Ciencias Sociedad

¿La publicidad moldea el cuerpo de las mujeres? (y III)

Fotografía: stepaganini (CC)
Sacred and profane. Fotografía: stepaganini (CC)

O la razón de que todos queramos ser guapos, delgados y maravillosos

Continuamos explorando los nodos que parecen influir en el hecho de que las mujeres decidan ser delgadas y, por extensión, en que todos nosotros nos dejemos llevar por tendencias sociales, que iniciamos en la primera y segunda parte de este artículo, para concluir que sabemos mucho menos de lo que creemos acerca de lo que nos impulsa a tomar una decisión sobre otra.

El nodo democrático

Los estereotipos son atajos mentales eficaces cuando se sustentan en datos parcialmente ciertos, pero se revelan como gigantescos obstáculos si se fundan en datos incorrectos. Como no tenemos tiempo de ponderar uno a uno todos los estereotipos, finalmente apostamos por asumir que todos o la mayoría son ciertos, dado que la gente que nos rodea así lo considera también. Cuando asumimos que un estereotipo es cierto a pesar de que no lo es, se cumple el fenómeno de la profecía autocumplida. Por ejemplo, el color del pelo no influye en la inteligencia de las mujeres, pero las rubias (incluso las teñidas) obtienen un rendimiento intelectual más bajo porque ellas mismas asumen que las rubias son más tontas.

La belleza también arrastra un puñado de estereotipos que propician las profecías autocumplidas. Estadísticamente, los hombres más feos o con defectos faciales son los que dan con sus pies en la cárcel. La fealdad no tiene nada que ver con la moral, pero las personas feas se consideran más inmorales que los facialmente bellos, de modo que la gente trata de un modo diferente a los feos, y los propios feos tienen una autoimagen distorsionada de ellos mismos. Por su parte, las mujeres que se ajustan al canon de belleza vigente también reciben un trato social distinto que modifica su personalidad y su modo de conducirse por el mundo.

Como los cánones de belleza son ligeramente cambiantes y se adaptan de un modo distinto a las culturas, también tendemos, en aras de economizar nuestra energía cognitiva e integrarnos en nuestro nicho social, a considerar atractiva a una mujer por el mero hecho de que mucha gente la considera atractiva. El caso más palmario tiene lugar con las estrellas del cine o del pop, que a pesar de que en muchas ocasiones presentan una belleza objetiva similar o incluso inferior a mujeres de nuestro entorno, acaban convirtiéndose en bellezas inalcanzables, perfectas, intocadas. El mismo fenómeno tiene lugar entre los hombres triunfadores o las estrellas del rock ante la percepción de las mujeres: muchos de ellos pueden mostrar asimetría facial o baja estatura, y aun así convertirse en un Adonis por mor del juicio mayoritario.

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11 comentarios

  1. Pingback: ¿La publicidad moldea el cuerpo de las mujeres? (y III)

  2. Recomiendo mucho leer la serie de tres artículos. Muy bien documentado, con múltiples referencias, nada dogmático y repleto de sentido común. Seguro que justo por eso no gustará a los que gustan de cambiar la realidad a golpe de decreto

  3. Pues claro que la publicidad moldea el cuerpo de las mujeres. No paran de salir en portadas de revistas, en anuncios y en series de TV mujeres de cuerpos superdelgados y te lo venden como canon ideal de belleza. Si esto no para de salir en los medios es normal que las mujeres de la calle, se quieran parecer a eso que están viendo y nada menos que por medios tan masivos como la tele o las películas.
    A día de hoy se «lleva» estar superdelgada, con cuerpo de palo cuando curiosamente por la época de nuestros padres se llevaba la mujer con curvas, la «jamona» para entendernos. Era la mujer de culo respingón y de caderas anchas. A día de hoy si una mujer estuviera así ahora, no se vería atractiva (siéndolo) sino que se vería gorda y fea. Y es triste como las mujeres se dejan manipular por los medios y las modas que van dictando los medios; las mujeres (al menos una gran parte) siguen «lo que se lleva» como mansos corderitos.
    Un ejemplo de esta machacona moda que viene impuesta por los medios nos los podemos encontrar en muchos sitios por ejemplo en uno de los videoclips del tema «dangerous» de David Guetta. No hay más que mirar las mujeres que salen, vestidas eso sí muy sexys pero miras sus cuerpos y no tienen curvas y están en los huesos. Nos quieren vender que eso es lo que gusta a los hombres y ni de lejos. Una mujer puede incluso estar bien de peso, incluso tirando a delgada y tener sus curvas pero lo que sale por los medios ultimamente no es ni eso.

