Arte y Letras Literatura

Oda al villano

Escena de la adaptación cinematográfica de Francis Ford Coppola de Drácula. Imagen: Columbia Pictures.
Escena de la adaptación cinematográfica de Francis Ford Coppola de Drácula. Imagen: Columbia Pictures.

Como todos los niños de la Castilla profunda, vine a este mundo a hacer el bien. Mi abuela, siempre tan guapa, católica y sentimental, buscaba cada Semana Santa un motivo nuevo por el que conseguir que me confesara. Entre aquellos muros eclesiásticos me susurraba algo al oído: «Este año has contestado mucho a mamá». Yo no entendía nada, pero acudía solícito a la quietud del confesionario, soltaba la retahíla que también ella me había buscado y salía de allí con el contador de pecados a cero y un billete de mil pesetas con la cara de Galdós en el bolsillo.

Incluso estuve sopesando muy seriamente acompañar al párroco de mi pueblo en calidad de monaguillo, aunque solo fuera por que hablaran de mí en un pueblo donde nunca nadie hablaba de nada. Luego descubrí que no eran estos ufanos motivos los que me arrastraban a barajar esta posibilidad sino más bien el hecho de que mi abuela pudiera soltar el billete de dos mil pesetas con la cara de Juan Ramón Jiménez.

Este afán recaudatorio ya descubría que poco de religioso tenía mi alma, pero yo seguía erre que erre dándole vueltas al asunto del monaguillo. Mientras, mi abuela acudía a mí como siempre recordándome lo malo que había sido ese año: «El otro día te escuché cómo decías no sé qué palabrota en el recreo». Así, entre careto de Galdós y careto de Galdós fui perdiendo el tiempo, los años fueron pasando y, cuando quise darme cuenta, el puesto de monaguillo ya estaba ocupado; en el billete, Galdós había sido sustituido por Hernán Cortés.

Durante todo ese tiempo yo me había refugiado en los libros de Julio Verne esperando poder, allí sí, decir todas las palabrotas que quisiera. Disfrutaba con los grandes héroes ideados por el genial escritor francés: ahora cruzas toda Siberia haciéndote pasar por Miguel Strogoff, ahora viajas de cráter a cráter bajo el nombre de Axel. En un primer momento llegué a pensar que mi afán por practicar el bien en este mundo me llevaba a fijarme en aquellos personajes que hacían el bien en el otro.

Y así seguían cayendo algunos como, por ejemplo, Phileas Fogg de vuelta por el mundo. El último personaje que me sedujo fue Nemo, el capitán del Nautilus. Aquí se produce el primer cisma familiar: en el pasado del capitán había más sombras que luces y, sin embargo, mi atracción por él crecía con cada página.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

11 comentarios

  1. Alberto Greusovich

    ¿Para cuándo una serie de artículos sobre la personalidad de algunos de estos «malos» y por qué seducen tanto?

  2. Los villanos le dan vidilla a kas historias, pero justo por eso me planteé escribir un thriller sin villanos. El resultado, espectacular.
    ;-)

    • Mantecorso

      Tirar la piedra y esconder la mano.
      O explicas la trama del thriller sin villanos o das el título de la obra para que podemos opinar.

      Un saludo…

  3. No termino de entender aquellos artículos que tienen al propio autor por protagonista. Menos aún, claro, cuando están escritos por un veinteañero. Creo, sinceramente, que sólo debe utilizarse la primera persona cuando va a contarse algo de mucho interés. Un saludo.

    • Srta. Palmer

      ¿De verdad crees que el autor es el protagonista? Probablemente el autor tenga 45 años y no 20. Probablemente sea catalán y no castellano. ¿Qué más da? Es literatura. A mí me ha encantado el artículo. Enhorabuena al autor.

      • Totalmente de acuerdo. Un saludo.

      • El artículo está narrado en primera persona y cuenta vivencias de la infancia y juventud del autor, así que yo diría que este es el protagonista y el tema es su relación con «los villanos». Creo que el autor es madrileño y debe rondar la treintena. A mi también me ha gustado el artículo.

    • D’accord avec vous .

  4. Buen artículo, ciertamente. ¿Qué hijo de la LOGSE ha visto billetes de mil con la cara de Galdós? Esos son los de la EGB, probablemente. Algo se se ha metido como un espejismo literario en la memoria del mal, ja, ja.

  5. Hola:
    ¿y Grenouile, «uno de los hombres mas geniales y abominables de la historia», como lo define Patrick Süskind en la magistral «El perfume»?.

  6. Pingback: Oda al villano (Jot Down) | Libréame

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*