Excel con la Divina Comedia. En este paisaje, el cuarentón funko-fílico no es un error aislado, sino una variante más del zoo antropológico en que nos hemos convertido.

La filosofía contemporánea nos permite diagnosticar este fenómeno como la última fase de lo que Byung-Chul Han llama «la sociedad del cansancio»: hombres agotados que buscan en el coleccionismo y perritos calientes desprovistos de guarnición una forma de autoafirmación que ya no pueden encontrar en la producción creativa. Han pasado de ser sujetos del deseo a objetos del mercado, reducidos a meros puntos de datos en algoritmos de consumo.

El mérito, desde luego, hay que concedérselo a los políticos malagueños, visionarios capaces de intuir que en Málaga y alrededores abundan las reservas naturales de masculinidades ñoñas dispuestas a pasar hambre, sueño y perder la dignidad por un esperpento visual que terminará cogiendo polvo en una estantería de Ikea. Han sabido explotar esa mina de anhelos truncados y de infancias prolongadas con la precisión de un promotor inmobiliario en la Costa del Sol.

Visto lo visto y lo que queda por ver, que nadie lo dude: la Málaga del futuro no se sostendrá sobre museos, ni sobre tecnología, ni sobre el turismo de lujo. Se sostendrá sobre colas interminables de adultos disfrazados de Pikachu que, entre selfie y selfie, se lamentan de haberse quedado sin la firma de un actor secundario de una serie americana mientras devoran una hamburguesa chamuscada de veinte euros. Una escena que haría llorar de emoción a cualquier concejal de festejos y que confirma, por si quedaba duda, que la cultura pop es ya el opio más barato y más rentable de nuestra era.

Y es precisamente ahí donde surge la pregunta incómoda: ¿Qué tipo de civilización hemos creado en Occidente cuando vemos normal que este hombre de mediana edad con un doctorado STEM y que habla mandarín pase tres horas de su vida esperando para comprar un moñeco cabezón sin valor artístico, simbólico o funcional? ¿Para cuando un Funko de Clara Grima o Ramón y Cajal? Estamos inmersos en una humanidad que ha confundido la libertad con la elección entre productos vacuos, que ha sustituido la angustia existencial por la ansiedad de no conseguir la edición «exclusive» del Baby Yoda.

La tragedia final es que estos hombres creen que están «expresando su personalidad» cuando en realidad están manifestando una completa ausencia de la misma. Han confundido la identidad con la posesión, la individualidad con la acumulación. En su afán por ser únicos mediante la posesión de unos juguetes infantiles que dejarían patidifusos a sus ancestros, han demostrado ser meros consumidores de bagatelas sin sentido ni sensibilidad en una fila interminable de deseo insatisfecho.

La cola del Funko exclusivo es, en última instancia, la cola del fin de la humanidad occidental tal como la conocimos: una fila de hombres que han sustituido la angustia existencial por la ansiedad consumista, la creatividad por la acumulación, el deseo por la posesión. Son los últimos hombres de los que hablaba Nietzsche, pero empeorados: no solo han perdido la capacidad de crear valores, sino que han perdido incluso la conciencia de haberla perdido.

Esperar tres horas por conseguir una figura con las proporciones en las antípodas de la razón áurea es la derrota de la razón ilustrada. Estos cuarentones han logrado lo imposible: convertir la infancia en prisión, el deseo en deber y la nostalgia en negocio. La cola del Funko es la cola del fin del mundo: el lugar donde va a morir lo que alguna vez llamamos «humanidad».

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46 comentarios

  1. Felipe V el animoso

    No es tan grave, hombre… la mayoría de esos tipos seguro que son buenas personas, trabajadores, que quieren a sus familias y pagan sus impuestos. Cada uno que se gaste su dinero ganado honradamente como le dé la gana… probablemente Putin, Trump o Netanyahu no hagan colas para comprar juguetes… pues ojalá lo hicieran más a menudo en lugar de joder el mundo

    • Jajaja estoy de acuerdo con usted. El escritor del artículo deja mucho por fuera en su «análisis’.

