
No puedo hablarte de música porque tú no sabes nada sobre música. Puedo hablarte sobre política, sociología y todas esas cosas periféricas, pero no puedo hablarte sobre música. No hay suficiente información en común como para que fueses capaz de entender lo que yo pudiera decir. Además, a quienes leen tu revista no les importa una mierda la música de todos modos. (Frank Zappa)
Podría ser recordado simplemente como un músico de talento. Pero no es mucha gente la que conoce y aprecia su música. Su figura representa mucho más que sencillamente un puñado de discos. Fue con toda seguridad uno de los pensadores más notorios de toda una generación. Lleva veinte años muerto, pero hoy se lo cita a menudo como si estuviese hablando de la situación actual del mundo. Casi cualquiera de sus antiguas entrevistas podría emitirse en la actualidad sin que pareciera desviarse demasiado de lo que está sucediendo. Quizá es que el mundo no ha cambiado tanto, y que él previó muchas cosas antes que los demás. Así, con los años, su discurso va adquiriendo estatus de verdadera cosmología social y política. Pero, ¿cómo pasó de compositor y guitarrista a figura de referencia intelectual?
Todo comenzó a mediados de 1985. Tipper Gore, la joven esposa del senador estadounidense Al Gore —sí, el mismo que ahora se reviste de un aura progresista y defiende la causa del ecosistema— había comprado un disco llamado Purple Rain, que estaba arrasando en las listas de éxitos y que iba a regalarle a su hija. Se llevó el álbum a casa sin detenerse demasiado a considerar si su autor, Prince, era un artista indicado para el consumo directo de su pequeña de once años, destinataria del disco. Y claro, no lo era. Tipper no tardó en descubrir que una de las canciones del disco, «Darling Nikki», comenzaba narrando una historia tal que así: «Conocí una chica llamada Nikki, podría decirse que era una maníaca sexual; me la encontré en el rellano de un hotel masturbándose con una revista». La senadora consorte se escandalizó al instante, ni que decir tiene.
Olvidando que ella había sido la única responsable de la compra y sintiéndose engañada como inocente madre por las artimañas de la malévola industria musical, aprovechó sus contactos en la esfera del poder —es decir, el cargo senatorial de su marido— para movilizar a otras esposas de políticos importantes que también estaban escandalizadas por el contenido de algunas canciones de éxito. Tipper se convirtió en la cabeza visible de un pequeño pero influyente grupo de mujeres popularmente conocido como las «esposas de Washington». Crearon el PRMC (Parents Music Resource Center) para solicitar un paquete de medidas que protegiesen a los niños de la influencia de la perversa música rock. Para empezar, publicaron una lista ejemplar de quince canciones del momento —la mayoría muy exitosas, otras no tanto— cuyas letras consideraban particularmente nocivas.
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Me compré kilos enteros de cintas de Zappa y the mothers of invention, en aquellos tiempos en los que discoplay y tipo las vendían a 100 pesetas la unidad. Yo era un adolescente ansioso por niñoratizarme, que buscaba horizontes más allá del metal y el rock cervecero.
El proceso falló, algo pasó como en la mosca de Goldblum. Las cintas de Zappa no terminaban de convencerme. Una respiración de minutos por aquí, una canción en la que hablan, otra canción en la que hablan, y no cantan, ni tocan. Han pasado más de 20 años, aviso a los fans por la imprecisión de mis recuerdos sobre aquellas cintas. Pero aquello no era transgresor ni diferente, era un sopor cuando se ponía elevado, y divertido cuando simplemente tocaban.
Sigo con el metal y el rock cervecero, y benditos sean. No puedo ser hypster porque no me crece bien la barba, y además mis pies ya sólo admiten converse o J Hayber. Es terrible fracasar en las iniciativas que uno emprende de cara a la superación intelectual, reconozco que Zappa fue uno de los más significativos.
Ahora bien, y sé a lo que me expongo…¿a nadie más le pasó esto?
Tranquilo iskander, nadie es perfecto, …, Lennon, Zappa o Vázquez Montalbán tal vez.
Hiciste algo contraproducente, perdona por mi atrevimiento, y es que fuiste a buscar de forma racional el conocimiento y el disfrute que solo se puede adquirir de forma inesperada, sorprendente.
En mi caso ese contacto inesperado y fructífero ocurrió, y espero recordarlo siempre, con 19 años, en el ’95. Como todo, nunca sabes cómo llegan las cosas buenas a tus manos, lo que sí sé es que compartí esa sensación de secubrimiento con mis colegas de banda. Alguien compró el Strictly commercial (buen recopilatorio desaparecido de la discografía de Zappa) y al acabar el primer tema, Peaches en Regalia (Hot rats, 1969), el mundo ya no fue el mismo, con las neuronas estallando y creando nuevas conexiones parecía que habíamos tocado el monolito de 2001: una odisea del espacio.
