
Lean este párrafo:
…en Valencia, un caballero líder del partido opositor, almuerza durante horas con una bella periodista de la televisión también pagada con dinero público, mientras se desocupa de la mayor catástrofe natural sufrida en el país en lo que va de siglo. Mientras él toma café en un reservado, una espantosa inundación causa la muerte de cientos de ciudadanos en horribles circunstancias de soledad y faltos de socorro. Lejos de asumir sus responsabilidades, reconocer sus indigencias y sus culpas, el susodicho líder decide, contra su propio partido, el sentido común y el reclamo de las víctimas, permanecer en un poder al que nunca debió encaramarse un personaje con tan poco sentido ético respecto a sus deberes como servidor público.
Ayer fue el día en que se celebraron los funerales por las víctimas de la Dana y por lo tanto estos días se presentan como un momento idóneo para tomarle el pulso a los liberales conversos que tienen que hacer más contorsionismo del habitual para seguir culpando de todos los males de nuestro tiempo a Pedro Sánchez. Aunque las diatribas torticeras más fascinantes por asociar al presidente con cualquier acontecimiento negativo suelen venir de firmas como Rubén Amón o Rafa Latorre —este último tiene la pluma más brillante del columnismo actual y no lo digo irónicamente —, en esta ocasión he preferido analizar la tribuna en The Objective del gran pope del periodismo patrio Juan Luis Cebrián.
Parecería que el párrafo que extraigo del artículo forma parte de una crítica seria a quien debería responder políticamente por la tragedia, pero en realidad es solo un trámite retórico para salvar las apariencias. Una concesión mínima al rigor antes de volver a lo que de verdad interesa que no es otra cosa que seguir con su personal ajuste de cuentas con Pedro Sánchez. El reproche al presidente valenciano suena tan obligado como un inciso legal leído por un notario cansado, un paréntesis incómodo en medio de una fantasía moral donde todo acaba girando, inevitablemente, en torno al villano de siempre.
Tengo que decir que conocí a Cebrián en el año 2018 cuando nos contactó para interesarse por el futuro empresarial de Jot Down. Ya lo había escuchado hablar en una ponencia del interesante congreso de periodismo que organizaba Basilio Baltasar en Santander y me pareció el más brillante y mejor conocedor del futuro del sector de los cientos de periodistas que se daban cita en el referido congreso. Cebrián nos trasladó que éramos el mejor periodismo patrio y el futuro del pensamiento crítico en lengua española, un modelo independiente que había logrado lo que los grandes medios ya no podían: prestigio sin poder e influencia sin servidumbre. Al final, las negociaciones no avanzaron y nunca sabré si perdimos una gran oportunidad de negocio creciendo como han hecho otros medios con inversión de grandes grupos.
Volviendo a la tribuna, Cebrián la escribe con el aplomo del patriarca que aún cree dictar el canon desde el púlpito de El País, aunque ya lo haga desde un digital, rodeado de los (álvaros) nietos ideológicos de Pedro J. Ramírez. El texto, titulado Pasado y presente del realismo trágico, es un ejercicio de resentimiento lírico: un intento de envolver la bilis con citas cultas, de transformar el columnismo de barra de hotel en una lección de estética comparada entre García Márquez y Valle-Inclán. Lo que empieza como una reflexión sobre el “realismo mágico” termina convertido en un inventario de agravios contra el Gobierno, con la precisión obsesiva del jubilado que lleva un Excel de los males de la patria.
La pieza tiene todos los tics del Cebrián tardío: la erudición ostentosa, el tono de juez civilizatorio y esa irritación patricia ante un país que ya no le consulta. Tras unas líneas de pátina literaria sobre Gabo y el esperpento, el texto se despeña sin frenos hacia el Sálvame político: un catálogo de supuestos delitos, traiciones, amantes y descarrilamientos de trenes que pretende pasar por análisis cultural. Sánchez aparece descrito como un villano shakespeariano y los socialistas como una secta apocalíptica empeñada en arruinar España mientras organizan orgías ferroviarias. Todo contado con la gravedad de quien cree estar escribiendo el segundo tomo de La decadencia de Occidente.
