
Alguien sentenció que «segundas partes nunca fueron buenas» y muy probablemente, como ocurre con toda afirmación absoluta, no tardaría demasiado tiempo en venir otro alguien agitando una lista de secuelas artísticas de dignidad reconocida. De hecho, la segunda venida a la tierra del exgobernador de California durante la hora punta del juicio final se miccionaba en las facciones austriacas del primer Terminator, Toy story 2 atesoraba bien alto los juguetes, estar Terroríficamente muertos era más divertido que sufrir una Posesión infernal, la segunda vuelta del Spider-man de Sam Raimi era más película que la original, el romance Antes del atardecer tendría tanto mérito como el sucedido al alba, El caballero oscuro aventajaría a los primeros aleteos del murciélago en Gotham, y cintas como El padrino II o El imperio contraataca se empuñarían como referencia siempre que algún sabelotodo dudase de la calidad de películas que incluyesen un número en su título. Y es que las afirmaciones absolutas nunca deberían de tomarse completamente en serio.
Este es un artículo sobre la mejor secuela de la historia del cine.
Navidades del 84
En 1984 la Warner Bros mantenía, encerrada en una caja de regalo, a una peluda criatura precalentando con la firme intención de invadir los bajos de los árboles de Navidad. Pero, unos cuantos meses antes de que los estadounidenses empezasen a colgar calcetines en sus hogares, los ejecutivos de la productora avistaron una competencia dispuesta a rellenar el verano con horrores cómicos y comenzaron a azuzarse unos a otros con los resultados fiscales impresos y enrollados. El pánico repentino venía provocado por un estío que parecía exigir terrores divertidos para combatir en las salas de cine a cazadores de mocos espectrales y arqueólogos desencantados con las operaciones a corazón abierto. En Warner adelantaron la fecha de estreno y sacaron su peluche de la caja durante la temporada veraniega pese a que la idea inicial era calentar las butacas en el periodo navideño. La propuesta de la compañía se llamaba Gremlins, un film dirigido por Joe Dante y protagonizado por Gizmo, una criaturilla encantadora de cuyo cuerpo brotaban monstruos cabrones si no se cumplía una serie de normas disparatadas. La cinta nacía de una historia que Chris Columbus había escrito, sin esperanza alguna de que se convirtiese en película, inspirado por la experiencia vital y terrorífica de vivir en un piso espeluznante donde cada noche escuchaba a una tribu de ratas sentándose a la mesa y hablando de la jornada.
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La mejor secuela de la historia es ‘El padrino. Parte II’. Ahora bien, no cabe duda de que los Gremlins 2 es una grandísima secuela.
Ahora parece que empieza a moverse lo de hacer un Gremlins 3, pero los chanantes se adelantaron:
https://www.youtube.com/watch?v=hlOlqojt8zk
Me he puesto a verla después de leer este artículo porque me ha picado la curiosidad. No he llegado ni a la mitad.
Gracias por ahorrarme el tiempo
Lo de los calentadores es de la secuencia del bar de la primera parte, no de la secuela.
Cuando dices que la segunda parte de Terminator le «micciona» en la cara a la primera, qué te has fumado? Yo quiero probarlo, aunque con esos efectos alucinógenos que tiene en España seguro que está prohibido, sea lo que sea.
Terminator es orfebrería, Terminator 2 una tortilla del Carrefour.
La primera parta introduce una historia original y muy buena, que engancha -prueba es la cantidad de partes que se han hecho, a cada cual peor- sin necesidad de niños rubitos, ni actores famosos, ni siquiera con gran alarde de efectos especiales. Terminator es una película honesta, fuera de toda duda, y que introduce por primera vez cosas que veremos después en muchas otras películas. Además la ambientación es, simplemente, sensacional.
Terminator 2 no sólo es una película plana, no aporta nada a la primera, sino que además coincide en el tiempo con la llegada de las «películas fórmula» que hoy en día invaden la cartelera. Niñ@s rubi@s de ojos azules salvando el mundo, efectos especiales como justificación para hacer una película haya argumento o no lo haya, acrobacias a cada cual menos creible, y un final que ya se sabe antes de verla [por cierto, de aquí parte del éxito de Juego de Tronos, los «buenos» no viven hasta el final de la serie], una película predecible.
En serio, cada vez que alguien dice esa barbaridad en algún lado muere un gatito.
Bueno, bueno. T2 le da mil vueltas a la primera parte. Está claro que es cuestión de gustos
A ver, la frase «la mejor secuela de la historia del cine» está justo detrás de la frase «y es que las afirmaciones absolutas nunca deberían tomarse completamente en serio». Pues eso.
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