    • Seguro que son buenas personas, trabajadores y quieren a sus familias. El problema radica precisamente en la infantilización de la población…es por eso que proliferan tipos como Putin, Trump y Netanyahu y nadie hace nada…sólo leen comics…

      • Dudo y mucho que exista una diferencia significativa en la oposición al autoritarismo entre fan de los comics y cualquier otro colectivo: ¿Acaso los hooligans del futbol, los cinéfilos o los melomanos son mas proclives a la lucha social?. Yo lo dudo y niego. Y dirií que este artículo es simplemente un intento por parte del autor de ensalzarse a si mismo, empequeñeciendo a los demás. Leyendo el resto de sus artículos, no se haya muy lejos él de la definicion de friki, es decir, de pringado: No existe una diferencia sustancial entre el coleccionismo de Funkos con el de sellos, llaveros o vinilos. Una autentica bazofia de artículo, que sirve quizás como análisis de las inseguirdades del tal Ledesma

      • Javier Carnicer Hernández

        Lo que es infantil es asumir que un lector de cómics tiene algo que ver con la proliferación de Trumps y Netanayahus cuando muchas de las obras que más y mejor critican el autoritarismo y la discriminación son precisamente cómics.

  2. Emilio, leyendo tu texto recordé al gran Alan Moore:
    «No he visto una película de superhéroes desde la primera de ‘Batman’ de Tim Burton. Han arruinado el cine, y también la cultura hasta cierto punto. Hace unos años dije que pensaba que era una señal preocupante que cientos de miles de adultos se reuniesen para ver personajes creados hace 50 años años para entretener a niños de 12 años. Eso parecía indicar cierto anhelo por escapar de las complejidades del mundo moderno, de volver a la visión nostálgica que recordamos de la infancia. Parecía peligroso, era infantilizar a la población.»

    • Quise decir Hipólito…disculpas!

    • Citas a Alan more como » el gran» y si es grande es por su faceta de guonista de comics, esos que crean legión de personas con entretenimiento para niños de 12 años, y luego crriticas a la gente que les gusta, incluso llegas a decir que han arruinado el cine y la…cultura?? Pero la cultura pop de que te crees que bebe?? Tanta incongruencia en un solo mensaje solo para hacerte notar y parece guay…. Tienes que tener una vida la mar de triste por criticar a las personas por hacer lo que les salga de las pelotas amigo.

      • Hamburgueso

        Aunque concuerdo en parte con la crítica que haces, es difícil errar más que comparando a Alan Moore con los guionistas de cómic como si fuese uno más. Aunque Moore haya hecho cómics convencionales, no olvidemos que de su pluma han salido Watchmen o V de Vendetta, obras ambas que no solo son novelas gráficas muy serias y adultas, sino que una de ellas fue reconocida como una de las obras más influyentes del siglo XX por la revista Time. Haga su argumento sin usar a Moore como arma, haga el favor.

  3. Qué perfil de lectores crees que tiene Jot Down?

    • Yo diría que Gafapastas que creen que gastaras 200 euros al mesta es mayor muestra de «individualidad» y «superioridad intelectual» que ir 1 vez al año (o en tu vida) a una feria internacional y llevarte una figura de recuerdo por 20€.
      Snobs, quería decir snobs

  4. Al señor Hipólito le gusta el mambo.

  5. David López

    ¿El autor de este artículo tiene hobbies?, ¿hay algo que le emocione o le motive? (más allá de ser pedante y repetir la misma idea cada tres párrafos… señal inequívoca de que se cree que los lectores deben ser guiados como borregos porque no se enteran de la idea principal que quiere transmitir).
    O se dedica a simplemente a ver pasar día tras día, sin esforzarse por encontrar algo que le haga sonreír (aunque ese algo «este muy lejos de las proporción áurea»).
    Hoy en día cualquiera se cree capaz de percibir la verdad absoluta y de compartirla con el mundo… Lo que hay que leer.

  6. Por qué en un artículo en castellano los puristas dicen Bola de Drac? Es jotdown una revista enfocada al lector de la comunidad catalana?

