
«Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…». Durante mucho tiempo, todo lo que supe de la Guerra de las Galias fue la versión simpática que cuentan los tebeos de Astérix. Luego, en el bachillerato, el «Gallia est omnis divisa in partes tres» agría mucho el carácter. Estoy casi seguro de que para entonces ya había escuchado Norma; porque, ¿quién no ha escuchado algo de Norma? Aunque sea un trocito: nadie. Y aunque se estrelló en su estreno en la Scala, en 1831 («¡Fiasco! ¡Fiasco! ¡Solemne fiasco!»), prontísimo comenzó a gozar de una fama tan desmesurada, fuera también de los teatros, que ha terminado por convertirse en la favorita de los creadores de anuncios de perfume.
Me parece que es más difícil acercarse a óperas muy conocidas que a otras que lo son menos, porque se llega a la butaca muy condicionado: uno tiene en el oído bastantes Normas memorables y la tentación comparativa (ese vicio tan detestable de los críticos de puntuar lo que están oyendo según se parezca más o menos a la versión que tienen idolatrada) salta salvo que uno se contenga. Soy de la opinión de que uno debe ser hospitalario (le tomo la expresión a Mayorga) con el espectáculo que va a ver, porque luego siempre está el entreacto para refunfuñar sobre el director de escena o aquel clarinete impertinente. Pero es que con Norma llegamos al extremo de tener versiones sacralizadas que no hemos podido ni escuchar. Por ejemplo, la de Giuditta Pasta, la soprano para la que Bellini escribió el personaje, o la de la Malibrán, que fue todo lo que una mujer del romanticismo tenía que ser. De las que hay grabaciones, quien más quien menos ha escuchado a la Sutherland o a la Caballé. Y sin duda, a la Callas.
La «contaminación» a la que se expone quien escribe sobre estos asuntos es exagerada: las críticas anteriores, las notas de prensa, lo que te cuenta el director del teatro, el director de escena, el maestro… Todas esas tentaciones las combato heroicamente con mi ignorancia, aunque me malicio que es un problema que se agrava con la edad. Confesaré que voy más a las ruedas de prensa por ver a los «críticos de verdad» que a los directores de la próxima función. Son personajes deliciosos: discutiendo sobre si fulano de tal dio el sol como tenía que darlo, que si aquel ya tuvo problemas con el fiato en no sé dónde, que si todo el mundo sabe que la grabación buena de esto es esta.
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Hombre, no he podido ir aún, pero el árbol luce impresionante. Y la puesta en escena no puede ser peor que la de Tristan e Isolda por la ENO en Londres, eso sí fue kitsch.
Mmmm….pensaba que tenía mejor pinta pero tu análisis me hace dudar. De todos modos esperando a verla para tener un análisis más objetivo. Gracias por el aporte!
Hombre, un artículo entero para contarnos la sinopsis de la obra y dos líneas para decir que la puesta en escena es horrorosa?? Lo primero lo podemos leer en la wikipedia. Una ópera de voces y ni un comentario sobre ellas?? esto era una crítica, un artículo de relleno o simplemente para que sepamos que tiene usted entrada el día del estreno?? Gracias por hacerme perder el tiempo
A mi no me parece una pérdida de tiempo, soy aficionado a la ópera pero no conozco Norma entera.
De todas formas, no es probable que un no aficionado se moleste en ir a la Wikipedia a buscar el argumento, tal vez así se consiga que se acerquen más al género. O no, vaya Vd. a saber.
Animo a los editores a publicar más artículos sobre ópera.
¡Gracias!