
Ay, es lo que tiene la libertad, que cuesta ponerle fronteras. Si hablamos de la red de redes, los límites están difusos. Nadie se hubiera imaginado, hace una década, que youtuber se iba a convertir en un vocablo a usar en el día a día, y mucho menos en una profesión que tiene que tributar y demás. Pero la realidad tras nuestros clics es que hay un montón de jóvenes haciendo pasta con esto de subir vídeos. Y en la guerra de contenidos, a veces la libertad se confunde con el libertinaje.
Logan Paul, con quince millones de seguidores (voy a repetirlo, quince millones) es la última condena pública al subir un video grabado durante sus vacaciones en Japón. Como cualquier mórbido turista (ja), Logan Paul y sus amigos deambulan, cámara en mano, por el tristemente célebre bosque de los suicidas (Aokigahara), donde se han registrado más de quinientas muertes en los últimos cincuenta años. Un escenario macabro para un vídeo macabro, porque pasado el ecuador del metraje, Logan Paul y los suyos se encuentran con un joven ahorcado.
Tal y como han señalado otros youtubers, no estamos ante un error. El muchacho ha tenido que procesar esas imágenes; editarlas y subirlas a su canal, usando para ello el reclamo de un título de mal gusto y el frame de la cara de sorpresa al encontrar el cadáver. Un cadáver que no hace mucho era una persona que respiraba, sentía y sufría. Lo suficiente como para adentrarse en el bosque que ha inspirado poemas de mil años de antigüedad y quitarse la vida. La opinión pública no hace prisioneros: la marca de Logan Paul se ha visto asociada a la falta de empatía, a lo macabro e injusto de la frivolidad hacia la muerte de un semejante. Pero ¿es este un rasgo común o es un caso aislado?
Hoy todos consumimos YouTube. La plataforma es un fiel reflejo del mundo; hay cosas buenas y cosas malas. Hay gente con dos dedos de frente y gente para la que todo vale. Da igual la bajeza, da igual el morbo. Que hablen de uno, aunque sea mal. Logan Paul lo ha conseguido: ahora hablan de él más que nunca. Este tipo que se dedica a grabar su vida, realizar bromas y que proviene de una familia del negocio (su hermano también es youtuber) ya era una estrella, pero ahora es un celebridad. Convirtiendo la vida privada en pública; pero no vamos a caer en la falacia de pensar que esa es una vida real. Como pocos hacen fotos de sus momentos tristes, pocos youtubers muestran su vida tal y como es.
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Acá un interesante análisis sobre el tema
https://www.youtube.com/watch?v=bPosoRD943A