    • Me da la sensación de que no hemos leído el mismo artículo. Sergio ya ha dejado claro que la publicidad se trata de un factor importante, solo que no el único.

      En cuanto a tu ejemplo del videoclip de David Guetta te propongo una reflexión: ¿tiene ese video unos valores con intenciones sociales claramente manipuladoras, o se trata de un reflejo de la sociedad y los valores con los que convivimos? Porque, como bien ha señalado Sergio en esta tercera parte, no se puede convencer al que está convencido de lo contrario.

      También habría que pensar que no solo es la mujer la que se ve reflejada en la imagen femenina publicitaria, sino que el hombre recibe una percepción diferente, tanto en relación a la mujer como de sí mismo. Al igual que la mujer. Y el hombre en relación a cómo lo mira la mujer pensando de aquella manera. Y ella, al ser mirada. Y… total, que no sé qué pensar.

  4. Guau.

    • Perdón por meterme en medio. Pero en el artículo, a mi parecer, se exculpa a la publicidad en repetidas ocasiones de toda responsabilidad y no se le trata ni siquiera como a un factor importante.
      Además aparecen en él numerosas afirmaciones que me hacen dudar que posean una fiabilidad contrastada, cito una de ellas:
      «Por ejemplo, el color del pelo no influye en la inteligencia de las mujeres, pero las rubias (incluso las teñidas) obtienen un rendimiento intelectual más bajo porque ellas mismas asumen que las rubias son más tontas.»
      Las tres entregas son muy interesantes pero no estoy de acuerdo en el mensaje que se quiere transmitir y aunque al total de artículo se le quiera dotar de un cierto aire académico e incluso científico dudo que realmente lo posea.

  5. Felicidades por la serie de artículos. Se aprecia que el autor, debido al tema que trata y sus múltiples enlaces con los hábitos sociales, apunta en todas las direcciones para llegar al punto en que, en realidad, la publicidad no nos influencia tanto (o al menos pone una duda en ello). Hay una cosa que no me ha quedado clara: si la publicidad no ejerce dicha influencia, o lo hace con muy poco peso, y se supone que los expertos publicitarios conocen este punto, ¿cómo se han desarrollado desde hace unos cuantos años un tipo de anuncios que apelan a las emociones humanas de tan dispares productos (bancarios, decorativos, automovilísticos, etc.), haciéndolo además de una manera un poco… sonrojante, por ser benevolente? Opinión ésta, por otro lado, contrastada con más personas en numerosas conversaciones. O sea, ¿pretenden hacer atractivos esos productos o sólo pegan tiros al aire como puede sugerir estos artículos?

  6. Me han encantado las tres parte, aunque he empezado por el final (un poco de lio). Trabajo en publicidad y creo que este artículo te hace ver todas las ventanas, puertas y armarios que llega a tener la sociedad y la manera tan compleja de relacionarnos con ella.

    100% recomendable.

  7. Pedro Angel

    bravo!

  8. Carmen con Arte

    La publicidad lo modea todo, por supuesto no implica que con el paso del tiempo los resultados del impacto publicitario mejore nuestras vidas, en caso de las mujeres la actual publicidad las deja desprovistas de sus virtudes más allá del físico, y de paso moldea también al hombre en sus deseos hacia ellas manteniendo un patrón bastante ordinario y peligroso, algo que es muy lamentable. El capitalismo más feroz reduce a la mujer convirtiéndola en un mero objeto de deseo y por supuesto promete y explota la idea de las necesidades (moda, cosmética, experiencias, etc) para mantener el nivel de seducción, siempre joven, siempre bella. No hay duda alguna de que la mujer es actualmente la piedra angular del mercado de consumo, es la pura inercia del paso del tiempo y la consagración de los errores de una sociedad que no han evolucionado ni reflexionado sobre sus fracasos. La naturaleza emocional de las mujeres (y por defecto de los hombres) está secuestrada y viciada por la publicidad, el cine, la tv, etc.

    Muy interesante los tres artículos, gracias.

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