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Fotografía: The Preiser Project (CC).

So long as men can breathe or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

William Shakespeare.

«En tanto los hombres tengan aliento y los ojos pidan ver / vivo estará este verso, que te da la vida a ti». Bello pareado con el que acaba Shakespeare su soneto XVIII. El soneto inglés, como seguramente saben los lectores, acaba en un pareado, a diferencia del italiano. El genio que fue Shakespeare disfrutaba transformando los versos finales en voltas; giros o contrastes. En el caso del XVIII, la volta es una declaración de amor que encierra su intención por afirmar su trabajo, preservarlo eternamente, y alcanzar así la inmortalidad. Elegantes palabras que expresan la relación entre la literatura y la condición humana. La literatura como vía de trascendencia.

Literatura en las declaraciones de amor, literatura en las historias. Aliento para contar historias. Una práctica que ha sido y es fundamental para la existencia humana, por eso existe en todas las culturas conocidas. Contar historias implica un intercambio entre emisor y receptor, una dinámica que se aprende desde la infancia. Del mismo modo que el cerebro detecta patrones mediante la vista —un triángulo, un círculo— y el sonido —la «b» y la «v» sí nos suenan igual—, el cerebro también detecta patrones en el arte de contar historias, y el poder de seducción de la voz se mantiene vigente. Quien lo dude, que pruebe a escuchar el soneto de Shakespeare aquí.

Las historias, como los sonetos, son patrones reconocibles, y en esos patrones encontramos significado. Pero si las historias son en sí universales, la forma en que las contamos cambia con la tecnología que usamos. Cada nuevo medio ha dado lugar a una nueva forma de narración. Poco antes del descubrimiento de América la revolución de la imprenta de William Caxton y Johannes Gutenberg en Europa posibilitó el auge del mercado de la información y la consecuente difusión de conocimiento. La invención de la cámara de cine a finales del XIX condujo al desarrollo de largometrajes. La televisión dio lugar, un cuarto de siglo después, a los programas de noticias, de entretenimiento y series. Más tarde llegó internet, el primer medio capaz de combinar todos los demás medios: puede ser texto, audio, vídeo, todo junto. La herramienta con la que nos conectamos a internet las veinticuatro horas del día es el ordenador o teléfono móvil. Paradójicamente, son las nuevas tecnologías como el smartphone las que más se usan y nos conectan con la forma más primigenia de literatura, escuchar historias. Hablamos de audiolibros, el sector que más ha crecido dentro del mercado editorial en los últimos tres años, como demuestra la tendencia al alza de la pionera Storytel, fundada en Suecia en 2005, que ya cuenta con más de quinientos mil suscriptores repartidos en ocho países.

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5 comentarios

  1. Hablando de los sonetos, guardo como un tesoro un CD grabado por actores de la RADA, (creo que del año 2002), con unos pocos convertidos en canciones (el XVIII en concreto por Brian Ferry, una maravilla). Gloria para los oídos.

  2. ¿Descubrimiento de América?

  3. Literatura como forma de vida.

  4. Redguantlet

    Pues no es lo mismo leer que escuchar, como no es lo mismo la poesía que la prosa.

    Ezra Pound dijo que SIEMPRE había que leer (o escuchar) la poesía en voz alta, mientras de la prosa no creo que llegara a pronunciarse. Creo que la poesía bien leida en voz alta, es un añadido al texto sin duda.

    Personalmente, una de las cosas que a mi me gusta del acto de leer, es que es un acto silencioso, casi el único acto silencioso en todo el día, casi el único acto silencioso que queda en el mundo moderno, al no ser que uno sea religioso y rece.

    En Madrid centro, casi no existe el silencio ya, pero si leo, la verdad es que no percibo el ruido de la calle que me molesta, que me atormenta, casi todo el resto del día…

    Además, leer es un acto de quietetud….

    Te tumbas en el sofá, en el silencio, abres el libro, te pierdes en otro mundo… No creo que un audiolibro lo supere en ese aspecto, aunque puede ser de ayuda en otro sentido, en un mundo en el que «multitarear» es de rigor…

    No creo que el audiolibro te dé tampoco esa sensación agridulce de leer la última frase de una gran novela, impresionado de que a) ha sido una experiencia a la par con las mejores de la vida y b) nunca se puede repetir. Ese sensación del retorno de un gran viaje…

    Asi que estoy con Bloom, un Bloom tan denostado a estas alturas que ha dejado de ser todo lo influyente que era, y que casi parece un crítico marginal tal y como se han desarrollado los acontecimientos… Bloom es un totém que todo el mundo saca para quemar, o agujerear con pullas y dardos…

    Pobre Bloom. No es para tanto. Solo es un poco carca y bastante conservador, pero es un gran amante de la literatura, un entusiasta. Ójala que sus miles críticos pudiesen decir lo mismo…

  5. Prefiero leer a escuchar. Solo leyendo puedo descubrir esa segunda voz que me pertenece, con esa maravilla instantánea de la traducción de los conceptos para mi comprensión.y que a su vez, a veces, cuando la lectura atrapa, se larga a inventar respuestas, consideraciones, broncas y halagos. Muy buen artículo

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