Entre todo ese despliegue de calamidades cósmicas y metáforas de sobremesa, dedica apenas 120 palabras al verdadero protagonista del desastre: el presidente de la Generalitat Valenciana, el caballero del reservado. Cebrián lo menciona con la desgana de quien se ve obligado a poner una nota a pie de página para no parecer descaradamente partidista. Lo llama “el susodicho líder”, le atribuye una “bella periodista” y un “café en un reservado”, como si la tragedia se resumiera en una foto robada de ¡Hola! antes que en la gestión de una emergencia. Se nota que le cuesta: no sabe muy bien cómo reprocharle nada sin salpicar a los suyos, así que sin mencionarlo por su nombre lo disfraza de parábola moral, lo sitúa en la escena como un personaje secundario del esperpento, para luego volver corriendo a su territorio seguro: culpar a Sánchez de que llueva en Valencia. En esas aproximadamente 120 palabras, escritas con el freno de mano puesto, late la incomodidad del que debe fingir indignación por decoro, pero cuya verdadera lealtad sigue siendo al club de los caballeros del reservado.
Y lo mejor llega al final, cuando Cebrián admite que quizás el relato sea “tremendista” y “casi increíble”. Es su manera elegante de confesar que ha escrito una fantasía, aunque por supuesto lo llama “realismo trágico”. Así consigue la proeza de culpar a Pedro Sánchez de la corrupción, del clima, de los trenes y de la muerte de la narrativa, mientras se autoproclama último custodio de la verdad periodística. Ni un solo dato, ni una fuente, ni un verbo en condicional: solo la autoridad del que un día cenó con García Márquez y cree que eso lo exime para siempre del contraste informativo.
En el fondo, Pasado y presente del realismo trágico no es una tribuna política, sino una elegía personal: la de un hombre que confunde la decadencia de España con su propia biografía. El mismo que vio en Jot Down el futuro del pensamiento crítico ahora lamenta que la realidad le haya quitado su monopolio. Cebrián no habla del país, habla de sí mismo: un liberal converso empeñado en convertir su pérdida de poder en categoría estética.








Desgraciadamente en la tragedia de la DANA, la culpabilidad no se queda solo en el impresentable de Mazón, ojalá fuera así. Pero no solo falló Mazón, fallaron otros muchos, como se está viendo en la investigación acerca de por qué paso lo que pasó,
En cuanto a Cebrián el personaje se las trae, es verdad. No obstante al autor se le nota demasiado su defensa de Sánchez , ser puro y que como presidente del gobierno no tiene ninguna responsabilidad alguna.
y para demostrarlo aquí tienen ustedes mis cojones morenos
j
El misil va dirigido a Cebrián, pero queda la duda de si Sánchez se haya ganado ser merecedor por descarte de este fuego aliado.
He visto alguna intervención en directo de Cebrián, alabo su esfuerzo por estar al tanto de lo nuevo. Se nota que su reflexión sobre los medios está basada en datos… Pero nada de eso le salva de una visión partidista y parcial, centrada en «lo liberal». Con la etiqueta de liberalismo, se nos vende sin vergüenza el «sálvese quien pueda, o más bien, los de siempre».
No lo leo, no he visto el artículo de referencia, pero cuando sale del periodismo y salta a la política el adjetivo rancio queda corto.
Alabo la osadía del autor por confrontar directamente a una de las figuras sagradas al que el resto rinde pleitesía.
¿Cómo va a tener responsabilidad alguna Pedro Sánchez? ¿O la que era ministra, la señora Ribera? ¿O la Confederación Hidrográfica del Júcar? ¡¡¡Por favor!!! Mazón y sólo Mazón es culpable del desastrosa gestión de la catástrofe causada por la Dana. Sólo él debería dimitir.
