Entrevistas Música

James Rhodes: «La redención es posible, pero el precio es muy alto»

1834

La historia del pianista clásico James Rhodes (Londres, 1975) es una de las cosas más sobrecogedoras y espeluznantes y también emocionantes que van a escuchar jamás; se lo aseguro. Nacido en la cuna de una familia bien, fue víctima de abusos sexuales desde (cierren los puños muy fuerte ahora; vuélvanlos a abrir cuando termine la frase) los cinco a los nueve años, y desde allí en adelante —por culpa del horripilante trauma infligido— pasó por dramáticos episodios de autolesiones, ingresos en hospitales psiquiátricos, consumo de drogas o «ideación suicida» (sus palabras). Y a pesar de todo el horror, Rhodes se convirtió en el gran renovador de la música clásica, lo más parecido a una estrella pop (con el rechazo al statu quo del punk) que existe en el mundo del piano. Su autobiografía, Instrumental, pasó en Inglaterra por un extenuante proceso judicial (su exmujer trató de prohibir su publicación aduciendo que el libro podía dañar al hijo de ambos), hasta que el Tribunal Supremo ratificó su postura y permitió que las memorias —publicadas en España por Blackie Books— salieran a la luz.

Su nombre es sinónimo de anticristo para algunos y de redentor nazareno para otros: Rhodes gasta gafas-vitrina colosales, a lo Jarvis Cocker, toca en tejanos, luce tatuajes cirílicos y melena forestal de científico loco, lee las partituras en un iPad, se emociona y canturrea con determinadas piezas, ¡incluso le habla al público! Es casi autodidacta, hace alarde de amigotes célebres (Stephen Fry, Benedict Cumberbatch), ostenta cuarenta y cinco mil seguidores en Twitter y se niega a dejar de hablar de música, locura y violación (Rhodes rechaza el eufemismo «abusos», porque «eso es cuando le dices a un guardia de tráfico que se vaya a la mierda») en todos los foros a su alcance.

En conversación, Rhodes es como una marioneta manejada por un titiritero con escalofríos: ríe mucho (a veces cuando no toca, o por algo que debe rondarle por la cabeza), se agita en el asiento, gesticula, se cubre el rostro, sonríe con boca de tajada de sandía (fuerte, gozoso, celebrativo), frunce el ceño hasta el disloque muscular; es solícito, cálido y algo neurótico. Entiende a la perfección mi acento bantú y se le ve esforzado por dar buena impresión y comunicar de forma fiel sus grandes pasiones. En el patio (glacial) de un hotel de Barcelona, mes de noviembre, Rhodes fuma y toma café. Charlamos

Tu cuerpo debe almacenar aún una rabia temible por lo que te sucedió, pero a veces parece apagada, como si hubieses conseguido dominarla. ¿Cuál es el truco? ¿Cómo sobrevive uno a algo así?

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32 comentarios

  1. Pingback: James Rhodes: «La redención es posible, pero el precio es muy alto»

  2. M. de Carabás

    «…muchos amigos me llamaban y me decían que mi caso era lo peor que habían escuchado en la vida. Lo peor que podía sucederle a alguien. Yo les decía: «¡No me digáis eso! ¡Eso lo empeora!». Si lo de hacerse la víctima sirviese de algo aún lo estaría poniendo en práctica, pero no es así. Es un sentimiento inútil.» Y va el tío y se lo encuentra a Kiko Amat, que se dedica a revolver obsesivamente la historia «asegurándonos» que «es una de las cosas más sobrecogedoras y espeluznantes y también emocionantes que van a escuchar jamás». Kiko Amat: O has vivido en un globo aerostático, o no has mirado a tu alrededor. Revisa. Pregunta a tus amigos y familiares y si no, lee las crónicas de la guerra de Bosnia, Rwanda, Sierra Leona, o la Civil Española, sin ir más lejos. Aunque esos horrores no les hayan sobrevenido a músicos famosos.

  3. Un placer escuchar a Rhodes, sobre todo cuando habla de música.

  4. Preciosa entrevista. Gracias.

  5. Mucho para reflexionar

  6. Renovador de la musica clasica en que sentido? Imagino que no lo dira en el sentido musical, porque movido por la curiosidad he visto interpretaciones suyas en Youtube y son bastante mediocres.
    Que si, muy bonito eso de que un gafapasta que ha sido abusado sexualmente cuando era un crio decida aprender a tocar el piano de manera autodidacta. Y sin duda tiene aptitudes, nadie lo puede negar, pero de ahi a llamarlo renovador de la musica clasica hay un trecho. Mencion especial a esa interpretacion tan infantil que hace de las dinamicas en Beethoven y a la forma de atacar las octavas con nula profundidad.
    Perdon por no acentuar, escribo desde un dispositivo movil.

    • Entiendo que se refiere a la manera de afrontar y presentar la música clásica, su didáctica nada encorsetada y su capacidad de renovar el público que acude a los recitales. Si en tu vocabulario entran expresiones como «atacar las octavas con nula profundidad» seguramente James Rhodes no sea para ti. Hay otros miles de intérpretes mas canónicos que han interpretado las mismas piezas que él, pero pocos que tengan su capacidad de salir del nicho y la autorreferencia. Y eso, unido a que es un intérprete decente, es lo que es renovador.

