
Truman Capote solía decir que «la diferencia entre realidad y ficción es que la ficción debe ser coherente». La frase encaja como un guante en la historia de Francisco Paesa, al que sus amigos conocían como Paco. Paesa, un espía de los de la vieja escuela, que había sido pieza clave para descabezar a ETA y estaba íntimamente conectado con los servicios secretos españoles en una época en que estos andaban metidos en berenjenales de todo tipo, es la figura central del nuevo (y extraordinario) filme de Alberto Rodríguez, El hombre de las mil caras. Paesa, antiguo hombre de confianza del Ministerio del Interior, se ve obligado a huir por un caso de extorsión a una víctima de los GAL, cuando el hedor a alcantarilla ya había alcanzado al Gobierno en pleno y en ese exilio obligado se le aparece el espíritu santo, en forma de socialista a la fuga.
A Rodríguez se le conocen ya dos obras de gran calado, Grupo 7 y La isla mínima. En la primera hizo creer a todo un país que Mario Casas era un buen actor; en la segunda se colocó de golpe y porrazo como el realizador más vigilado por los cinéfilos españoles. El hombre de las mil caras es la patada hacía arriba que este director andaluz se ha buscado por méritos propios, gracias a una extraordinario combinación de instinto y talento.
El primer acierto de la película de Rodríguez es la elección del enlace, el eslabón que se convierte en referencia para el espectador. Hubiera sido sencillo escoger al propio Paesa, pero ello hubiera conllevado la anulación de uno de los grandes aciertos de la trama: obligar al observador a caminar siempre dos pasos por detrás del espía. José Coronado (magnífico, como de costumbre) encarna al tipo de la calle, al presunto cómplice de Paesa, y con él seguimos las peripecias de un hombre arruinado, a punto de perderlo todo, hasta que entra en su vida un señor llamado Luis Roldán.
A Roldán, director general de la Guardia civil, y al que las encuestas del momento colocaban como uno de los políticos mejor valorados de España, le habían pillado con ambas manos en el pastel: aprovechando la generosidad del Estado en la lucha sin cuartel contra el terrorismo, se había apropiado de mil quinientos millones de pesetas (unos nueve millones de euros, aproximadamente). Desesperado, y perseguido por media España, el aragonés se largaba a París, donde conectaba con Paesa.
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Y el estreno en salas es…
23 de septiembre
Equiparar a Raúl Arévalo no ya con Eduard Fernández, sino con la palabra actor, es excesivo. Siempre la misma caída de ojos y expresión. Mucha gente ve en él a un Sean Penn español y a mí me parece más Ben Affleck. Y lo digo porque parece que su debut como director ha sido aplaudido.
Qué buena pinta. Es cierto que la España de los últmos trienta años dá para muchísimas tramas, a cada cual más turbia. Y ahora saldrán los intelectualoides globalizados, que si el espía no es de Oklahoma y el director de Arkansas no interesa, oiga.
Muy buen artículo. Los cinéfilos de pro seguimos a Alberto Rodríguez desde After, gran película de 2009, que os recomiendo. Por cierto que entre otras cosas demuestra, una vez más, que Willy Toledo está mejor cuando lo que dice no lo ha pensado él.
«A Rodríguez se le conocen ya dos obras de gran calado, Grupo 7 y (…) la primera hizo creer a todo un país que Mario Casas era un buen actor».
No, juntó a Mario Casas con gente que tenía un acento tan cerrado como el suyo y, al principio de la película, se camuflaba pero según iba avanzando los otros tenían expresiones en la cara y se iba haciendo inteligible ese acento andaluz al que tan poco acostumbrados estamos en otros lugares, Mario Casas seguía igual.
Por lo demás, ésta seguro que es una de las películas de la década, como las ya mencionadas del director, y una de las que servidor más ganas tiene de ver hoy por hoy.
lo que no decís es que los personajes femeninos, tanto en Grupo 7 como en La isla mínima son muy endebles, están muy poco perfilados. Esta es una tara habitual del cine español.
En Grupo 7, la actriz Inma Cuesta no tiene más función que la de ser el reposo del guerrero, y la madre de La isla mínima es un esqueleto de personaje, no un personaje creíble, por mucha mirada profunda e intensa que ponga. En After, en cambio, la mujer está bien definida y la actriz interpreta a un ser de carne y hueso.
