
PC, 2011
Limbo es lo que quizá hubiese sido el relato Pesadilla en gris de Fredric Brown si el escritor hubiese sido un activo jugador de Pc, usuario de Steam y con tiempo para dedicarle una tarde a esta obra proveniente de tierras danesas. Pero la realidad es que tal afirmación es tan solo mera especulación fantasiosa y el relato de Brown no se inicia con un infante abriendo los ojos en un bosque, sino con el despertar de un anciano en un parque. Aún así es cierto que Limbo tiene ese aire perturbador de los cuentos cortos de pesadillas en colores de Brown. Tragedia de tonos grises que evoca el miedo infantil primigenio, el imaginario de películas como La noche del cazador o los destellos de libros como El señor de las moscas.
Obra artística bendecida con más corazón que ínfulas, la narrativa de Limbo acierta de pleno en la presentación de un escenario oscuro y exquisitamente espectacular en su sobriedad (ni utiliza marcador de vidas ni ninguna referencia visual a su naturaleza de juego) y en la forma de presentar la aventura desde el comienzo de la misma: un niño se despierta tumbado en medio de un bosque y el desconcierto para el jugador es total al carecer de una explicación, meta u objetivo, pero con un camino a seguir donde todo, o casi todo, parece ser capaz de acabar con su vida de las formas más horrorosas posibles. Poco a poco Limbo se desenvuelve ante el infante protagonista. Y al mismo tiempo ante el jugador, pues su mayor acierto es conseguir que la fuerza que incite a avanzar no sea el mero objetivo de llegar al final o superar el reto, sino la inquietud que genera el querer descubrir con qué nos encontraremos a continuación.
En la puesta en escena Limbo acierta jugando al sadismo con las sombras chinescas que forman el apartado estético, sin mostrar ni una sola gota de sangre explícita, pero donde al mismo tiempo nuestro protagonista sin nombre morirá una y mil veces de forma brutal pereciendo en cepos, siendo empalado por una araña gigantesca, ahogándose en lagos de ridícula profundidad(1), siendo despedazado por sierras mecánicas y aplastado por trampas ingeniosas al tratar de resolver secciones de salto y unos puzzles basados en la lógica física de un mundo sin una lógica existencial o moral. Todo ello envuelto en un frio baile de sombras que transforma la experiencia en algo más perturbador de lo imaginable.
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Un juego genial y original.
Para los que lo hayais jugado: http://www.youtube.com/watch?v=LfGtO3kULks
Sinceramente, el juego me entretuvo, pero me parece que por se ha sobrevalorado por esa estética distinta tan agradable que tiene.
Los puzzles no me parecieron gran cosa, pero hay que tener en cuenta que lo jugué tras terminarme Braid.