Cine y TV

Si tiene un mal día, vea Sombrero de copa

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Sombrero de copa (1935). Imagen: RKO Radio Pictures.

Mucha gente sostiene el concepto erróneo de que los tiempos pasados fueron más sencillos. Supongo que este fenómeno se da entre quienes no leen demasiadas novelas antiguas ni demasiados libros de historia. También entre quienes ven películas antiguas, sobre todo de ciertas épocas en que sí solían ser más sencillas que el cine posterior, y deducen que el público de pasadas décadas era más ingenuo, más inmaduro o menos inteligente. Ahora ya casi no se estrenan películas con diálogos repletos de hilarantes insensateces o donde los personajes se pongan a bailar y cantar por las buenas. Y cuando las hay, como La La Land, vienen con su consabido mensajito profundo, no sea que la gente vaya a salir completamente feliz de la sala de proyección.

Todos ustedes han oído hablar de la pirámide de necesidades creada por el psicólogo Abraham Maslow, donde las necesidades humanas eran divididas en cinco jerarquías. En la base de la pirámide está la jerarquía básica de las necesidades fisiológicas (respiración, bebida, comida, sexo, dormir). Una vez cubiertas las necesidades fisiológicas, el individuo ya está en disposición de intentar satisfacer la siguiente jerarquía: las necesidades de seguridad. Más arriba en la pirámide, las necesidades de afiliación (sociales y afectivas). Luego vienen las de reconocimiento (éxito, reconocimiento). Y, finalmente, la necesidad de autorrealización, que incluye la posibilidad de ser creativo, de conformar una personalidad propia satisfactoria y una visión elaborada del mundo.

Pues bien, en nuestro tiempo, y sobre todo en los países occidentales, hay toda una generación que ha crecido con sus necesidades cubiertas y que, ya desde la adolescencia, ansía devorar la cúspide de la pirámide. Es la generación que no ha pasado hambre ni (todavía) inseguridad, y cuyos padres, dato importante, tampoco pasaron hambre ni privaciones realmente severas, por lo que el relato de cuando la pirámide no era más que un chiringuito truncado no les llega ni siquiera de oídas. Es la generación que se permite el lujo de considerar que la asunción de su propia superioridad moral como hecho indiscutible es un derecho adquirido. Es decir, cómo no van a ser más inteligentes y más éticos que sus padres, que viven arrastrando una hipoteca y votando a partidos deleznables. Por descontado, otro derecho inalienable es que los demás no digan (o piensen) cosas que les desagraden. Es decir: si mi visión del mundo es la Más Justa, ¿cómo es posible que tú tengas otra distinta? Porque, además, el mundo está en su Peor Momento. Lo ven todos los días en su Twitter y en su Facebook. Así que, si disientes de mi Justa Visión en la época en que el mundo está en su Peor Momento, eres una Mala Persona. Y punto. Si no formas parte de la solución (de MI solución), eres parte del problema. Así que los individuos de toda una generación se indignan mucho por todo, intentando que nadie los pueda señalar como parte del problema.

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8 comentarios

  1. Graicas por un maravilloso artículo. No puedo estar más de acuerdo. Desde el principio, hasta el final.
    No hace mucho, le enseñé a mi hija mayor (17 añitos y que ha practicado baile toda su vida), la secuencia de «cheek to cheek» en yuotube (desgraciadamente no hay canales temáticos o públicos que muestren ya los clásicos del cine). Y literalmente alucinó. A día de hoy, sigue siendo como ver magia.

  2. Palmira Figatova

    ¡Ay, picarón! ¡Ha puesto (respiración, bebida, comida, sexo, dormir). ¡SEXO por delante de dormir! ¿Puede poner unas fotos suyas de frente y de perfil?

  3. Encantador artículo. Me permito suscribirlo totalmente.

  4. Estupendo artículo. Pero lo que no entiendoes que los 50 también tuvieron sus musicales optimistas (Cantando bajo la lluvia) pero tampoco es que fuera fuera una década con muchas penurias.

    • José Beltrán

      Pero no olvidemos que los años 1950 tuvieron el inicio de la guerra fría, el inicio de la carrera de armamentos y los primeros vislumbres de que los Estados Unidos y la Unión Soviética estaban acumulando suficientes armas nucleares como para acabar con la civilización. Probablemente eso influyera en la necesidad de escapismo en el cine.

  5. suscribo totalmente el artículo, me encanta el escapismo viendo musicales de fred Astaire, hace años ya que me compré todos los dvd´s y los de los Marx, que curiosamente son casi más graciosos en español que en VO, sugiero que escriban un artículo explicando el por qué, es una historia apasionante.

  6. Maestro Ciruela

    Las dos composiciones que más he tarareado en mi vida, en la ducha y fuera de ella, han sido «Cheek to Cheek» y «Singin’ in the rain» seguidas a poca distancia por «The girl from Ipanema» y «María» de «West side story». Luego ya pasaríamos al
    «Piano Concerto No 2» de Sostakóvich.

  7. maquinangel

    Gran artículo, me ha encantado. No sabía de estas películas, ha sido muy grato descubrirlas leyendo este maravilloso artículo.

    De hecho, en los Simpsons, temporada 4 capitulo 8, recrean parte del baile. Ahora sé de donde lo tomaron.

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