
Siempre aparecen de noche, cuando ya estoy acostada, dispuesta a conciliar el sueño. Debe de gustarles molestarme a esas horas, justo cuando estoy quedándome dormida. Es ese momento en el que por la punta de los dedos de los pies entra un cosquilleo y uno sabe que va a quedarse dormido. Notar como a uno le llega el sueño es una sensación maravillosa. El cuerpo deja de pesar y flota sobre la cama. Todo está bien y de repente ya no recuerdas nada más. Todo está bien hasta que llegan ellos. Son negros, no muy grandes, delgados y tienen cuernos. Negros de color negrísimo, más negros que una sombra y más negros que la oscuridad. Normalmente viene uno cada vez aunque hay noches que aparecen varios, como una pandilla que hubiera quedado para salir y tomar algo en mi dormitorio. Al principio se sientan en el borde de la cama y se quedan quietos con los brazos en el regazo, tranquilos. Ni siquiera me miran pero yo sé que por dentro ya se burlan de mí porque sé que ellos saben que ya tengo miedo. De repente empiezan a moverse de forma extraña por la habitación y por la cama como si llevaran incorporada una luz estroboscópica. A partir de ese momento todo se precipita: saltan frenéticamente, me agarran de los tobillos y tiran de mí hacia ellos intentando sacarme de la cama. Me cogen de los brazos tan fuerte que noto sus huesudos dedos clavados en mi carne. Tan fuerte que me duele. Se suben sobre mi pecho mientras se burlan de mí porque saben que me están ahogando. A veces escucho sus carcajadas, otras resuenan sonidos guturales por la habitación. No sé quiénes son, ni por qué vienen a verme, no sé por qué disfrutan asustándome. Lo único que sé es que son más oscuros que la misma noche y que casi nunca puedo ver expresiones en sus rostros. Son siluetas, siluetas negras, sin ojos ni nariz ni boca. También sé de ellos que me dan mucho miedo, que cuando vienen a verme entro en un estado de pánico en el que no puedo moverme ni gritar y que cuando desaparecen de mi dormitorio puedo pasar horas con los ojos abiertos y tapada hasta la cabeza por la sábana porque me da miedo intentar dormir. La sábana, esa protección todopoderosa frente al mal.
Esto de mis visitadores negros no lo suelo contar a la primera de cambio. Imaginen, «Hola, soy Silvia y en ocasiones veo humanoides negros como el tizón en mi habitación, tanto gusto». Como siempre aparecen de noche tampoco me generan excesivos problemas en el día a día, más allá de la sensación de estar a punto de morir de un infarto producido por el terror durante su presencia y las ojeras y el sueño a la mañana siguiente. Minucias. Llevan conmigo desde mis once o doce años, que yo recuerde, pero al menos tienen la decencia de aparecer solamente en mi habitación. Es curioso porque se han trasladado a todas las habitaciones que he tenido desde entonces y un par de veces han conseguido encontrarme en habitaciones de hotel. Así les he visto siempre, de dormitorio en dormitorio, como si fueran el perfecto amante. Hasta que hace unos años me los encontré en un pequeño pueblo de Palencia. Íbamos de pueblo en pueblo, de iglesia románica en iglesia románica, de capitel en capitel y de friso en friso y llegamos a Barrio de Santa María.
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Mis visitadores no son demonios, sino un temblor y estruendo tan terribles que también amenazan con provocar daños graves y permanentes. Tardé tiempo en convencerme de que únicamente eran ilusiones y, por fortuna, tener a mi pareja acostada al otro lado de la cama los ha reducido casi por completo.
Gracias por el artículo, que además incluye recomendación artístico-viajera.
Un abrazo.
Yo oía unos goteos que aceleraban su frecuencia cada vez más rápidamente. Al principio sólo en mi dormitorio pero luego en la casa de mis padres también. Y siempre en invierno. Le pregunté a mi padre y me dijo que él no los oía. Pensé que estaban solo en mi imaginación y que estaba perdiendo la chaveta.
Resultaron ser cavitaciones de la calefacción y que mi padre está teniente.
Para quienes las experimentan deben ser traumáticas estas consecuencias de ánimos sensibles. No quisiera estar en sus paños. Recuerdo aún el terror que me causó la certeza de saber que esa mano que aferraba la mia debajo de las sábanas, no era la de un ser viviente, pues nada tibio recubría sus carpos, metacarpos y falanges. Me desperté sofocado y sudando. Todo debido a que la noche anterior habia visto ese film de Freddy con sus manos demoníacas. Fue el último de ese género que vi. Muy buena lectura y gracias por los consejos culturales.
yo viví una sensación muy parecida, en muchas ocasiones, pero no lo veía, solo sentía ese ahogo, esa imposibilidad de gritar o levantarse porque algo te oprime el pecho, ese ser que se sienta en el extremo de la cama a observar o se para junto a la cabecera, nunca los vi; sentía a veces otras cosas: mordiscos, haladas de dedos de las manos o pies, todo un catálogo de sensaciones, terrible, pobre de ti. Yo al menos ya no los siento hace muchos años y esas sensaciones las tuve por poco tiempo, gracias a los consejos de una bruja o quizás a mi predisposición de creer que ella me resolvería la situación, en mi país somos superticiosos en general, así que hay unos cuantos brujos y brujas que te ayudan con estas cosas
La fotografia que acompaña el articulo pertenece a la ermita referenciada, en ella se puede ver varios demonios que llevan a cuestas a los pecadores hacia un caldero cuyas llamas avivan otros demonios mas. Debajo hay mas figuras fustigando y conduciendo a otros desdichados hacia las fauces de un monstruo demoniaco.
En el exterior se puede ver tambien un capitel romanico con Adan y Eva siendo tentados por la serpiente, capiteles de monstruos con cabeza de hombre barbado y gorro frigio y un angel de alas desplegadas.
Un fin de semana por Palencia viendo algo del romanico de la provincia depara resultados sorprendentes
Me ha encantado que le pongas nombre a lo que me pasa a mi desde chica, y ahora también a mi hija.
A veces me he planteado ¿y si no hago por despertarme?¿ y si aguanto hasta ver que pasa? Pero es imposible, que angustia, es como si la cabeza me fuera a estallar, me da miedo a que me de un ataque
en mi caso desde pequeño, mis visitadores nocturnos siempre están acompañados de mucha oscuridad y un ambiente tenebroso, sea lo que sea, monstruos, animales etc siempre destaca sobre todo la oscuridad. He buscado mucha información al respecto pero no logro sacar nada en claro, he contactado con expertos en ésta temática como https://www.soñar.com y ninguno con respuesta clara. Es muy raro que en todos los sueños tenga una sensación de mucha angustía. Siempre despierto muy asustado
Yo también los veo, pero en mi caso quieren llevarse a mi marido y yo peleo para despertarme con todas mis fuerzas, o quizás nisiquiera estoy dormida. Ya no se lo que es real y lo que no. Es frustración absoluta.