¿soy el único que cree que el Factor Pilgrim ya fue la hostia de guay en su día y verla hoy es como volver a comer peta zetas?
Por cierto increíble banda sonora la del Factor Pilgrim, maldigo el día que presté el cd original, porque no fue sencillo comprarlo, hace unas semanas me dió por probar suerte en spotify y la tuve, ante mi se desplegó el tracklist completo y me monte una fiesta solo en casa, bajé a por cervezas y todo antes de darle al play.
Así que corre il rumore de que Alberto Rodríguez nos regala otro peliculon, habrá que acudir a la cita.
A mí no me ha gustado el articulo, esa querencia a partir de una premisa falsa medio sorprendente no mola
Grupo 7 era un bodrio de mucho cuidado, y La isla Mínima es normalita, pasable, así que no espero gran cosa de esta, además ni creo que vaya a verla, me apetece más bien poco ir a ver películas realizadas por la casta del cine español, de tendencias políticas bien definidas, mi media es una peli española al año… y bajando.
¿Y a quién le interesa lo que Vd vaya a ver o no? No sea fantasma… ¿o no es mas que uno de esos pestilentes trolls que pululan por las redes?
¿Raul Arévalo el mejor actor español? Antes pondría 40 o 50 actores, además de Javier Bardem, Luis Tosar, Javier Cámara, Antonio de la Torre, Oscar Jaenada…etc. No tengo nada contra el chico pero vaya, el mejor actor… pues no lo veo.
Muy buena pinta cómo dice algún usuario. Qué bien viene buen cine de intriga para adultos después de tantos remakes de hollywood y películas de superhéroes. Nos da oxígeno para poder respirar ficción buena, que es tan necesaria para el hombre como el comer y el beber.
Antonio de la Torre es el mejor actor del cine español actualmente y punto. Todos estamos emocionados con el debut de Arévalo detrás de las cámaras, pero no flipemos.
Iré a verla porque apuesto por el cine español pero…qué de tonterías se dicen en el artículo. Vamos a ver, Grupo 7 es una película del montón, muy del montón. Un director de actores como se dice en el artículo lo primero que tiene que hacer es que se pueda entender a sus actores y si no puestos a ser modernos que la subtitule. De la Isla Mínima solo puedo decir sin ningún sonrojo que me dormí, incluso ronqué. Raúl Arevalo? Compararlo con Eduard Fernández !! Vamos hombre no digamos tonterias!!
Si están hablando en dialecto andaluz, lo primero que tiene que hacer un director de actores es que hablen como se habla en dicho dialecto. Si no lo entiendes es culpa tuya. A mucha gente le cuesta entender a los australianos, pero decir que el director de Las bodas de Muriel es mal director porque no entiendes el acento son pamemas.
De la que no se habla por estos lares de ‘Tarde para la Ira’, gran opera prima de Arévalo como director
Que mania esta de exigir al cine propio (iba a poner «patrio» pero, para no herir sensibilidades busco otra palabra) el doble que al cine de fuera!
– La isla mínima es una pelicula brutal! Buenísima, creo que a ratos pierde un poco el ritmo, pero los personajes son totalmente creibles, tiene escenas que dejan huella (recuerdo particularmente dos: la del borracho que llega de noche y la historia que les cuenta señora que corta pescado en el barco), emociona.
– Grupo 7: si fuera una peli americana, la pondrían por las nubes, pero… como es de aquí y sale el guaperas que le gusta a las nenas… pues ya hay que criticarla. Vaya por dios!
Tiene secuencias tremendas, te cuenta una historia que se te pega a la piel, los actores son creibles (me encantó, por la naturalidad con la que le sale, el comentario que suelta el personaje de Joaquín Núñez cuando el comisario recibe la felicitación del ministro).
En fin, en este pais hay pelis buenas y pelis malas (ej: Embarazados con Paco Leon & Alexandra Jimenez: que tonteria!), exactamente igual que en todos los demás. Dejémonos de tiras piedras a nuestro tejado y disfrutemos las buenas, que realmente lo son y mucho.
He dicho y me he quedado tan a gusto!
Ole
tengo muchs ganas de ver el hombre de las mil caras, reconozco que tengo muy altas expectativas sobre esta peli pero estoy seguro que Alberto Rodriguez no defraudará