Cine y TV

Ellos se beberán tus lágrimas

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Up. Imagen: Pixar.

Down

Durante los diez primeros minutos de Up, ahí fue el momento exacto en el que te diste cuenta de que ya no volverías a estar a salvo al sentarte en una sala de cine ante una película de dibujos animados. Años atrás, Disney ya había regado traumas infantiles matando a la progenitora de un cervatillo, un crimen elaborado con tanto éxito como para ser capaz de distorsionar la memoria colectiva logrando que el subconsciente popular rememorase una escena muy gráfica y espantosa cuando en realidad la madre de Bambi en aquel film perecía fuera de plano.

En Pixar también tenían antecedentes en lo de bailar con las fatalidades y destilar lágrimas: Buscando a Nemo no se cortó a la hora de aniquilar durante su prólogo a la mujer e hijos del protagonista. Y la despedida entre un monstruo de pelaje azulado y una niña traviesa provocó cabalgatas de pañuelos entre la audiencia de Monstruos S.A. Pero la desgracia del cervatillo funcionaba como un drama seco que buscaba más el impacto que la congoja, y las osadías de Pixar en su época primigenia eran tan solo el calentamiento de lo que estaba por venir.

En cambio, lo de Up fue un golpe a traición. La historia te calzó las gafas de un infante regordete y te permitió enamorarte de una niña con un diente ausente en cuestión de segundos para a continuación condensar las alegrías y aflicciones de toda una vida en pareja: una casa desvencijada erigida en hogar, tardes sobre hierba contemplando nubes de formas caprichosas, una dolorosa visita a una consulta médica, promesas de aventuras en tierras extrañas y un nudo de corbata que siempre requiere ayuda. El cariño a través de los años resumido en dos ancianos bailando en el salón de su casa y un globo azul que vuela hasta la cama de un hospital. Y entonces, de manera inesperada como sucede con todas las fatalidades, te clavó una puñalada en forma de deceso.

Aquello era un golpe a traición, te habían convertido en cómplice de una vida para después reducirte a escombros con un mazazo. La película había jugado a barajar temas como el amor, la ilusión, la infertilidad, la esperanza y la muerte sin utilizar ni una palabra y nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando hasta que era demasiado tarde. En la pantalla un anciano solitario sostenía otro globo azul en una capilla, en la sala de cine el público sabía exactamente cómo se sentía ese hombre porque ellos habían experimentado lo mismo. El nudo ya no apretaba corbatas, sino gargantas.

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4 comentarios

  1. Lo inquietante es que haya personas que aprendan más con esos diez primeros minutos de Up que en las posibilidades que da la vida para aprender el arte del consuelo y el acompañamiento.

    Hablando en una ocasión con una psicóloga que llevaba grupos de duelo (yo hacía acompañamiento en un tanatorio) concluí que el alejamiento de esta parte de la vida podía estar relacionada no con el alejamiento al fenómeno de la muerte, sino a su reducción al ámbito de la ficción, de manera que se igualaran las pérdidas de las películas, las de los informativos, y las cercanas a nosotros hasta que nos costara desencadenar reacciones saludables.

    Una de las tareas recurrentes en el tanatorio era desactivar el discurso de las personas que impedían, por sistema, que los demás lloraran.

  2. A lo mejor lo malo es que se necesiten grupos de apoyo en los tanatorios, psicólogos y demás parafernalia para que la gente gestione la muerte. O la vida que no deja de ser lo mismo.
    Por lo demás Up, es maravillosa. Absolutamente maravillosa.

    • Ese es el síntoma, pero no la causa. El tanatorio nace con la reducción de la familia extensiva a unidades de menos miembros, que además están dispersos por la geografía debido a las migraciones a la ciudad o al extranjero (por trabajo, sobre todo), y la reduccón del tamaño de las viviendas que impiden el velatorio en casa. Lo del psicólogo es similar, pero no idéntico.
      Es cierto que la desaparición de los rituales de acompañamiento saludables y el tabú del tema son el caldo de cultivo de estos profesionales, pero también es cierto que algunas dificultades en la salud mental relacioanadas con el duelo no se detectaron hasta finales del XIX, pero existían antes, incluso en suciedades que, en principio, gestionaban la muerte de forma natural. Pero me estoy saliendo del tema, Up me pareció maravillosa en esos diez minutos. Necesaria, díría.

  3. Cualquiera que haya visto el episodio de futurama sobre Symour sabe que nunca estaremos a salvo de la animación

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