Literatura Editorial

Óscar Puente y un millón de euros para sobornar a la sociedad

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Credit Image: © Acero/PsnewZ via ZUMA Press

Tengo ganas de llorar y sé que, además, este artículo nos va a costar perder un proyecto importante que estábamos preparando con mucha ilusión. Por descontado que también ganaremos algunos enemigos en el sector editorial y en el ámbito institucional. A pesar de ello no podemos mantenernos impasibles en este ecosistema de cultura mendicante y de humillación continua al que nos tiene sometida la clase política.

Escribo ojiplático con las cifras delante. Un millón de euros para el ganador del Premio Aena de Narrativa. Un millón limpio, redondo, en pago único. Cuatro finalistas con 30.000 euros cada uno. Compra de miles de ejemplares. Gala en Barcelona. Jurado prestigioso. Fotografía institucional. Y, al mismo tiempo, un millón de euros para todas las revistas culturales del país. Para 194 beneficiarios: 57 instituciones y 137 empresas. Una media de 5.154,64 euros por cabecera. Unas ayudas que no han cambiado de importe desde que empezamos a editar la revista Jot Down hace quince años.

Cinco mil ciento cincuenta y cuatro euros con sesenta y cuatro céntimos. Esa es la cifra que, de media, valemos quienes sostenemos la conversación cultural durante todo el año. No es una comparación caprichosa, aunque se podrán hacer muchísimas otras igual de válidas en teatro, danza o galerías de arte. Es una radiografía del modelo. Porque el dinero público no es neutro sino que expresa prioridades. Cuando una empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes decide irrumpir en el ecosistema literario con un premio de un millón de euros, no está simplemente apoyando la narrativa, está ocupando el centro del escenario simbólico.

El Premio Planeta podrá gustar más o menos. Se le podrá acusar de comercial, de previsible, de popular. Pero es un gran evento privado, financiado con dinero privado, parte de un sector que asume riesgos empresariales. Si ahora el Estado coloca una cifra mayor para marcar territorio, lo que hace no es complementar: es desplazar. No prohíbe ni sustituye. Sobredimensiona y deja a una histórica editorial punta de lanza de la narrativa hispana en un segundo plano. ¿Con qué derecho se utilizan nuestros impuestos para esto?

Mientras tanto, quienes editamos revistas culturales debemos justificar cada gasto, presentar memorias, aceptar ayudas que apenas cubren un ejemplar de nuestros números impresos o una parte de la redacción. No hay millón redondo para sostener pensamiento crítico, ensayo, análisis cultural. Hay supervivencia. Hay política de goteo.

Se dirá que el Premio Aena de Narrativa proyecta la literatura en el ámbito de nuestro país, que inyecta dinero en el sector editorial mediante la compra de ejemplares, que da visibilidad a obras ya publicadas. Pero también concentra foco y altera jerarquías simbólicas. Es un gesto espectacular. Y los gestos espectaculares suelen funcionar como cortinas brillantes ante estructuras débiles. Y, bueno, todos sabemos que uno de los finalistas será una novela en alguna lengua cooficial o, por qué no, si son cuatro finalistas una para cada lengua, total, tenemos aeropuertos en todas las comunidades autónomas.

En fin, está claro que no hablo de soborno en sentido literal. No al escritor que gane, no al jurado, no al lector. Sino a la sociedad. Un millón de euros como mensaje: aquí está el poder cultural del Estado. Una cifra que deslumbra mientras, en paralelo, casi doscientas cabeceras que trabajan en precario reciben en conjunto la misma cantidad. Es más fácil exhibir un gran premio que explicar por qué las revistas culturales sobreviven con poco más de cinco mil euros de media.

Y aquí es donde entra Óscar Puente, porque este premio no lo convoca el Ministerio de Cultura. Lo convoca Aena, empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes. El mismo ministerio que hace apenas unas semanas protagonizó otra conversación nacional muy distinta, la del último gran accidente ferroviario. Un siniestro devastador, con decenas de muertos y centenares de heridos, que ha dejado muchas dudas sobre el estado de las infraestructuras, sobre el mantenimiento, sobre la supervisión, y que ha supuesto un calvario para las miles de personas que usamos la alta velocidad.