  7. Fuera de coñas, cuando era pequeño, Michael Ende me inmunizó de coleccionar funkos, me lo dejó muy claro en Momo y el discurso de los Hombres Grises con la muñeca trasunto de Barbie y sus interminables complementos que costaban tiempo, porque el tiempo era oro, y era lo que almacenaban esos seres horrendos, el tiempo que nos roban. Buenas iniciación a Marx y el Capital. Cómo la Historia Interminable era una iniciación a Nietzsche.
    Éso no quita que colecciones otras cosas absurdas, como libros que jamás leeré pero que me dan la sensación de que sí, de que otra perspectiva y otros mundos me esperan ahí.

  8. No te flipes payo que escribes en Jot Down

  9. Mucho mejor esos cuarentones en el bar bebiendo ¿No? Al autor le parecerá eso más normal y sano… Muy fuera de lugar este artículo, y no, no compro esos muñecos ni el artículo me representa, pero veo una falta de respeto hablar así de alguien que tenga determinadas aficiones. Más hombres como los del artículo y menos en los bares, por favor

  10. Como siga usted desdeñando livianamente a tantos grupos o aficiones solo por su caricatura social se quedará aburrido como Aquiles en el Hades.
    La cultura y los valores no riñen con casi nada que pueda hacerse una mañana de sábado. O eso creo yo.

  11. Chemoumbria

    ¿Humor snob? A alguien le hace gracia este tipo de artículos pasivo-agresivos que intentan ridiculizar a la gente por como invierte su tiempo de ocio. ¿Se ha tomado unas copas el articulista y ahora es el cuñado gracioso en la sobremesa de navidad? ¿Mañana qué toca? ¿Burlarse de los aficionados al fútbol alegando que ninguno ha leído otra cosa que no sea un periódico deportivo? ¿O el festival del humor será ahora para meterse con los niños que llevan gafas?

    Y no, no colecciono funkos ni me gustan, aunque sí que juego a rol, leo comics y no fui a la Comic Con porque me quedaba lejos y costaba una pasta. Y no veo motivo para insultar a la gente que pasa su ocio como le da la gana, y gasta su dinero en lo que quiera.

    Hace tiempo que veo una deriva bastante penosa en los artículos de JotDown. Entiendo que pasarán malos tiempos y no hay dinero para pagar a articulistas como los que tenía hace tres o cuatro años, que analizaban el ocio de forma magistral, con artículos interesantes sobre la historia del cine, música, literatura. Pero esto roza lo patético. Si lo que queréis es conseguir suscriptores os recomiendo revisar este tipo de artículos, porque dudo que nadie pague para que le insulten, aunque luego digan «era broma, hombre, cómo te pones cuñado».

    • A mí me hace gracia. Especialmente el final, apoteósico. La cola del fin del mundo. Así muere una civilización, largas colas y muñequitos, capitalismo colorinchi, el frikismo, quién lo iba a decir, convertido en paradójico y rentable movimiento de masas.

      ¡Gran artículo! ¡Más madera! ¡Más esnobismo! ¡Incipit antifrikismo!

  12. Los cuarentones con la camiseta del Madrid dos tallas más pequeña chillando en el bar y escupiendo cerveza no os molesta..por lo que sea..

  13. Cuanto rencor encubierto de superioridad moral revela el autor del artículo, parece que pertenecer a alguno de esos grupos te resta como persona y ser un anodino sin aficiones es ser un hombre de verdad.

  14. Anónimo Invisible

    creo que le viene mejor el nombre «rencor snob» a esta sección, a la vista de las reacciones que provoca

  15. En la época en que no había funkos y supuestamente todos eran más cultos y serios proliferaron hombres como Franco, Mussolini, Hitler, etc.
    Lo de llenar el vacío existencial con objetos no es nada nuevo, en la Prehistoria eran abalorios de conchas y piedras, en Roma falos de bronce, en la Edad Media reliquias de Tierra Santa, en la época victoriana eran soldados de plomo y en el s.XX eran sellos de correos.
    Ahora son funkos. Nada nuevo bajo el sol.