La prueba más palpable de ello es que el Gobierno central ya ha tomado todas las medidas necesarias, legislativas y presupuestarias, haciendo que una tragedia igual no se pueda volver a repetir en esa zona.
Alguien debería regalarle a Mazón un ejemplar del bushido, un tanto y un diccionario de la RAE con la palabra deshonor subrayada. Dudo de que lo pille, pero si es capaz de unir los puntos…
Ya en serio… El tener una visión política determinada no puede consistir en cegarse voluntariamente uno de los ojos y ver todo con el otro ¿Mazón fue irresponsable y pasó de todo? ¡Indudablemente! Pero no se puede obviar que, por ejemplo, con lo que estaba ocurriendo a la vista de cualquiera, Pedro Sánchez se permitió espetar un «si necesitan ayuda que la pidan». Como si no fuera evidente que toda la que se enviara sería poca, y sin necesidad de solicitudes expresas o trámites burocráticos para movilizar todos los medios posibles desde un primer momento.
Eso es una mentira como un piano…se ofrece ayuda (lo q faja falta) porque legalmente se hace asi… venderlo como.un «bueno, pues si necesitas algo, llama» es, de todo este totum revolotum, el argumento mas cinico
J
«He ordenado desplegar un buque anfibio de la Armada dotado de alojamientos de quirófanos, de helicópteros y de una flota de vehículos de apoyo que arribará en el puerto de Valencia en las próximas horas. Y, asimismo, les informo que he ordenado, tal y como también le he comunicado al presidente Mazón, el despliegue hoy mismo de 5.000 policías nacionales y guardias civiles adicionales, duplicando la cifra de los ya enviados para sumar un total de 10.000 efectivos, tanto de Guardia Civil como de Policía Nacional, desplegados en las zonas afectadas por esta DANA.
Y quiero reiterar a la ciudadanía en la Comunitat Valenciana y al conjunto de la sociedad española lo que desde el primer momento, todos y cada uno de los miembros del Comité de Crisis del Gobierno de España, y yo personalmente, he trasladado al Govern de la Generalitat de la Comunidat Valenciana y al presidente Mazón. Y es que el Gobierno central está listo para ayudar. Si necesita más recursos, que los pida. No hace falta priorizar unos municipios sobre otros ni jerarquizar tareas. Se prioriza cuando, cuando faltan medios. Y ese, ese no es el caso. No tiene que pasar. Por tanto, si la Comunitat Valenciana requiere más efectivos, maquinaria, financiación o asesoramiento técnico, lo que tiene que hacer es pedirlo y se le suministrará, como se está haciendo, inmediatamente, como vamos a hacer con los 5.000 militares solicitados hace escasos minutos.
Las autoridades valencianas conocen el terreno mejor que nadie. Sus técnicos, sus bomberos, sus policías, sus servidores públicos Están allí, están trabajando, viven allí, saben lo que hay que hacer y si no tienen recursos suficientes para hacerlo, que los pidan de nuevo a la Administración General del Estado. Esa forma de proceder que combina la capilaridad y la cercanía de las administraciones locales y autonómicas con el poder colectivo del Gobierno central, ha permitido a nuestro país superar con éxito numerosos desastres naturales y crisis anteriores que todos tenemos en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Y tiene que hacerlo de nuevo. Lo va a volver a hacer de nuevo.»
plis, páseme el link, necesito callar unas cuantas bocas.
j
No puede ser que mintiera y que ese maná de recursos no se enviara con la premura que anunció. Que esperara a que se lo pidieran por tierra, mar y aire. No, imposible, porque Pedro Sánchez tiene un idilio con la hemeroteca, que jamás le ha sorprendido diciendo una cosa y haciendo la contraria.
Nos hemos olvidado de que una de las imágenes que dejó aquella tragedia fue la de los voluntarios llegados de todos los rincones de España para ayudar. Trabajando mano a mano con los vecinos porque los medios necesarios no llegaban.