No voy a mezclar partidas ni a caer en la falacia de pensar que un millón destinado a literatura se resta directamente de la seguridad ferroviaria. Todos sabemos que las cuentas públicas no funcionan así. Pero sí voy a señalar lo evidente y es que el dinero público es finito, y las decisiones sobre dónde se coloca ese dinero expresan jerarquías políticas. Cuando el ministerio responsable de garantizar que los trenes circulen con seguridad destina un millón de euros a un premio literario para opacar a una gran editorial en el mismo ejercicio en que el país debate sobre vías, soldaduras y protocolos de mantenimiento, hay una declaración de prioridades y, sobre todo, una espectacular campaña de marketing.

Aena tiene sentido como operador aeroportuario. Tiene menos sentido como mecenas cultural. Y el sentido lo pierde completamente como agente cultural mientras el ministerio que la tutela está en medio de un guirigay sobre la calidad de las infraestructuras que gestiona. No se trata de purismo presupuestario, sino de coherencia en la gestión. El Estado no puede pedir comprensión ante una tragedia ferroviaria y, simultáneamente, exhibir un millón de euros en un premio literario bajo el mismo paraguas institucional.

Las revistas culturales, mientras tanto, seguimos trabajando sin gala, sin alfombra roja, sin cheque gigante. Tampoco podemos estar en la Feria del Libro de Madrid a no ser que “la comisión” te haga un ego te absolvo, aunque de eso ya hablaré en otro momento. Total, lo que vengo a decir es que presupuestariamente valemos, en conjunto, lo mismo que un solo ganador del Premio Aena de Narrativa porque hay que poner a la ciudadanía a mirar el dedo de un escritor para que no miren la vía del tren.

Estoy harto de esta cultura subordinada al poder político. Estoy hasta el gorro de que las empresas de cultura estemos en una situación de tensegridad tan alarmante que tengamos que soportar estas operaciones de maquillaje sin rechistar. Si el Estado interviene en el sector cultural, que lo haga fortaleciendo estructuras reales: consolidando publicaciones periódicas, garantizando pluralidad editorial, sosteniendo el tejido crítico que hace posible que exista conversación más allá de los titulares. No concentrando prestigio en una noche lujosa mientras el resto del año administra escasez con cuentagotas.

Y si el Ministerio de Transportes quiere entrar en el terreno cultural, quizá debería empezar asegurándose de que sus trenes lleguen a los eventos. Porque el poder público no se mide por la capacidad de deslumbrar en una gala, sino por la capacidad de garantizar que las cosas funcionen. Cuando el conjunto de todas las revistas culturales recibe lo mismo que un solo premiado, y cuando ese premio lo convoca un ministerio que aún debe explicaciones sobre el estado de nuestras infraestructuras, el mensaje político es meridiano: panem et circenses. Vale más un photocall que una soldadura. Más el millón visible que las inversiones cotidianas que evitan catástrofes.

Y eso, por muy bien envuelto que esté en narrativa y jurado ilustre, no es mecenazgo cultural. Es una operación de centralidad simbólica financiada con dinero público. Un soborno, sí. No al escritor que gane. A la sociedad que mira.

 

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30 comentarios

  1. César Fernández

    El PSOE de 2026 es peronismo.

  2. Es un gran gran artículo. Me ha encantado. Muchas gracias

  3. Escritor precario

    Con la cantidad de autores brillantes que no llegan a fin de mes podrían haber dado 50 premios de 20.000€ y estarían ayudando a una generación entera de escritores. La verdad es que es una vergüenza absoluta. Y la mitad del jurado gente de El País, qué casualidad.

  4. Reconoce, Ángel, que el asunto tiene algo de original.
    Antes era Ministerio de Información y Propaganda, y ahora es Ministerio de Transportes y Propaganda.
    Haber transferido la propaganda al epígrafe de transportes no puede ser casual.
    Aunque ya lo sospechábamos, ahora ya sabemos quien asume el papel de Goebbels, postulándose para suceder al Führer.
    Estos guiños nunca son inocentes.
    Lee entre líneas y juzga si voy muy descaminado…

  5. David Contreras Herrera

    Entiendo tu punto de vista, sobre todo en tus argumentos de que esto es un caso de política al servicio de un particular (o un partido), pero me parece una crítica muy simplista y en la que mezclas churras con meninas. Las quejas sobre las subvenciones que recibís no deben ir dirigidas al Ministerio de Transportes, sino al de Cultura.

    Vale que un concurso literario organizado por AENA chirría mucho, pero vuestra situación depende de otro organismo al que solo has hecho referencia para criticar lo que pongo en este párrafo.

    Desde mi punto de vista, una persona con cultura se caracteriza por su espíritu crítico, mayor o menor, pero siempre superior al de una persona con poca cultura. Este articulo carece de espíritu crítico, es simplemente un desahogo y un grito de rabia porque vuestra situación económica es precaria (lo cual critico, puesto que es importantísimo que la cultura esté más presente en pos de crear personas con capacidad de pensar).