    • Decidme, por favor, que este tipo de comentarios no son patrimonio español.

      • Sí, creo que es el el comentario medio patrimonial. Así nos va.

      • Pero, ¿no se puede criticar, con menor o peor gusto, con mejor o peor acierto, o como a uno le parezca -dentro de los límites de la educación, por supuesto-?. ¿Te sentías cómodo con el Pravda, eso es lo que te gustaba?. Si un señor, en esta caso un músico, da una entrevista en un medio digital y sabiendo que, una vez publicada, habrá comentarios en abierto a su entrevista (hecho que él sabe antes de empezar la entrevista) pues se tendrá que aguantar con las críticas negativas (y no te preocupes que sabrá digerirlas sin despeinarse -si es que las lee-).
        Y, no, no es patrimonio español. La mala leche o el atrevimiento desde la ignorancia es patrimonio universal, y si te vas a EEUU (media hora viendo la Fox para demostrarlo) te darás cuenta que, en concreto, en mala leche, EEUU es la primera potencia mundial.

        • De «decidme, por favor, que este tipo de comentarios no son patrimonio español» a «¿te sentías cómodo con el Pravda, eso es lo que te gustaba? Con dos cojones. Vamos, que nos va el ataque y si puede ser ad hóminem, mucho mejor. Tu comentario es la mejor respuesta, gracias.

    • Precisamente, a actitudes como la que has demostrado es a las que se refiere el entrevistado al hablar de ese elitismo absurdo que no hace más que alejar la música (clásica) de los que «no la merecen», y mientras tanto, se demuestra que hay varios caminos artisticos, que no tienen porqué ser divergentes.

      Buenos días!

  7. Federico Martinez

    No he oído a James Rhodes y quizás no lo oiga en la vida, pero esta entrevista me da lo que pido a una entrevista. Enhorabuena, Kiko. Y el Sr. Rhodes merece todos mis respetos.

  8. Pingback: Kiko Amat entrevista a JAMES RHODES | Bendito Atraso

  9. La entrevista es interesante pero el entrevistador, aunque merece todo el crédito por la entrevista, podría ahorrarse sus reflexiones que no aportan nada en este caso.

  10. Gustazo de entrevista, felicidades Kiko!

  11. No puedo valorar a James Rhodes como intérprete. Mis conocimientos musicales son muy limitados.
    Me encanta él como personaje, su discurso. Me han encantado el libro y la entrevista. Es un libro que va a acercar a muchos neófitos a la música clásica, y eso es genial, aunque nunca lleguen a valorar la profundidad de las octavas.

    En un par de los comentarios que he leído se frivoliza sobre los abusos que sufrió James. Eso es propio de cretinos. Como el que dice que peor es lo que ocurre en Sierra Leona. ¿Desde cuándo la existencia de un mal justifica otro?.En esos momentos es cuando yo me pregunto de donde sale esta gente, y si somos de la misma raza humana.

  12. Jesus Jeronimo

    He leído el libro de Rhodes y lo he disfrutado. Soy un modesto aficionado, muy modesto a la música clásica. Toco en una banda de pop. Y leo eso de «atacar las octavas» y confirmo que el bueno de James tiene razón: el mundo de la clasica es un mundo tomado por una banda de elitistas insoportables.

    La música: tanta gente dedicando TANTO tiempo a hablar de lo que NO les gusta o no está bien. Y si os centráis en lo que sí?

  13. He leído el libro hace muy poco, y la verdad me ha gustado mucho, entiendo que el mundo de la música clásica es también como cualquier otro, el del rock y demás. Para mi los indies son insoportables y eso que soy un flipado del rock y de la musical en general, pero creo que muchos de ellos se sienten especiales e inaccesibles. En mi opinión que lleve unos all start o unas gafas de pasta y que diga palabrotas, no lo hace ni especial ni mejor músico, estamos confundiendo peras con manzanas. Si me parece bien que la música clásica pueda abarcar a más púbico y que se rompan ciertos prejuicios y boberías varías respecto a la misma. A mi el libro me interesó y me gustó más que nada por el hecho de que para él la música ha sido por así decirlo una especie de salvación. En fin es curioso pero no deja de ser, para mi gusto, marketing musical, otra manera de presentarla, pero detrás de eso se supone que hay música y eso es ya otra historia bien distinta.

  14. Pingback: Qué importa de donde vengas – Capa Límite Turbulenta

  15. «Supongo que eso sucedió cuando la música clásica, que no dejaba de ser folk de la época, que se usaba para fiestas y bailar y ligar y narrar historias del pueblo,
    se convirtió en un capricho para nobles.»

    wat

    • Todo lo bueno quiere ser controlado por alguna élite, el Rock y la música alternativa no se salva de eso……….

  16. Llevo algo más de la mitad del libro. Es inteligente, adictivo y sobrecogedor. Pero hay algo que hace que no me crea a Rhodes. Lo siento.

  17. Pingback: Fragmentos de “Instrumental” por JAMES RHODES | El hombre aproximativo

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