Ciencias Perdonen si me derivo

Letras y cifras: matemáticas para la hora del vermú

Ilustración de
Ilustración de Raquel Garcia Ulldemollins.

Hace unos días me comentaba mi bien querido Alberto Márquez un apunte curioso que aparecía en Microsiervos. Es este.

Por si les da pereza pinchar en el enlace, les hago un resumen. Piensen una palabra en inglés, cualquiera, la que se le venga a la cabeza. Ajá, beautiful. Gracias, no me esperaba otra. Ahora contamos las letras de la palabra beautiful, son nueve. En inglés, nine. Ahora contamos las letras de nine, son cuatro. En inglés four, y se termina el juego. Porque four es el único número que en inglés tiene tantas letras al escribirlo como indica su cifra. Esto ocurre con cualquier palabra que piensen en dicho idioma. En la misma nota de Microsiervos pueden ver ese hecho representado en este gráfico de Ramiro Gómez.

grafo

¿Qué pasa en nuestra amada lengua castellana? Pues que el resultado final de este juego es o bien cinco o bien un bucle infinito cuatro-seis. Lo de infinito es un pelín exagerado porque entiendo que cualquier persona razonable se daría cuenta enseguida de dicho bucle y pararía. Ya, Mariano no.

Si elegimos por ejemplo la palabra ignominioso, tiene once letras. Contamos las letras de once y son cuatro. Contamos las de cuatro y son seis, que se escribe con cuatro letras. Y ya. Si lo hacemos con la palabra mordaza, esta tiene siete letras. Contamos las letras de siete que son cinco y fin. Porque cinco tiene eso, cinco letras.

Es más, aunque no se dice explícitamente, puede parecer de la lectura de la nota de Microsiervos que la primera opción, el cinco, es más probable que la segunda, el bucle cuatro-seis. En primer lugar por paralelismo de todo lo que se está diciendo que ocurre con el inglés y en segundo por la propia redacción, dicen ellos:

Efectivamente: cualquier palabra acaba en cinco, que es el único número tiene tantas letras como el valor que indica, o bien en el bucle cuatro-seis.

Es verdad que no se afirma que acaben más palabras en el cinco, pero sí que se induce a pensarlo.

Comentando esto con Alberto a la hora del vermú nos planteábamos la siguiente pregunta: si elegimos una palabra al azar del castellano, ¿qué es más probable? ¿Que el juego cabe en cinco o en el bucle cuatro-seis? Como quiere el destino que los dos seamos matemáticos y sin embargo amigos, lo primero que necesitábamos definir es qué es elegir una palabra al azar. Y se nos ocurrían varios experimentos que podrían describir este hecho.

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10 comentarios

  1. Pingback: Letras y cifras: matemáticas para la hora del vermú

  2. En catalán siempre se termina en un bucle 6-3-4 (sis, tres, quatre). Excepto las palabras de una letra, claro, que el 1 es ‘u’.

  3. Juan Gabriel

    Muchas gracias por el artículo, estupendo como siempre.

    Solo un apunte, creo que hay un baile de cifras aquí:
    «¿Estamos ya en condiciones para concluir que en castellano es más probable acabar en cuatro-cinco que en seis?»

    Un saludo.

  4. Al igual que en inglés, en alemán también se acaba siempre en 4 (vier).

  5. En euskera hay tres finales. 2 (bi), bucle 3-4 (hiru-lau) y… 9! (bederatzi).

  6. «Mira, ¿y si usamos el diccionario de la Academia, que tiene casi todas la palabras que se usan en castellano? (Salvo si te dedicas a la ciencia, claro, que muchos de tus vocablos habituales aún no están recogidos).» Casi todas es una exageración, tal vez casi todas las de uso común. Cualquier campo semántico que se me ocurra está corto de definiciones (vestimenta, cocina, electrónica, salud, lingüística, botánica y todos los demás) y si hablamos de las variedades de castellano mayoritarias que no sean la del norte de España la cosa es todavía peor, por ejemplo, el mexicano (la variedad más hablada, quizás por 100 millones) o el rioplatense.

    Un ejercicio interesante. Yo habría apostado por el bucle seis-cuatro, por la enorme cantidad de bisílabos como «casa» o «mantel» y por los trisílabos de verbos, como «camina» o «sacudo».

    Saludos.

  7. Qué divertido. Enredando un poco la cosa, ¿qué podríamos decir, a partir de este inofensivo entretenimiento [¡ay, hay tantos!] acerca de la concepción lógica de ingleses, españoles y catalanes (comentario de Marc) con la que afrontamos la realidad. Seguro que podríamos sacar una teoría competente. ¿Podríamos evidenciar en el carácter inglés una epistemología cabal del cuatro? ¿Y en el español un dilema entre esa decisión cabal del cinco y una indefinición infinita ¿hegeliana? cuatro-seis? ¿Y para los catalanes podríamos hablar de una ambición de infinitud más compleja, la sis-tres-quatre? ¿Y para los vascos, como no podría ser de otra forma, no se conforman con atisbar una cabalidad aristotélica de las cosas, sino que tienen dos? Saludos.

  8. Bienvenido al mundo de los autómatas ;)

    https://es.wikipedia.org/wiki/Aut%C3%B3mata_finito

  9. blunsburibarton

    En gallego solo hay un camino: el del número cinco. Definitivamente no hay relación alguna entre la matemática del lenguaje y el carácter de sus hablantes.

  10. Pingback: Letras y cifras: matemáticas para la hora del vermú – Jot Down Cultural Magazine | Cosas veredes

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