Ni que decir tiene que Zappa está a años luz de cualquier acercamiento musical que se pueda acometer, pero, eso sí, en casa o en el coche, el disfrute macarra de Titties ‘n’ beer (Zappa in New York, 1978), o el éxtasis ante la rara belleza formal de It must be a camel (Hot rats, 1969) está grantizado. Pues eso, no sé, échale un oido nuevo, y disfrútalo si tienes ocasión. El problema de Zappa es como con el sexo, a saber, que hay que desnudarse y saber por dónde entrar. Es decir, ir sin complejos y, sobre todo, sobre todo…, saber qué discos pueden abrirte al placer y cuáles necesitan un poco más de paciencia y diálogo en pareja. Para lo primero recomiendo tres: Over-Nite sensation (1973), Apostrophe(‘) (1974) y, por último mi preferido personalmente, One size fits all (1975).
De lo que digan los hipsters que has comentado anteriormente…, ni puto caso, seguro que Zappa ya ironizó algo al respecto en su momento.
No es obligatorio que te guste TODO lo bueno. Yo también he intentado que me gustara la música de Frank Zappa, al que admiro por muchas razones, incluída la música (y no es contradictorio), y no lo he conseguido. Y eso que mi música preferida, o al menos la que más escucho, es el jazz avant-garde. Pero tampoco me gusta la Novena (sí, la de Beethoven) y no por eso me considero un nerd. Ahí fuera hay tanta música (y literatura, arte, cine, etc) extraordinaria que es imposible conocerla toda (o siquiera una parte) y mucho menos que te guste, o te llegue, o sientas algo mágico al oírla. Pero no pasa nada, hay toneladas de buenas cosas para disfrutar. Aparte de esto, muy buen artículo. Y efectivamente, no se me ocurre nadie en el solar patrio que sea capaz de hacer algo parecido. Es lo que hay, qué le vamos a hacer.
hay miles de zappas por ahi sueltos, lo que pasa es que ahora no se les da la oportunidad ni se les escucha
Los discos del gran Zappa, el mejor legado que un hermano mayor puede dejar jamás.
Efectivamente en España nunca hemos tenido una figura equiparable a Zappa, aunque sí algunas mentes brillantes capaces de merendarse a cualquier interlocutor, como Antonio Escohotado.
Equiparable én España tenemos a Ramoncín, con todo su talento Musical y su elocuencia en tertulias. Valga la ironía en mi comentario, por supuesto
Pues cuidado con ironizar demasiado, no sea que lea esto y se vaya a enfadar. Ya declaro en alguna ocasion que sus discos rozan lo perfecto, asi es que. …. Pero la comparacion no esta mal, valga la ironia tambien en mi caso.
«La obligación de todo artista o agente cultural es transgredir para ampliar las fronteras de libertad de una sociedad del tipo que sea. Los practicantes de “lo políticamente correcto” reducen considerablemente las cotas de libertad pudiendo llegar a un fatal efecto mordaza. Es obligatorio ser valiente. Ser manso es peligroso: si no luchas te matas».
http://zgzconciertos.com/noticias/entrevista-ilegales/
Artículo relevante a la hora de explicar uno de los eventos públicos que dio notoriedad a zappa dentro del debate político musical de mediados de los 80. Recomendable el libro de Manuel De la Fuente zappa en el infierno, o su aubiografia publicada por ed malpaso. Igualmente relevante es el documental eat that question q se estrenó el año pasado en cines y por arte
Lo peor del artículo sin dudas es la selección de fotos, y es una lástima por qué existe gran cantidad gráfico de su comparencia en la mencionada comisión. Impacta verlo con traje y el pelo corto… de hecho se cortó su melena para asistir a ese careo, así como a varias entrevistas en canales de tv controlados x los republicanos…. altamente recomendable crossfire que al igual que la comparecencia en la comisión están en YouTube
Tengo un recuerdo de la infancia, cojer los discos de Zappa de mi hermano porque me gustaban las portadas, las guitarras y los falsetes…
A lo largo de mi vida he vuelto a el con regularidad y puedo decir que cuanto más sé, más le admiro.
Ojalá siguiera vivo…
https://youtu.be/5uVOxyQHT0o
https://youtu.be/xvA3wrAdHWI
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Estupendo artículo. Me ha aportado bastantes cosas que desconocía. Aunque discrepo de que el Zappa «pensador» supere al músico. Sería absurdo colocar a Zappa al lado de los grandes filósofos del siglo XX, pero sí que está (para mi) entre los grandes músicos. Respecto a los que no les gusta Zappa, aunque lo han intentado, siento ser tan tajante, pero en la línea de la cita que encabeza el artículo, si no te gusta Zappa es que no te gusta la música.
Excelente artículo, me gustó mucho, y me hizo adentrarme más en el mundo Zappero, que ya de por sí es genial y al que todavía no abarqué completamente, gracias.
Muy buen artículo!!!, gran y sensato pensador Zappa, tuve la suerte, al igual que el amigo de más arriba, de que me llegara por casualidad un disco de Zappa, el apostrohe’, y realmente fué muy revelador para mí, era surrealismo musical, era muchísima información sonora, y no había escuchado nada como eso…, aún en estos tiempos, plagado de reggaetón, dance y otros estilos vacíos y falsos, sigo escuchándolo y encontrando pistas y detalles nuevos en su música…
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