
Leyenda oculta de nuestra ciencia ficción, Ángel Torres Quesada (Cádiz, 1940) puede presumir de haber creado una de las sagas espaciales más reconocidas de la historia del género en España. Contraviniendo las directrices de su editorial, la siempre amada (pero también odiada) Bruguera, Torres Quesada fue construyendo, de forma subrepticia, un mundo propio alrededor del llamado Orden Estelar, sobre el que escribió más de cincuenta novelas entre 1972 y 1985.
Eran los tiempos de la literatura de quiosco, del bolsilibro, de la llamada novela «de a duro». Tiempos en los que los autores patrios tenían que ocultar su verdadero nombre bajo seudónimos anglosajones, para así (supuestamente) vender más. De este modo, Ángel Torres Quesada tendrá que pasar a la posteridad como A. Thorkent, uno de los escritores más prolíficos y respetados de nuestra literatura popular. Abróchense los cinturones, comienza la cuenta atrás.
Si mis cálculos no fallan, has escrito alrededor de ciento cincuenta novelas y un buen puñado de relatos dedicados a la ciencia ficción.
Creo que he escrito algunas más, porque novelitas de quiosco tengo por lo menos ciento treinta; y luego están las novelas que yo llamo de «mayor enjundia», que tengo como mínimo veinte. Más los relatos y tal… No sé.
Lo ingente de tu producción da un poco de miedo. ¿De dónde nace esa imaginación aparentemente inagotable?
La imaginación es una cosa que hay que cultivar. Date cuenta de que yo nací en 1940, «el año del hambre». Mi padre era panadero y en esa época el pan, como sabes, estaba racionado. Con cuatro o cinco años mis hermanos y yo ayudábamos en la panadería pegando cupones en los pliegos de la gente que venía a por el pan. Me gustaría algún día publicar mis vivencias de mozalbete, que las tengo escritas, porque en esa época me fui yo enterando, poco a poco, de cierta picaresca de la época, ya que los panaderos estaban vigilados para que no se llevaran el pan a casa. Fueron años en los que había que estar alerta para no sucumbir, y eso ayudó a mantenerme más despierto de la cuenta.
Luego tuve la suerte de que a mi hermano Juan le gustaban mucho los tebeos. Compraba El guerrero del antifaz, Flash Gordon, y yo los devoraba. Compraba también las novelas de El Coyote, de José Mallorquí. Todavía conservo algunos ejemplares de esa época, de cuando se publicaban las historietas en una página a dos columnas.
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«Luego 2001 me gusta: no se aclara lo que pasa y termina muy poéticamente»
¡JAJAJAJAJAJA!
¿Alguien puede informar al personal de a qué se debe la obsesión de Jot Down con Bruguera?.
Leí hace años la triología de «Las islas». Alucinante. Me encantó.
Muy de acuerdo con todo lo que dice en la entrevista, salvo por el autor Rafael Marin, que me ha gustado como escritor pero decepcionado mucho como persona.
Que entrevista más buena y que tipo más majo. Me encantan las charlas con los autores que han sido la cara B de la literatura española.
¡Un gigante!
Yo, desde Argentina, he leído muchos de sus bolsilibros. Los compraba mi padre que los leía en el tren y cuando los soltaba, los agarrábamos con mi hermano en casa. Tengo muy buenos recuerdos de sus historias, y junto con las Nueva Dimensión, fueron las que me motivaron a escribir mis propios cuentos de CF.
Mis saludos a A. Thorkent, un escritor incomparable. Y ya que estamos, saludo a Domingo Santos,a quien he admirado toda la vida.
PS: No sabéis lo emocionante que fue para mi hermano y para mí descubrir los verdaderos nombres de los autores detrás de los seudónimos.
¿Soy el único al que le chirría que la entrevistadora tutee a un hombre de 77 años?
La entrevistadora es un hombre y el tuteo puede ser a petición del propio autor ¿no?
Buenísima entrevista.
Yo adoraba las colecciones de Bruguera. Variadas, representativas, asequibles y abundantes. Podías leer y prestar y seguir leyendo con la alegría de no haber perdido el tiempo, por lo menos dos o tres por semana, sin arruinarte. Excepto los que no me devolvieron (asquerosa costumbre), los que regalé y los que se extraviaron, conservo muchos. Están feos (esas encuadernaciones no estaban hechas para durar), pero me encantan y les tengo un cariño especial, quizá por haberlos releído tanto y porque algunas de las traducciones eran una maravilla. Qué pena que no puedan emularla.
¡Coño! ¡Qué sorpresas da la vida!. Yo viví en la calle Rosario varios años a mediados de los años ochenta y compraba en la pastelería Orcha (no sé si es la misma), y ahora me entero que el propietario era A. Torkhent.
Tengo unos cuantos bolsilibros antiguos y TODO El Orden Estelar que se reeditó a principios del nuevo milenio.
Saludos desde Colombia, la verdad que me entusiasma encontrar un personaje como el señor Torres Quesada, sin pelos en la lengua y muy directo. Mi libro favorito es «Los descendientes del arca» de a colección La conquista del espacio. De hecho, estoy buscando los derechos para hacer una serie animada del libro.
Me gustó la entrevista. Sólo he leído de él “Guerra Cíclica”, de La conquista del espacio. Me fascinó. Acá en México se llegan a encontrar fácilmente textos de Bruguera. Saludos.
Ángel Torres Quesada, fue sencillamente un genio, que no fue reconocido como merecía, sobre todo en su ciudad de nacimiento, Cádiz!.
Ángel Torres Quesada, fue sencillamente un genio, que no fue reconocido como merecía, sobre todo en su ciudad de nacimiento, Cádiz!.