    Es cierto que hay mucho margen de mejora en mantenimiento de las infraestructuras, pero reducirlo todo al actual ministro me parece tramposo. Vivimos legislatura y media de Mariano Rajoy con ínfimas inversiones en infraestructuras, provocando muchos de los problemas que hoy en día padecemos los usuarios porque el mantenimiento debe hacerse siempre, si dejas de hacerlo, generas una serie de problemas que se tarda mucho más tiempo en resolver, amén de requerir más dinero. Independientemente de ideologías, me parece impepinable que las escaleras mecánicas de Atocha estuvieran meses sin reparar, sobre todo para las personas con movilidad reducida, y solo se hiciera cuando prosperó la moción de censura.

    Podemos criticar si era necesaria tanta inversión en alta velocidad frente a Cercanías, o si las partidas para el mantenimiento son suficientes o no, pero si tenéis problemas para mantener a flote vuestro medio, tenéis que remitir la queja al ministerio correspondiente, que es el de cultura, independientemente del sentido que tenga el concurso literario de AENA.

    Saludos.

    • Querido David, creo que el que mezcla churras con merinas (el estado de las escaleras mecánicas en Atocha antes y después de la moción de censura con la finalidad y oportunidad del dinero del Ministerio de Obras Públicas) de manera «simplista» es usted.
      No se enrolle, el artículo no va de en qué infraestructuras o mantenimiento se gasta el dinero del Ministerio de Obras Públicas, o de cuánto destina el Ministerio de Cultura ¡del mismo Gobierno! Va del uso torticero, interesado y chantajista de esos euros, vengan de una partida o de otra. Por desplegar más verborrea no va a tener más razón. Ya estamos resabiados de eso.
      Un saludo

  6. El intento de relacionar el premio con el accidente de Adamuz es vomitivo, por mucho que se insista que no tiene relación, pero si, porque se podría hacer el mismo artículo sin esa relación intencionada, pero…
    Mucho mejor que los beneficios de una empresa vayan a parar a sus accionistas que a la sociedad, y precisamente ahí y no en los impuestos (que también aparecen por aquí por arte de magia), en esa búsqueda del beneficio de los accionistas es donde podemos ahorrar en un material o una soldadura.
    Por lo demás, me ha parecido leer un artículo precisamente escrito por uno de los últimos ganadores del Premio Planeta (que no sé si a estas alturas de película a alguien le parece un premio digno) y eso no es buena señal

    • El autor del artículo se preocupa (supongo que previendo respuestas como la suya) en especificar claramente que un millón de un premio literario no va a arreglar el deterioro de nuestras infraestructuras. Es igual, hemos perdido cualquier sentido crítico que involucre a los nuestros mientras que con los del «otro lado» lo ejercemos sin ningún tipo de problema.
      Por otro lado estaría bien que clarificara que quiere usted decir cuando habla de los beneficios de una empresa. ¿No le parece bien que terminen en manos de sus accionistas?. ¿Cómo se consigue que terminen en manos de la sociedad? ¿Un impuesto del 100% de los beneficios, es decir, nacionalizar las empresas?. En este sentido, me gustaría recordarle que ADIF ya es una empresa pública y, por lo tanto, la responsabilidad en cuanto al ahorro de materiales o soldaduras es suya.
      En fin, yo creo que el autor, muy acertadamente, quiere hacer hincapié en la politización de la cultura, que es evidente que existe. Se evitaría, creo, si el estado no interviniera pero esto es otro debate.

  7. José María Durán Gómez

    Excelente artículo, la distinción entre política culturao y adoctrinamiento es esencial para cualquier sociedad. Muy valiente porque os aleja de la progresía biempensante y os convierte automáticamente en fachas.

  8. No entiendo quejarse de que la cultura se subordine al poder y, al mismo tiempo, quejarse de la falta de ayudas económicas a determinados sectores culturales por parte de dicho poder.

  9. Articulo chabacano y llorón. Que barato sale sobornar a España entera. En fin.
    Sabéis que en otros sectores, si no tienes ingresos por tu cuenta, no hay subvenciones y cierras tu empresa?
    Otra opción es que pongas un negocio de mascarillas y toques en la puerta de al Sra ayuso, presuntamente, o empecéis a hacer periodismo servilista a la ultraderecha y empecéis a cobrar subvenciones como Vito, Inda, etc..

