
Según diversos estudios, en torno al 60 % de los jugadores de la NBA están arruinados cinco años después de retirarse. Malas cabezas. Aun así, da la sensación de que alguno, con loable afán de superación, piensa «¿por qué esperar a retirarse?» y la lía a lo grande estando aún en activo. No son pocos los que se dejan llevar y, en plena carrera deportiva, tienen tremendos problemas de sobrepeso, incidentes con armas de fuego, realizan excursiones a la mansión de Playboy, acaban en fiestas con mesillas de noche cubiertas de cocaína y, en resumen, todo tipo de actividad incompatible con la práctica de baloncesto profesional, llegando al extremo de convertirse prácticamente en exjugadores estando aún en la veintena y finalizando sus carreras sin haber explotado al máximo todo su potencial. Esta recua de inconscientes merece, en cierto modo, reconocimiento.
Aquí decimos el pecado y el pecador
El reglamento de la NBA en lo referente a sustancias prohibidas siempre se ha visto con cierto escepticismo a este lado del Atlántico. Da la impresión de que se persigue con más interés el consumo de drogas digamos recreativas, que ellos llaman «drogas de abuso» (cocaína, anfetaminas, marihuana, etc.), que el dopaje deportivo en sí que busca una mejora del rendimiento (esteroides, hormonas del crecimiento, etc.). La NBA es muy celosa de su imagen y en general solo se puede inferir el tipo de sustancia que ha tomado un jugador a partir de la duración de la sanción, reglada en el convenio colectivo.
El caso más dramático y que batió todos los récords de precocidad —aunque técnicamente ni siquiera era jugador de la NBA de forma oficial— fue el de Len Bias. Una fuerza de la naturaleza llamada a capitanear a la nueva generación de los Celtics en los ochenta fallecía de una sobredosis en mitad de una fiesta privada con alcohol y treinta gramos de cocaína apenas dos días después de ser elegido en el número 2 del draft por la franquicia de Boston.
También se rozó la tragedia con Lamar Odom. El ala pívot ya había sido suspendido durante su etapa de jugador al detectarse droga en sus análisis en dos ocasiones en 2001, pero no parece que aprendiera la lección. Su declive podría situarse cuando empezó a frecuentar reality shows debido a su matrimonio con Khloé Kardashian. Eso nunca le viene bien a nadie. En agosto de 2013, siendo agente libre, fue detenido por la policía con los cargos de conducir bajo los efectos de alguna droga que no se pudo precisar puesto que se negó a hacerse el test. Este hecho pudo provocar que ningún equipo le quisiera fichar y no volviera a jugar más al baloncesto de forma oficial a excepción de dos partidos decepcionantes en las filas del Baskonia en la primavera de 2014. En otoño de 2015 apareció inconsciente en un burdel imaginativamente llamado Rancho El Amor tras varios días de juerga en los que no faltaron sexo, alcohol, cocaína y Viagra. A duras penas salió del coma.
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En la NBA de los 70 y principio de los 80 la cocaina y la marihuana eran tan habituales como los donuts. Cuando Stern fue elegido como comisionado empezo la limpieza para mejorar la imagen de la liga. Os dejo un articulo con el caso mas sonado y famoso de todos: la suspension de por vida de Micheal Ray Richardson.
https://dokodemodoorblog.com/2017/03/03/hay-que-cazar-a-micheal-ray/
No siempre…
https://dametresminutos.wordpress.com/2015/04/17/la-suerte-del-infortunio/
Lo de Calathes no fue una excusa original. Hay un medicamento que ayuda a prevenir (o retrasar) la calvicie y que da positivo.
Le pasó lo mismo en España a Albert Oliver en 2005, y el positivo casi le cuesta la carrera.
Excelente artículo pero… Faltaron imágenes.
La NBA es un gran foco para todos los vicios, pues todo jugador puede tener su sala VIP con mujeres y todos las drogas que pueda uno imaginar, los grandes jugadores se diferencian tanto por destacar dentro como fuera de la cancha, y evitar todo tipo de problemas que le puedan costar la carrera.