¿Actuó mal Mazón? Mucho, como lo hizo su inhumana consejera, por ejemplo. ¿Fue el único? ¿Dependían de su administración las obras para minorar los daños de las riadas, los avisos sobre la crecida del agua o el envío de recursos? El caso es que a día de hoy es el único que ha dimitido. No lo hizo Marlaska por sus gestiones en Interior para enviar efectivos. No lo hizo la ministra Ribera, que se escondió en esos días porque corría riesgo su cargo en Europa con un sueldo escandaloso, pero que tuvo el cuajo de culpar a Rajoy de no hacer nada en esos cauces (llevando el PSOE 6 años gobernando ya podía hecho algo, y más estando ella de ministra).
Cuando Pedro Sánchez acudió a la zona fue recibido entre vítores y alabanzas por los vecinos, que sin duda habían comprobado de primera mano que su ayuda había sido recibida como había prometido.
Para contorsionismo el que se hace a veces para justificar, contra hechos tozudos, sin poner un pero, la actuación de algunos políticos.
Se ofreció ayuda , pero el que no quiera creer, que no crea.
Conoces la relación entre Millán Astray y el Bushido?
https://www.huffingtonpost.es/sociedad/la-relacion-legion-espanola-codigo-samurai.html
Que Mazón, en compañía de otros, fue el malvado responsable del antes y durante la génesis de la tragedia, no creo que lo dude nadie. Pero que 72 horas después de la catástrofe, en los pueblos inundados NO HUBIERA ACUDIDO NADIE de la Administración Pública y sus diversos recursos a rescatar a unos ciudadanos empapados y desconcertados por el abandono, parece que no nos hace reflexionar sobre el penoso futuro de los ciudadanos ante catástrofes naturales, que ahí siguen acechando. Eso si que me da pánico.
Soto Ivars también hace un ejercicio de contorsionismo verdaderamente patético al respecto, desde el mismo título: https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2025-10-29/carlos-mazon-trabaja-psoe-dana-valencia_4237327/
de verdad, qué tropa
j
He caido en el enlace y doy gracias al cielo a que EC sea de pago. Bastantes agujetas y contracturas he tenido esta semana para seguir sus «razonamientos» en la entrevista que le han hecho aquí.
Solo la incompetencia sideral de Carlos Mazon ha permitido que una de las mayores desgracias naturales de este país pase de rositas para muchos de los restantes responsables. Desde quien deshecho obras hidrológicas para encauzar estas situaciones, a quien teniendo responsabilidades hizo caso omiso de ellas y esperó a que el rival político de turno se hundiese en el pozo de su mala praxis.
Señalar ahora a Cebrian viniendo de donde viene y con el historial que arrastra este elemento, suena a chufla Sr Fernández Recuero.
Ayyyy pero es que la «incompetencia sideral» de Mazón no viene sola. Viene arropada por un aparato, el del PP y Vox, que lo han mantenido ahí durante un año y dándole palmaditas en la espalda.
Y todo, por esos mismos pecados de tacticismos políticos y electorales que se supone que son patrimonio exclusivo de la izquierda (ya sea PSOE, Podemos, Sumar…), y por los que no hay que votarles hasta que se porten bien: que ya le toca a la derecha.
Por supuesto que hay muchos responsables, pero hay que empezar por el primero: uno que ni fue capaz de mandar una alerta a los móviles. Si le hubiesen mandado a tomar por el culo los suyos desde el minuto 1, ahora el foco estaría, efectivamente, en los siguientes de la cola. Pero se eligió no hacerlo. Pues que apechuguen.
Cebrian es un personaje siniestro, y encantado de serlo.
Mazón es claramente el principal responsable pero es realmente tremendo que lo único que le interese al PSOE sea sacar rédito político y en ningún caso ayudar a los afectados.
el «pero», la palabra más usada en España para desviar la atención de lo evidente.
j
Hombre, Cebrián, el que faltaba.
Muy acertado el artículo y otra muestra más de lo que aquí mismo, en muchos de los comentarios a este artículo y en Jotdown en general, se ve todos los días. En el de Soto Ivars, era lo de Gaza, aquí es lo de la DANA.