    • Claro, a los bancos hay que condonarles deudas multimillonarias, a los terratenientes que roban agua darles millones de la PAC, a las grandes superficies hay que regalarles millones en IBIs, regalarles terrenos municipales de todos o descuentos brutales en cotizaciones sociales. Pero a las empresas de cultura no, ni agua, porque el objetivo de los políticos es gente como usted votando. Mire señor nosotros facturamos 700.000€ al año, como entenderá las subvenciones que nos merecemos como el que más no tienen que ver con nuestra viabilidad. Y usted, además leyendo gratis, porque usted lo vale. Que el trabajo de los periodistas lo pague otro.

      • David Contreras Herrera

        Jot Down, si al final perdéis proyectos no será por este artículo, sino porque parecéis una escopeta de ferie señalando a los culpables de que no tengáis subvenciones. Has hablado en tu artículo de Óscar Puente, pero los ejemplos que has puesto de condonar la deuda a bancos y el IBI son propias de los partidos de la bancada que está al otro lado. Óscar Puente no tiene la culpa de que no recibáis subvenciones. Vuestras quejas, sugerencias y demás tonterías (porque la realidad es que este artículo es llorón como ningún otro), al ministerio correspondiente, que en este caso es el de Cultura.

      • s cierto que las grandes empresas reciben muchas más ayudas del Estado que vosotros.Y también es cierto que varios millones de empresas, pymes y autónomos, no reciben nada y esas empresas palman todos los días. De hecho la economía y el capital se siguen concentrando (tal como la empresa del Planeta arrasa en vuestro sector cultural y os minimiza a los demás, aunque tú !los alabas como el faro cultural!) haciendo desaparecer a las pymes.Tienes que profundizar más en tu análisis económico y llegar a la conclusión de que la única solución es una única gran empresa si, pero que sea propiedad de todos.Eso ya se ya se ha hecho y volverá. Se llama Socialismo. En él nadie llora por causa de ser pequeño.Todos están dentro de gran Capital.Saludos

  10. Aena sube las tasas todo lo que puede (subida que a través de las compañías aéreas acabamos pagando los usuarios) porque tiene que ser rentable, y ahora sale con este premio. Que no es por el importe, un millón más o menos en las cuentas de Aena se ve poco, es el gesto. Una vergüenza (como otras muchas).

  11. Pedro Perez

    Te acabas de caer del guindo. Llevamos siete años así. Pero, claro, como te ha tocado la fibra, ahora sí te quejas. Ahora no le haces el juego a la derecha…

  12. https://www.aena.es/es/prensa/aena-obtiene-un-beneficio-neto-de-2.1367-millones-de-euros-en-2025.html&p=1575078740846
    Aena es una sociedad mercantil estatal de naturaleza mixta, aunque con control público mayoritario. El 51% de su capital pertenece al Estado español (a través de la entidad pública ENAIRE), mientras que el 49% restante cotiza en Bolsa y pertenece a inversores privados. Por tanto, es una empresa pública en su gestión, pero cotizada

  13. En general, me parece que la gente está muy polarizada, en cuanto sale algún artículo criticando a algún político o alguna mala praxis de gestión por parte de la clase política, enseguida aparecen defensores y denostadores por igual y en extremos encontrados.
    Es interesante criticar cuando se considera que algo no está bien, y sobre todo es interesante hacerlo, como creo que han hecho en este artículo, sin ensañamiento ni de manera gratuita.
    Podré estar de acuerdo o no con las subvenciones, podré estar de acuerdo o no en que hay que privatizarlo todo o hacerlo todo público, pero creo que este artículo no va de eso. Creo que, acertadamente, habla de un gasto de dinero público desmedido en publicidad institucional, y que en mi caso, sea el gobierno del color que sea, preferiría que lo gastaran en gestión. Ejemplos de este tipo de gastos superfluos y hechos para mayor gloria del gobierno de turno los vemos en cualquier color, peronistas, fachistas, socialistas, derechistas, etc, y siempre creo que es necesario criticarlos, y que pasen factura.
    Y si no, simplemente me indiquen que finalidad puede tener la creación de este premio salvo el de la publicidad institucional.
    Un saludo.

