Cine y TV

‘InuYasha’: un cuento de hadas medieval

InuYasha. Imagen Anime News Network.
InuYasha. Imagen: Anime News Network.

Hace unos meses fui a avisar de que la cena estaba lista a mi hijastra de diez años, una niña encantadora con un cierto aire a la Arale de Dr. Slump. Al curiosear qué estaba mirando en YouTube, vi de reojo que aparecían una colegiala japonesa con un arco, un guerrero de melena blanca y orejas de perro, y una diablesa con cuerpo de ciempiés y una boca deforme llena de colmillos. Y, aparte de una súbita reflexión sobre la conveniencia de un filtro parental para el ordenador, me asaltó un repentino flashback: aquello lo había visto yo antes. ¡Era InuYasha!

Siempre me encantó el Ranma ½lapida de Rumiko Takahashi, y al enterarme de que InuYasha era de la misma autora me picó la curiosidad. Pero cuando la serie empezó a ser emitida en España no me enganchó demasiado, a pesar de su originalidad (¡aparecía un diablo en forma de labios gigantes huidos del Rocky Horror Picture Show!). No me pareció en su momento ni tan bestia como Urotsukidōji ni tan delirante como Ranma. Sin embargo, volviendo a verla junto a mi hijastra he disfrutado como un enano, comprobando que InuYasha pasa la prueba de fuego que distingue a las buenas historias: gustar a varias generaciones.

El objeto místico que hace de McGuffin de la serie es la Perla de Shikon o de las Cuatro Almas, una joya que alberga el poder cuádruple de la valentía, el amor, la sabiduría y la amabilidad (o, si cae en manos del Lado Oscuro de la Fuerza, potencia la cobardía, el odio, la ignorancia y la bordería). Todos codician la joya: desde Naraku, un poderosísimo demonio mutante con pocos escrúpulos, hasta todo diablillo, sacerdote o guerrero de la época feudal japonesa.

Lo primero que me llamó la atención de InuYasha siendo adulto fue la gran cantidad de referencias a la mitología y cultura japonesas que se me habían escapado, al menos tantas como en El viaje de Chihiro. Aparecen kitsunes o espíritus en forma de zorro, onis o demonios ogro, incluso la yuki-onna o mujer de nieve, un fantasma tradicional que durante las tormentas de invierno arrastra a los viajeros a una muerte dulce. La mayoría de personajes son yōkai, seres sobrenaturales mitológicos, excepto el propio InuYasha, que es un han’yō o medio humano por parte de madre, como el bueno de Spock. A InuYasha le domina en ocasiones su parte demoníaca, se le enrojecen los ojos y se agrandan sus colmillos, como a mí en cada luna llena, pero una colegiala venida del futuro llamada Kagome le suele tranquilizar.

Esta Kagome (Aome en la versión latinoamericana para evitar que suene como «cagona») es la reencarnación de una antigua sacerdotisa llamada Kikyo, el primer amor de InuYasha. Y por esas desconcertantes paradojas de los viajes en el tiempo, las dos acaban coincidiendo en el mismo periodo. De joven vi esa parte de la historia como un triángulo amoroso, ya que InuYasha parecía quererlas a ambas… Pero en mi revisionado adulto entendí que no hay en realidad un triángulo. Las dos mujeres son en esencia una sola persona, una sola alma en diferentes etapas de su existencia. Por eso, a partir de cierto momento, dejan de llevarse mal entre ellas: ¿no es estúpido sentir celos de una misma? La tensión entre ambas no era más que un reflejo de la oposición entre el pasado y el futuro, tradición y modernidad, lo que fuimos y lo que seremos. En cualquier caso, Kagome sabe tener atado en corto a InuYasha, a través de un collar mágico que obliga al demonio perro a tumbarse bruscamente en el suelo cada vez que la colegiala grita «¡abajo!». Qué risas con esto, por favor. Y qué collar tan práctico.

Pero por interesantes que sean los devaneos de InuYasha y Kagome, mis personajes favoritos son la cazadora de demonios Sango y el monje lujurioso Miroku. ¿Cómo no querer a un monje salido y sobón pero con insospechados ramalazos heroicos y paternales? Y en cuanto a la cazadora… En carnaval, mi hijastra se disfrazó de Sango: un cosplay a partir de un boomerang gigantesco fabricado por su padre y un kimono herencia de mi familia. Y me llena de alegría que, de los mil personajes de InuYasha, esta niña haya elegido como modelo a una mujer fuerte, independiente, valerosa y de buen corazón. Como su madre, en realidad.

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*