    • Enhorabuena….están proliferando tipos similares y apoyados por tipos infantilizados y con nostalgia de una infancia y adolescencia inexistentes.

  16. está gente puede dar cringe pero es que vosotros sois insufribles, so (insulto). Cuanto puto daño hicieron mondo brutto y el focoforo al discurso…

  17. Atentos a la frase: «Las mujeres ven a este tipo de hombres con una mezcla de ternura involuntaria y vergüenza ajena preguntándose cómo demonios va a perpetuarse la especie.»

    Porque claro, lo que hace a las mujeres chorrear a borbotones es un gafapasta que escribe sobre Starwars, weebadas de literatura japonesa o series de Anime.

    El autor es un pringado intentando escalar del pozo social pisando a los de alrededor.

    Pues lo siento señor Ledesma el friki que no se mete con nadie está mejor considerado que el que va con aires de superioridad

  18. De vez en cuandolas noticias de Google escupen bazofia como está para leerla y poder decir a todo pulmón que que si algún día nos extinguimos no será por ese hombre, que según el autor de este panfleto, miran las mujeres con » ternura y vergüenza ajena», no. Será por gente con algún mes menos de gestación que se creen mierda, y no llegan a peso, que no tiene otra cosa que hacer, como si de un salvame en linea se tratará, que criticar la vida de los demás por el mero hecho de vivirla como le sale de ahí mismo.
    Pues nada, te informo. No tengo 40, tengo casi 50, pero lejos de extereoripo que has nombrado no solo estoy en forma, estoy definido de cojones y así llevo desde los 20, cosas que en tu caso dudo mucho, aunque tú solo leas libros de culto y veas películas de Óscar.
    Voy tatuado de arriba abajo, eso sí, con personajes de eso que críticas y además, porque siempre me ha gustado la cultura japonesa, me dio en su día por hacer ninjutsu y soy cinturón negro 4 dan. Eso significa que ante tu falta de respeto podría hacerte un nudo y tirarte al wáter, siendo alguien que lee comics y les gustan personajes para niños.
    Seré la excepción que confirma la regla o simplemente tú analis simplista hacía la gente que le gusta este mundo difiere mucho de la realidad, yo creo que lo segundo.

  19. Este artículo es basura, no lo digo con el ánimo de insultar, es una definición puramente profesional.
    Me temo que el autor tiene mucho que entender para hablar de las cosas que le rodean.
    Una lástima que haya pasado el filtro antes de publicarse.

  20. Me ha encantado el artículo. Atrevido y refrescante.
    No es que esté de acuerdo con todo, pero me he reído más de una vez y, sorpresa, soy friki (o mini friki dirían algunos).
    Sin embargo, ya más sería diré, que a mí también me preocupa el frikismo extremo de las personas de 40. El no preocuparnos, me incluyo, por el mundo que nos rodea porque es cansado y nos genera ansiedad y dedicarnos a nosotros mismos, nuestros placeres y a aumentar esa pirámide llena de oro donde nos enterrarán al morir.
    Como dice alguien en un comentario Momo enseñaba que el tiempo en realidad es lo más valioso, y no las cosas .
    También recuerdo una escena de dentro del laberinto en la que una mujer iba con su montaña de cosas por un basurero, cada vez con más cosas… Eso me ha frenado mucho para no dejarme llevar por el consumismo.
    No me van a dejar de gustar mis hobbies pero si que creo que debería tener más responsabilidad social.
    Por mi parte desde que empecé a trabajar, hace mucho ya, soy de varias ongs, pero me gustaría contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor un poco más.

  21. Javier Carnicer Hernández

    Buff, que totalmente indigno de JotDown es este artículo. Y mira que hay algunos puntos con los que puedo coincidir, en el sentido de la mercantilización excesiva de estos eventos y demás, pero en vez de hacer una crítica razonada y argumentada se recurre a cuatro referencias filosóficas para darse importancia, la clásica alusión al físico (ya se sabe, los frikis son siempre gordos y con gafas) y una referencia a cómo ven las mujeres a esos hombres, porque ya se sabe, «las mujeres» son un todo. Algo que te firmaría el columnista más rancio de ABC o La Razón. El fin de la humanidad occidental, declara. Con la que está cayendo, pero el fin de la humanidad occidental es gente que decide gastarse su dinero y su tiempo en una afición inofensiva y totalmente personal.