  14. Desconcertado

    https://www.jotdown.es/2024/09/alta-velocidad-en-espana/

    Debo decir que cuando leí en Jot Down, por poner un ejemplo, el artículo enlazado no me pareció ver «pensamiento crítico, ensayo o análisis cultural». Me pareció un publirreportaje escandaloso, y no creí que fuera gratis et amore. Y si rebusco seguro que encuentro más. Cultura sobornada al poder político, lo que aquí se está atacando, curiosamente.
    Ojo, que no lo digo tanto como crítica como para constatar que la revista, como todo, no deja de ser un negocio. Hecha para subsistir y que debe ser viable económicamente, y que no debe rasgarse ahora las vestiduras porque también en algún momento ha parecido dejar de lado esos ideales que aquí defiende.

    • Pues te equivocas. Le pedimos a Isabel un artículo. Eso es todo. Adif nunca se ha anunciado en Jot Down, como tampoco AENA. Solamente conseguimos, hace ya muchos años, que Renfe nos pagara unos billetes a cambio de que aparecieran como colaboradores del Bookstock.

      • Desconcertado

        Me equivoco entonces. Pero reconozcamos que ese artículo tan laudatorio consigo misma y con el organismo que estaba bajo su control carecía de cualquier mínimo sentido crítico.

  15. El nivel de fanatismo de los lectores de izquierdas de JD es obsceno; están ya en un punto mental/vital tan desolador visto desde fuera que todo lo que uno pueda decirles se queda corto en comparación con tener que vivir dentro de esos zapatos cada día.

    Es que les importa un rábano todo, están como reclutas de las Waffen-SS, siempre dispuestos a liquidar a cualquier que toque a los simios que les dirigen. Va a ser muy traumático el envejecimiento de esta peñita la verdad, más aun cuando se viene pendulazo los próximos 40 años.

    • Tiene guasa el comentario. Alude al fanatismo obsceno de los lectores de izquierdas de Jot Down empleando un nivel de subjetividad tan obsceno como el que menciona.

      Puesto que de 21 comentarios de este artículo, con el que en líneas generales estoy bastante de acuerdo, solo hay unos tres, cuatro comentarios susceptibles de pertenecer a ese fanatismo que menciona. Si esos tres, cuatro comentarios de 21 en total representan a los LECTORES DE IZQUIERDAS DE JOT DOWN, vamos bien de objetividad… Pero le da igual, del mismo modo que se la soplará esta respuesta. O como usted dice, le importará un rábano.

      Si de 21 comentarios solo se fija y hace referencia a los tres o cuatro que critican el artículo con un sesgo ideológico, que tampoco es que parezcan de la Internacional Socialista, y los generaliza con toda la izquierda, tampoco es que sea muy objetivo su comentario.

      No se a quién vota ni me interesa. Tampoco si es de derechas, de izquierdas, de centro o medio pensionista. Pero por favor, en el ejercicio de su libertad de expresión hágalo con un poco más de respeto y coherencia intelectual.

    • Rojo rojísimo

      El pendulazo ya empezó a mediados de los 80. ¿O crees que Reagan y Thatcher o Clinton y Blair eran de izquierdas?

  16. Kezabe Nadie

    Trabajé una cuarta parte de mi vida en esa empresa, cuando era pública. Tal como precisa arriba un lector, ya lo es solo a medias. No viene a cuento ahora decir cómo se gestó esa privatización, pero recomiendo investigarlo. A muchos nos echaron a la calle con un ERE y un seguro médico cada vez más caro.
    ¿Debe el estado subvencionar la cultura, a través de un ministerio o de premios como éste? Ese es otro debate. Pero alegar que no se reparte la pia almoina entre las revistas y lanzar esta diatriba en la que se mezcla Adamuz con las témporas no es de recibo. Creo yo, vaya.
    Peor que el millón de AENA me parecen sus campañas publicitarias con cantantes ex OT, por ejemplo. Y ojo, que el jurado me parece impecable. Y no todos son de determinado periódico, también hay un reconocido poeta más bien derechoso.

  17. ¿»tensegridad»?

    j

  18. Creo que el artículo debería de reescribirse para que no perdiera credibilidad. Tiene cosas buenas y justas, pero mal contadas y disparos mal apuntados.

  19. No he entendido el mensaje del artículo. ¿Llorar porque a unos les dan y a vosotros no?. O no tanto como creéis merecer, supongo.

    Pues vaya. Sí que está mal la cosa en JD.

  20. No entiendo qué pinta Oscar Puente en el título de este artículo cuando sólo se le menciona de pasada y una única vez en el texto. Al ministro se le pueden reprochar muchas cosas pero hacerle responsable de una convocatoria de subvenciones que no depende directamente de su Ministerio es mear fuera del tiesto, porque por mucho que AENA sea adscrita a ese Ministerio conserva su autonomía y capacidad de gestión y decisión.

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