
José Ignacio Lapido (Granada 1962) quizás sea, muy a su pesar, el secreto mejor guardado del rock español. Apartado de las modas que le eluden y le encuentran de forma cíclica, su figura es tan ignota para el gran público como venerada entre sus correligionarios. Hombre de una sola mujer y de una sola guitarra, en las décadas en la música que le contemplan —como autónomo y al frente de los reverenciados 091— esa lealtad como rasgo definitorio se la ha extendido a sí mismo y a su forma de ver el mundo: incisiva y sarcástica, romántica e inspiradora, desprovista de la cínica vuelta de cuchillo que hace perder la esperanza. Lapido es un clásico en el alambre, y con conciencia de serlo se enfrenta a cada nueva curva en la comarcal de una excursión musical que ya va para cuarenta años.
Empiezo por lo que no te voy a preguntar: No te preguntaré qué le echan al agua en Granada para que salgan tantos grupos, ni para cuándo el libro de poemas, ni si escribes primero la letra y luego la música o es al revés.
[Ríe] Antes de que nos juntáramos de nuevo los Cero la pregunta de rigor solía ser que cuándo íbamos a volver, pero esas que comentas están ya también suficientemente explicadas.
Nos contaba Jorge Martínez que lo que más le jodió de reunir a Ilegales era haber acabado dándoles la razón a los borrachos que se lo venían reclamando por los bares.
Al final nos acabamos tragando nuestras propias palabras, porque nosotros estuvimos negando la vuelta veinte años. Y además lo teníamos complicado, porque habíamos hecho un disco que se llamaba Último concierto y ya no se le podía cambiar el título.
¿Te has llegado a dar un poco de envida a ti mismo al ver las masas que ha arrastrado esta reunión de 091 por contraposición a tu público habitual? ¿Has pensado «ya podían venir todos estos a verme a mí»?
No es algo que me planteara. Cuando hicimos la reunión de los Cero yo ya llevaba más años de carrera en solitario, y más discos de los que hice con 091. Llevo además mucho tiempo con los mismos músicos, o casi los mismos, y mi mente ya estaba en eso otra vez al acabar la gira de reunión. Date cuenta de que yo tenía un disco prácticamente listo cuando surgió la gira de los Cero, y lo que hice inmediatamente fue ponerme a trabajar para terminarlo. Tampoco te da tiempo de racionalizar en exceso lo que ha ocurrido. La gira de resurrección fue una gran experiencia, asombrosa y emocionante para todos, para nosotros y para el público. Evidentemente, siempre piensas que las cosas pueden mejorar, y de hecho han mejorado a raíz de la «resurrección», pero en ningún momento pensé que se fuera a obrar el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Yo tenía también muchas ganas de retomar el trabajo con mi banda actual y hacer las canciones de mi repertorio en solitario, que llevo trabajando desde el 99.
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No sé si me entran ganas de reír o de llorar cuando leo por ahí que Sabina es un gran letrista. Qué grande fuiste, eres y serás, Lapido.
Pocas cosas son más sintomáticas del ruinoso estado cultural de este país que este señor tenga que autoeditarse sus discos.
Lapido, sin duda el mejor letrista español actual, toca rock and roll pegadizo con unas letras descomunales. Llena salas donde sus seguidores y la gente que lo descubre sale con el «por-qué-coño-este-tío-no-es-famoso» impreso en la cara.
Quien quiera conocerlo que bucee en youtube y escuche «Cuidado», «Cuando el ángel decida volver», «El Más Allá», «Algo me aleja de ti» o «La antesala del dolor» entre muchas otras.
Y luego que contemple con expresión picueta como Vetusta Morla o Quique Gonzáleza son considerados los salvadores de la música en español…
Totalmente de acuerdo con los otros dos comentarios. Efectivamente, grandísimo letrista, Sabina suena a vacío y chabacano en comparación suya, por ejemplo y Bunbury…en fin, un niñatillo pretencioso.
Pero es lo que hay. Sus letras no conectan con las masas, no hay que darle más vueltas. Hasta cierto punto puede ser comprensible.
Yo siempre pensé que la cumbre de los Cero como banda fue ese memorable “Tormentas Imaginarias”. Creo que con el apoyo adecuado la banda habría tenido un recorrido tremendo, podrían haber sido sin mucho esfuerzo un grupo con una proyección como la de Heroes del Silencio o más. Pero no se alinearon los astros, supongo.
Afortunadamente tenemos esta gran obra suya para disfrutar.
Qué manía de comparar…algunos gallos del gallinero de los comentarios
Es que comparando es como se sabe que lugar ocupan las cosas.