
Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista Jot Down Smart número 28
El Óscar está confinado tras la puerta de cristal de un aparador. Al lado de la estatuilla a la mejor canción original de 2005 se acomodan como pueden dos Grammy y un Goya: ese estante vale por toda una carrera, pero pasa desapercibido en el horror vacui de un salón de un piso señorial en pleno barrio de Chueca, en Madrid, abarrotado de instrumentos, cables, pedaleras y maletas de viaje. En la habitación luminosa, un hombre de vaqueros gastados, camiseta a juego y barba descuidada pero cuidada contesta al timbrazo de la puerta con un «voy» y corre a recibir a una señora de setenta y cinco años.
Viene a buscar una guitarra. Después de rebuscar entre las diez, doce, quince que adornan la estancia, el hombre elige una añeja Takamine y se la entrega a la señora. «¿Sabe afinarla, Felicitas?». «Sí, sí», le contesta. Y se despide de ella advirtiéndole: «Cuídela. Esa guitarra es la que me traje de Uruguay y con ella grabé ocho discos».
Jorge Drexler (Montevideo, 1964) vuelve de la puerta al centro del torbellino de cables y se deja caer en un sofá chester marrón. Ante el gesto atónito del periodista, aclara: «Es que me gusta cuidar las relaciones con los vecinos». En esta casa-estudio ultima preparativos para la gira del disco recién lanzado, Salvavidas de hielo, en el que homenajea precisamente a la guitarra: el instrumento y la voz son las únicas fuentes sonoras. Y en este estudio, también, grabó una versión de «El surco», de la legendaria artista peruana Chabuca Granda, que le ha supuesto una nueva nominación a los Grammy.
Es una tremenda alegría. Es un proyecto muy chiquito, independiente, peruano, hecho con altísima calidad musical, pero llama la atención que la nominen justo con «Despacito», Maluma o Shakira. Alguna gente piensa que solo canciones relevantes comercialmente o de su gusto personal deberían llegar hasta aquí, y yo celebro que el mundo de la música en español permita tener un espectro tan grande que en una misma categoría compitan Chabuca Granda y «Despacito».
¿Ha madurado la industria musical hispanohablante?
No sé si madurado, pero a mí me parece que todo esto le da salud. Una sociedad heterogénea es una sociedad sana, donde la gente piensa diferente, donde la Academia de la música es heterogénea. Yo me crie en una dictadura en mi época de formación como persona, como individuo. Once años, entre los nueve y los veinte. Y odio el pensamiento en bloque, el pensamiento único; me encanta la sociedad con diferentes versiones de las cosas. Me crie con esa sensación de la versión única de las cosas, fue una época jodida de mi vida, y por eso la diversidad me alegra siempre. Y es un tema muy presente en mis canciones y discos. Uno tiene sus gustos, no te voy a decir que me gusta todo, pero una sociedad es un acuerdo de coexistencia entre ciudadanos que piensan diferente y con ciertos puntos en común. Todo eso me alegra.
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Excelentisimo… aunque muy corta. Vaya sorpresa.
Buenisimo, buenisimo… me voy a la cama muy feliz.
dice que el problema de aquí es que hay dos nacionalismos exacerbados y que nos hemos puesto muy serios. Jorge eres un gran cantautor y me gusta que compartas tu cultura con nosotros.
Drexler…tiene demasiado talento para ser un grande.
Por qué estas inteligencias terminan siendo artistas y no políticos?
El viento de la vida no cesa de soplar mezclando las prioridades,
habría que rebelarse, sacar las armas de las infinitas bibliotecas,
tomar la calle sin hacer quilombo, con la ropa y voz del enemigo,
y darle al bombo, a los palillos, a los versos pícaros y a la murga
pasajera que nos legó la África negra, los gringos y los gitanos.
Mi admiración y aplausos a este personaje.
Gracias JD
No se que me pasa con el pero como uruguaya no lo siento compatriota.. sera ese afan que puso en no tener nacionalidad…tal vez. Lo veo lejano…
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Un verdadero placer, muy buena entrevista y sumamente interesantes los puntos de vista de este gran artista.
Gracias a ambos: entrevistador y entrevistado.
Sergio Dueñas.
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