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Nadie pensaba que hubiera alguna posibilidad de tener éxito, por lo que no se tomaban decisiones con eso en mente. La gente hacía discos solamente para complacerse a ellos mismos porque no había nadie más a quien complacer, no se prestaba atención a Seattle. Era como un pequeño y aislado cultivo microbiológico. (Jack Endino).
Grunge. Término que en inglés se usa para referirse a algo sin valor o de baja calidad, o directamente como sinónimo de basura. Y, desde la década de los noventa del siglo pasado, nomina a un género musical que pareció salir de la nada y que durante un corto espacio de tiempo reinó en las listas de éxitos poniendo patas arriba la industria musical, cuando existía una digna de tal nombre. Y, a diferencia de aquella letra de Neil Young, el grunge se consumió antes que desvanecerse lentamente. Pero su influencia puede verse todavía aquí y allá, ya que no son pocas las bandas actuales que han bebido directamente de esa fuente que inundó el panorama musical y barrió el rock sleazy del mapa. Y los hay que consideran que todo aquel movimiento ha significado hasta el momento la última revolución ideológica y musical del rock, un cambio refrescante como no se veía desde el advenimiento del punk en los años setenta.
Para otros, sin embargo, el grunge no dejó de ser sino una coincidencia afortunada en el tiempo, un auge de algunas escenas locales colocadas en el escaparate del Billboard, un bonito eslogan con el que acompañar una nueva moda, un nuevo golpe de mercadotecnia. Por no mencionar, claro está, el detalle de que hablar del grunge como género musical parezca un chiste. De hecho, muchos de los que así piensan son los propios músicos de la escena de Seattle, la mayoría de los cuales arrugan la nariz en cuanto se les menciona la palabra; los hay incluso que afirman odiar el término. Algunos hasta niegan que pudiera hablarse de escena alguna. Otros, los menos, sí consideran que había nexos de unión entre todos aquellos grupos catapultados a la fama casi de la noche a la mañana y que, dentro de la innegable y más que notoria diferencia estilística, había desde luego un cierto sonido (¿el gusto exacerbado por la distorsión más sucia tal vez?) común a todos ellos.
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Magnífico artículo.
Gran artículo, aunque, personalmente, echo de menos alguna mención a los primeros ‘Screaming Trees’, que en la época en la que acaba el artículo ya habían sacado el EP ‘Other worlds’ y los LP’s ‘Clairvoyance’ y ‘Even if and especially when’
También se echa de menos alguna referéncia al movimiento Riot Girrrl, nacido en Olimpia, y grupos como Bikini Kill o Bratmobile, aunque se entiende que el artículo se alaragaria en exceso.
Continuará? Espero que sí.
Esta joya pide a gritos una segunda parte.
Fantástico aunque algo corto artículo. Yo he echado a faltar menciones para los Dirty Ullera formados en Seward Park a los que pude seguir atentamente entre 1992 y 1994 cuando estuve radicado en Seattle, concretamente en Madrona. Tenían una fuerza extraordinaria y personalmente me recordaban mucho a los Where you gonna stop! antes de que se separaran.
Jaaaaaa, Jaaaaa, Jaaaaaa…!!!
Gran artículo, gracias.
Una puntualizacion pedante. La sala de Tacoma era la Community World Theater y Nirvana toco solo una vez como tal, antes de eso habian tocado 3 o 4 veces con los nombres anteriores.
Como curiosidad, Tacoma por aquel entonces era un agujero infame conocido coloquialmente como Tacompton, humo y metales pesados contaminando todo como si no hubiera mañana. De hecho, a dia de hoy seguimos recibiendo recomendaciones del ayuntamiento para lavar bien la ropa y la casa si a los niños les da por cavar en el jardin y llenarse de tierra.
¡Y una peste enorme! A mí me dijeron que era por unas fábricas de papel aunque no sé si sería por eso…
Asi es, afortunadamente ya no es asi y Tacoma no tiene mucho que ver con la ciudad que era hace 20 años aunque sigue teniendo una reputación dudosa. Todavía recuerdo la reacción de un agente de aduanas cuando le dije que iba a Tacoma. Tras unos segundos de silencio y cara de pavor me dijo (le salió del alma): «Acabas de cruzar medio mundo para venir hasta aquí y te vas a Tacoma???»
Buen artículo, pero me parece imperdonable hablar del grunge sin mencionar a Pearl Jam…
Hombre, ‘Pearl Jam’ no sacaron su primer disco hasta el 91 y el artículo acaba a principios del 88, es normal que no se les mencione. Además, se habla largo y tendido de ‘Green River’ y ‘Mother Love Bone’, que son los antecedentes más directos del grupo.
Aerosmith pasaron por Seattle en la gira del primer disco, en la de Toys in the Attic, Rocks, Draw the Line, Rock in a Hard Place, Done With Mirrors, Permanet Vacation, Pump… Es decir que fueron habituales de la ciudad desde sus inicios a la actualidad, al contrario de como se dice en el artículo.
Buen artículo. Esperamos segunda parte (algo así como que llegue hasta el 91 y lo dejamos ahí)
+1
No se menciona ni a Mark Lanegan ni a Screaming Trees…
Para que veamos cómo las gasta Mark Arm. En 1985 los PIL de un John Lydon más endiosado que nunca actúan en Seattle. Los teloneros, unos Green River que flipan con el nivel de estrellitis del antiguo Johnny Rotten. Antes del concierto irrumpen en su camerino, le afanan su exclusivo alcohol y se lo dejan un tanto, digamos, desordenado. Pero eso no es todo. Al acabar el show de Green River, Arm se acerca al micrófono y suelta: «Si queréis ver qué le pasa a alguien que se ha vendido del todo, esperad un poco». Agradecido por tanto amor, Lydon incluyó en el siguiente disco de PIL (Happy?, de 1987) el tema «Seattle», seguramente con su camerino y Mark Arm en mente.
Se podría decir que la recuperación económica y demográfica de Seattle coincidió con el comienzo del declive de Detroit: a finales de la década del 70; por otra parte en esos años , Seattle vivió un esplendor (aunque pasajero) deportivo de la mano de los Supersonics (hoy Ock City Thunders): serian finalistas de la NBA en 1978 y campeones de la misma en 1979, siendo ambas finales contra los Washington bullets ( hoy wizards ); Lenny Wilkens como entrenador y figuras como Dennis Johnson y Paul Silas. ..
Qué bueno aclarar los puntos.
¡Gran artículo! ¡Gracias!
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