    Luego otra referencia a Ramón y Cajal y Clara Grima, no sea que no quede clara la superioridad intelectual del autor. De verdad, qué cosa más lamentable.

  22. Tergiversador de Enredos

    Pensaba que el fin de la civilización vendría de la mano de hijos de puta tales como Trump, Putin, Netanyahu, y gentuza de esa, pero resulta que no, que vendrá de la mano de unos cuarentones que coleccionan funkos en lugar de ir por ahí embarazando hembras (elección que claramente han tomado ellos solitos).
    Lo que aprende uno.

    PD: las mujeres también son frikis y coleccionan Funkos, pero ahí el autor no ha tenido cojones de meterse.

  23. Hombre, que digas que las mujeres ven a este tipo de hombres y piensan cómo va a perpetuarse la especie cuando son las mujeres las que hoy en día principalmente no quieren tener hijos…con el resto del acuerdo relativamente de acuerdo.

  24. Nunca entendí como coleccionar muñequitos se considera algo infantil pero presenciar a veintidós chavales millonarios jugando a la pelota es una actividad adulta y viril.

  25. Francisco Da Silva

    Me disculpa el autor de este reportaje .. parece que se preocupa más por la psicología de unos hombres que no le hacen daño a nadie por tener un hobby .. la,psicología de este autor define a una persona sumamente cuadriculada que no se permite a sí mismo disfrutar y proyecta sobre los demás sus propias frustraciones e inseguridades … me da que quiere imponer su visión de laa cosas o que tiene o a tenido algún tipo de relación o experiencia que no fue buena con alguna persona de las que critica en este artículo. O sus padres lo llenaron de ideas y creencias puritanas y perfeccionistas y no le enseñaron empatia ni ilusión por las cosas … su autoestima es tan baja que se autoengaña buscando defectos en los demás para justificar sus propias carencias … Relájate un poco y busca un pasatiempo que te haga feliz !

  26. esfinge bizca

    Recuerdo leer una columna hace años de Juan Manuel de Prada titulada ‘Frikis’, y que, en otro formidable tratado de clasismo, definía a estas personas como los esclavos ideales. Ellos consumen sin parar productos para reforzar sus valores e identidad, mientras sueñan con batallas galácticas y damiselas cautivas de dragones. Ser un esclavo sin saber que eres un esclavo, vamos.

    Porque, a ver, el que acumula tebeos en casa es un friki, pero el que acumula grabados de Piranesi es un coleccionista (que tiene otra categoría, dónde va a parar, claro…)

    Lo interesante de estos frikis cuarentones es que no tienen curiosidad ni inquietud más allá de los seis o siete personajes que les flipan. Y sé de lo que hablo. Lo veo a diario. Los fans de la cultura pop de hace unos años también estaban metidos en el gore, los juegos de rol de diverso pelaje, la vida y obra de Philip K Dick o el fantaterror ibérico. Es decir; no se limitaban a comprar compulsivamente como un crío en un kiosco. También consumían cultura, a espuertas y sin prejuicios. Ya no veo esa actitud en esos señores mayores. Y eso es lo más triste; la pérdida absoluta de inquietudes. Como esos señores mayores fans de los Dire Straits… que no saben quién es Chet Atkins. Gente intelectualmente saciada, plástico mediante

  27. Hordas de adolescentes cincuentones con sobrepeso en los comentarios quejándose por haber sido retratados en este artículo. Lo esperable.

  28. El autor ha dado en la diana tal y como reflejan las decenas de respuestas de ofendidos en la sección de comentarios. Muy buen artículo!

  29. Hay al menos 40 frases en este artículo con las que me haría una camiseta.

  30. Los españoles aún no podemos participar en un «Comedy Central Roast» sin entrar en estado de shock. ¡Sublime!

  31. Pingback: la libertad que nos beneficia a todos – cicloturista.cc

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