Ríos de tinta y de argumentos barrocos para retorcer lo que son verdades muy simples, hasta que chillen y digan que la culpa de todo la tiene esa Yoko Ono ibérica que es Pedro Sánchez.
La necesidad continua de que sea el Apocalipsis todo el rato, en todas partes, y Pedro Sánchez el mismo Satanás, lleva a estas cosas. Hay que decir que es una estrategia que está funcionando muy bien hasta ahora (no es poca la peña que tiene atornillada al cerebro la idea de que Sánchez es la peor persona del mundo, de forma literal), pero tiene sus riesgos. Cuando tu única guía política es ver lo que dice Pedro Sánchez, y tú inmediatamente dices lo contrario, estás expuesto a meterte en charcos todo el rato y además, a brindarle a tu adversario la oportunidad de colocártelos él delante.
Te arriesgas así no solo a que a veces tus propios votantes te miren con cara de “¿pero tú eres gilipollas?” sino a que tu propio mensaje de que vivimos todos en una distopía postapocalíptica (a pesar de que: no) y que Sánchez es el alfa y el omega de todos los males, empiece a sonar un poquito (más) falso por los bordes. Y sobre todo, ese tufo a que no hay un mínimo de inteligencia en la cubierta de mando de la derecha, sino una panda de vagos que lo fían todo a que la ola conservadora global los arrastre plácidamente hasta el trono solo a base de repetir lo mismo todo el rato.
Como para fiarte de que esta gente te gestione nada mínimamente complicado, que es lo que le ocurrió a Mazón: es gente que están a otras cosas que no son el servicio público, evidentemente. ¿Qué demonios espera la gente al votar a representantes de ideologías que dicen, explícitamente, que hay que eliminar lo público porque todos somos una confederación de cryptobros influencers en potencia?
Totalmente de acuerdo contigo Ángel. Muy buen artículo y perfecto retrato el que haces de Cebrián, un tipo que siempre fue de poco fiar, siniestro, oscuro y vendido al poder económico. Creo que este individuo hace décadas que se ha convertido en un intento de aprendiz de Maquiavelo y sus palabras causan estupor por el odio y el rencor que vomita a los españoles, todo ello en busca de su propio interés económico personal.
A la vista que según los presidentes de las comunidades autónomas la culpa de la dana del otoño, los incendios de los veranos, los problemas mèdicos andaluces, etc., son culpa del presidente del Gobierno de España, puede uno preguntarse: ¿sobre que tienen las comunidades autónomas prerrogativas?, o ¿son inútiles las comunidades autónomas?. Parece ser que si a los presidentes de las comunidades les dejas hacer, ya lo estamos viendo, se puede añadir la soledad y abandono de los miles de ancianos dejados morir en residencias madrileñas en tiempos del coronavirus.
La absoluta inutilidad de los Mazones es tan manifiesta que aterroriza por su posibles efectos criminales.
Al parecer que Mazón estuviera de comida esa tarde con una señorita es la causa de que un barranco se colapsara por no haberse ejecutado una obra planificada hace muchos años precisamente para que eso no pasara.
Pero no nos pongamos exquisitos con la lógica.
Demasiado poco escribió sobre Sánchez, ese miserable miniTrump, valga la redundancia, que nos tocó en la lotería catalanoide. Probablemente, hasta Mazón tenga más sentido ético que el mamerto que nos desgobierna.
La obsesión enfermiza con Pedro Sánchez de buena parte de la sociedad española se explica por la baja calidad de nuestros medios de comunicación y por la empecinada decadencia de nuestro sistema educativo.
Qué vergüenza de país, y lo que queda.
La calidad de nuestro presidente y sus ministros está fuera de toda duda…
No tiene nada que envidiar a lo que presentan los demás partidos que pretender echarle. Y tiene la habilidad de surfear sobre las olas de espuma que sueltan por la boca sus odiadores.