En la era de Pixar, Ghibli y demás grandes estudios de animación, algunos espectadores pueden llegar a sentirse descolocados cuando comprueban que no disfrutan tanto como deberían de los largometrajes de dibujos animados que suelen recomendar sus amigos y conocidos, por lo general de manera entusiasta. Quizá seamos una minoría condicionada por algún tipo de defecto genético, pero he de admitir que —por citar algunos ejemplos— me costó un serio esfuerzo que no me venciera el sueño durante El viaje de Chihiro, y también que no recuerdo si llegué a cabecear con El castillo ambulante (aunque es posible que sí). O que Ratatouille y Wall-E me mantuvieron moderadamente entretenido (Wall-E durante la primera mitad, al menos) pero no despertaron en mí los mismos sentimientos de admiración que en sus devotos incondicionales, más allá de maravillarme con el nivel técnico de las animaciones propiamente dichas, eso sí. Tampoco suelo disntiguir entre términos como «manga», «anime», «hentai» y demás términos nipones que me suenan todos a nombre de planta de jardín. Sé que es un problema mío. Cada estilo de película tiene su público y los largometrajes de animación, por lo general, no suelen despertarme deseos de verlos una segunda vez, ya sean occidentales u orientales. No creo que se trate de una dificultad intrínseca de mi mente para aceptar los dibujos animados en sí, ya que incluso hoy sigo considerando ciertos cortos de Looney Tunes como algunas de las más grandes piezas de narrativa audiovisual jamás creadas. Véase por ejemplo Feed the Kitty, la pequeña obra maestra de Chuck Jones, que justamente podría formar parte de los temarios en las escuelas de cine. Pero confieso que acostumbro a necesitar ver objetos reales filmados —me gusta el concepto de fotografía— y sobre todo actores que aporten sus matices, o su carisma, a los personajes.
Pero, naturalmente, hay excepciones. Un buen día alguien me recomendó ver La planète sauvage, clásico de la animación que, entre otras cosas, ganó el premio especial del jurado en el festival de Cannes de 1973. Varios aspectos de la recomendación me llamaron la atención. Por un lado, que se trataba de una historia de ciencia ficción adulta en toda regla, nada de robots que se enamoran de otros robots ni historias amables para toda la familia. Por otro lado, que tenía una estética a medio camino entre las animaciones que Terry Gilliam hizo para Monty Pyhton, los dibujos psicodélicos de Yellow Submarine, la pintura surrealista y el cómic adulto europeo de los años setenta y ochenta. También que la música estaba compuesta por un pianista de jazz y era un interesante compendio de estilos vigentes por entonces. Cuando me dijeron todas estas cosas, supe que tenía que darle una oportunidad a esta película. Hoy no solamente me parece una película fascinante, sino que puedo volver a verla repetidas veces y sentirme igualmente magnetizado.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







tengo muchas ganas de ver la película desde que vi este vídeo y todavía no he tenido oportunidad.
Disfruta la música y las imágenes.
Un saludo
http://www.youtube.com/watch?v=eeGsOrzbHAg
Buen artículo, buena película y muy bien recuperada.
La animación siempre ha sido, en mi opinión, el mejor terreno de juego para géneros como la ciencia ficción, realismo mágico, o incluso el horror! Planeta Salvaje te envuelve desde el primer momento… recomendación propia para descubrir la verdadera animación:
Una tarde con Wizards (Bakshi ’77), Heavy Metal (Potterton/Reitman ’81), Planete Sauvage… i… B.C.Rock!!! (’80 Picha)… ojo a la última!
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Librerías con encanto: Antígona (Zaragoza)
Ademas que la pelicula es excelente el soudtrack sin duda es de los mejores, recomendada al 100%
Emilio de Gorgot llegue a ti por La Planete Sauvage… vi la película y me dejo gran impresión interior, buscando mas llegue a esta publicacion y senti que alguien estaba describiendo magistralmente todo lo que senti pense refleccione con esta muestra. Tal vez esto nunca lo leas… pero va.
esta pelicula te deja en shock! y yo la vi de niño en los 80s, wooww, me pregunto como se llama este genero de animación?