Ocio y Vicio Videojuegos

No sin mi Amstrad

Fotografía: Jelena Arsic

chicas
La Abadía del Crimen en una Toad Time Machine, retroconsola all-in-one con consolas y microordenadores de los setenta, ochenta y noventa.

Si me hubiesen dicho de niño que en 2017 no iríamos de vacaciones a la luna pero que asistiría a campeonatos organizados de Barbarian, igual hubiera firmado. Eso es lo primero que me encontré según llegué al encuentro de Amstrad Eterno 2017: Un torneo del Barbarian. Un videojuego de peleas, como pudo ser luego el Street Fighter, entre dos Conan con espadas, pero que se hizo famoso en su día porque le podías cortar la cabeza al rival, y viceversa, y brotaba un chorro de sangre. Eso que fue luego normal en el Mortal Kombat, por ejemplo, cuando lo veías en los ochenta te hacía más ilusión que un donut de azúcar.

En esta jornada en honor al viejo Amstrad, por la mañana habían tenido también un campeonato de Emilio Butragueño Fútbol y el año anterior uno de Fernando Martín Basket Master, que es un juego que a dobles todavía sigue molando. Igual que el Barbarian, es perfectamente válido treinta años después de su salida al mercado para jugar contra un amigo. Creo que incluso la posibilidad de llegar a las manos compitiendo a unos de estos dos es superior a la que se puede alcanzar con los modernos artefactos actuales.

De todas formas, la programación de juegos en 8 bits no es una lengua muerta. En los estands de Amstrad Eterno me encontré con Javier García Navarro. Estaba al lado de una parodia del famoso anuncio de champú anticaspa, pero con los colores de Podemos. Era la promoción del juego que programó hace un par de años con unos colegas, el Adiós a la casta, que tiene como protagonista al señor Iglesias Turrión: «El juego —me explica— son dos partes, en una tienes que recoger todos los votos de los indecisos hasta conseguir matar al boss, que es Rodrigo Rata. Y en el segundo tienes que lograr carisma para ganar las elecciones hasta enfrentarte a otro boss…que no me acuerdo quién es ahora mismo [risas]».

Es un tema de actualidad, puede hacer gracia a un público joven, pero solo lo han programado para CPC y sus viejos adictos, ¿por qué?: «Hicimos uno para Windows, pero no lo hemos sacado. Al final Amstrad es lo que sabemos programar, yo en los ochenta hice el Sabrina y el Ormuz. El Adiós a la casta se lo han descargado unas mil personas, es un nicho muy pequeño, hacemos esto solo por divertirnos y sin ánimo de lucro. Por las risas. En el grupo, que nos llamamos 4MHz, la velocidad que tenía el Z80, somos un grafista, un músico y yo de programador. Y estamos repartidos. Uno es de Málaga, otro de Ibiza y yo de Madrid, nos comunicamos por WhatsApp y de hecho casi ni nos conocemos en persona».

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14 comentarios

  1. Pingback: No sin mi Amstrad – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  2. La camiseta que llevaba era con mi avatar, la de Pablo es otra, XD

    Buen artículo, muchas gracias.

  3. Pingback: No sin mi Amstrad

  4. Javier Calderón amsic

    Buen artículo.Los pasajes de Alan Sugar, de su libro Biográfico, están muy bien seleccionados, con buen criterio.
    Un extenso despliegue de detalles, ameno y descriptivo.

    amsic.-

  5. Lastima que este año no pude ir por aquello de juntarse con un día de fallas de Valencia y una app «Fallas play&go» que habiamos sacado.

  6. Una película que refleja toda esa época
    http://www.frombedroomstobillions.com

  7. Es Azpiri, no Aizpiri. Un respeto a los dioses.

  8. Recuerdo las luchas entre amigos que si era mejor el amstrad, que si el spectrum… Yo tenía spectrum y, como no podía permitirme otra cosa, lo defendía a muerte. Ahora, con el paso del tiempo, he de reconocer que el amstrad superaba mi spectrum en calidad de gráficos… Qué sinclair me perdone!

    Gracias por hacerme recordar aquella época de interminables horas con el juego que tocará, fuese bueno o malo. Ahora, a la mínima, juego fuera y pasamos a otro…

    • Juan Miguel

      En lo que ganaba, no era en resolucion… era en velocidad de carga… con la disquetera de marras.
      He dicho.

  9. Oh Wolfenstein… qué recuerdos aquellos ¡malditos perros nazis!

    Buen artículo Álvaro!

  10. corruPPteitor

    Que coincidencia!. Yo también hice un juego sobre la casta. Se llama corruPPteitor y aquí el prota es el Señor Rajoneitor. El monstruo final es un megacerdo de las pensiones. :D

    Aunque no está para Amstrad, si que tienes unos gráficos bastante parecidos a los de entonces :P

    Si queréis probarlo, está en google play:

    https://play.google.com/store/apps/details?id=com.garbagecode.corruppteitor&hl=es

  11. Tom & Jerry

    Oh por Dios, mi añorado ZX Spectrum de 48K e icónicas teclas de goma. El chispoteo del ruidito del cassette al cargar los juegos… ummm… qué tiempos. Ahora hablamos de GB y TB como si habláramos de chicles… ahora juegas a Uncharted 4, y se te cae una lagrimita recordando «Horace goes skiing». Señor, qué cosas. Hace tiempo, pero no tanto.

  12. Si es que es de Moratalaz….cuanto bueno hemos salido de alli. :)

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