
Esta entrevista está extraída de nuestra revista Jot Down Smart nº 37
Es imposible imaginarse a Paco León (Sevilla, 1974) de otro humor que no sea este, en el que efectivamente habita. El bueno. Aunque sea temprano, llueva y en las redes le conviertan en el enemigo público de la semana por interpretar a un transexual. Él lo maneja todo con idéntica templanza y conciliación honesta: «Estoy aprendiendo». Y lo abrocha con una sonrisa.
No pensó en ser director de cine, pero lo es. Presenta exultante su nueva criatura, Arde Madrid, la serie de Movistar que se ambienta en los quince años que Ava Gardner pasó en la dolce vita madrileña, y que también protagoniza junto a Inma Cuesta. No es de los que gastan en trajes caros: prefiere confeccionárselos él, con su personalísimo patrón. Jamás podrá ser maestro del póquer, porque su jugada maestra se anticipa casi siempre: Paco León hará lo que le digan que no haga. Una película, un chiste, un desnudo. Hablar de sexo, de su madre, de Sevilla o de cómo le sacó los colores a una industria que ahora tiene a sus pies. Habla de todo ello a boca llena, con una generosidad que desarma.
Debajo de la risa a borbotones, de los ojos que se ponen pícaros, emerge otro Paco. No distinto, pero sí más pequeño. Uno que no quería ser quien le tocó ser, que se avergonzaba cada vez que llegaba el verano y que eligió el control aunque lo natural fuera la anarquía. Sin dramas, porque no le brotan. «Lo natural es la comedia», asegura.
«Perón cabrón, Perón maricón», de esa frase empieza todo, ¿no? ¿Dónde la escuchasteis?
Sí, esa es justo la anécdota en la que empieza todo. Y también con la que acaba, porque así finaliza Arde Madrid. Seguramente la sacamos de alguno de los libros de Marcos Ordóñez, Big Time, la gran vida de Perico Vidal o Beberse la vida, sobre Ava Gardner. A partir de esa frase, empezamos a investigar más la vida que llevó ella en Madrid. Anna Rodríguez y yo estábamos buscando un proyecto en el que trabajar juntos, en televisión de pago, una serie. Esto fue cuando estaba terminando Aída, así que imagínate cuánto llevamos preparándolo. Entonces lo planeábamos como mi vuelta a la tele.
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Yo tengo un juego cuando leo entrevistas, y es suponer qué es verdad y qué es la historia inventada para quedar de lo que sea de que vaya el personaje en cuestión. La verdad es que es bastante divertido, sobre todo con los artistas. A estos se les nota bastante cuando van de farol.
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A mi tocayo se le ve en la respuesta del titular. Buena entrevista. Parece un tío con un mínimo de dignidad y coherencia.
Enhorabuena por la entrevista . Brillantes reflexiones sin duda , en muy distintos ámbitos .
Menciona «Medea». No soy experto en Eurípides; pero diría que en esa obra hay una condena moral a los deseos de la protagonista. O sea, Eurípides, un autor del siglo V a. C., no la escribió para presentar un caso peculiar ni para hacer preguntas sobre nada, sino para condenar cierto tipo de comportamiento, en este caso, los extremos a los cuales llegan algunas personas para satisfacer sus ansias de venganza. Lo mismo que en «Ifigenia en Áulide», otra tragedia de Eurípides: el autor crítica a Agamenón por su ambición desmesurada, que lo lleva a cometer, o casi a cometer, un acto bárbaro.
Buena entrevista. Es listo el tío este. Me gustaría que siguiera dirigiendo.