
El nombre de Diane di Prima (Nueva York, 1934-California, 2020) se asocia a la generación beat, y yo lo descubrí gracias a la antología Beat attitude (Bartleby Editores, 2015), que realizó la también poeta Annalisa Marí Pegrum (Palma, 1983) para reivindicar a las mujeres de aquel período. Seis años después, Quita tu cuello degollado de mi cuchillo (otra antología, esta vez consagrada a di Prima) permite varias lecturas simultáneas.
En primer lugar, el libro es una nueva pieza en la trayectoria de Marí, quien además ha vertido al castellano los Diarios de Japón y la India (Varasek, 2019), de Joanne Kyger. Como Edith Grossman, albergo la convicción de que un traductor es o puede ser un escritor, una idea aplicable de forma inmediata a alguien tan comprometida, en lo personal y en lo literario, con una tradición y unos modos concretos. Estamos ante una traductora transparente que transmite el mundo poético de di Prima sin interferencias, pero eso no es obstáculo para intuir una confesión en cada uno de sus proyectos beat: esto amo, así vivo, desde aquí canto, en estas autoras me miro. De ahí que sus logros sean tan relevantes. Un ejemplo: en la nota final a Quita tu cuello degollado…, Marí explica el intercambio de correos que propició la inclusión del colosal poema «Estufa de latón que se apaga: canción, después de un aborto». Di Prima llevaba cincuenta años silenciando esos versos, desoladores, fatales, por miedo a su tergiversación por parte de la derecha antiabortista; que hayan llegado a nuestras manos en su primera traducción autorizada es importante, y se debe a la implicación casi carnal de Marí con la voz (y la persona) que los concibió. Una escritora se mira en otra, un camino antiguo reaparece nuevo: una doble visión tiene lugar.
Por supuesto, Diane di Prima es maravillosa por méritos propios: esta edición incluye la versión original de sus versos para comprobarlo. Y así empieza la segunda lectura. Ahora que lo beat ha conocido varios ciclos de reivindicación, mitificación, descrédito, indiferencia y vuelta a empezar, ahora que lleva tiempo convertido en «clásico», alegra mucho descubrir que esta figura tratada en su momento como secundaria (una ¡mujer! mucho más joven que los adorados líderes Kerouac, Ginsberg, Ferlinghetti, Snyder o Corso) recogió aquel espíritu de un modo cristalino, antipedante, feliz y dúctil. De ahora en adelante, si me preguntan qué fue aquello y qué razones habría para reivindicarlo, citaré a di Prima y su poema «Keep the beat», en el que niega la naturaleza generacional o histórica del concepto y, en cambio, lo reivindica como un estado de ánimo dionisíaco, un «riesgo» o «aventura» que ya corrieron François Villon, los goliardos o los trovadores: «Une tu suerte / a la de los tipos y tipas en las calles / escribe como hablas / habla como cantas / canta como bailas / o amas». Ginsberg no me seduce como lo hace esta música.
Pero, sobre todo, Quita tu cuello degollado… es un recorrido por una vida de escritura que rebasó con mucho la etiqueta beat. De 1958 a 2014, di Prima supo revisar y amplificar su propio modo de decir la libertad, el amor, la mística, la amistad. Nieta de anarquista, amiga de Audre Lorde, sus Cartas revolucionarias nacen en los setenta para llamar a la lucha por la imaginación, y su espíritu solidario llega hasta el siglo XXI en el poema «¿Dónde estás?», un recordatorio de que no hay redes sociales que valgan si no podemos abrazarnos, hacer el amor, ofrecer un caldo. El libro se cierra con la pregunta que un anciano le hace a la no menos anciana di Prima en la sala de espera de un médico: «¿Aún puedes leer?». Esa es, en realidad, una pregunta por la vida y su energía, exactamente el tipo de pregunta que di Prima nunca renunció a hacerse. El ritmo latió en ella hasta el final.






