
Nong Duc Manh, secretario general del Partido Comunista de Vietnam entre 2001 y 2011, cuando llegó al poder se supone que era solamente hijo de campesinos, pero corrió un rumor, quizá intencionadamente, de que podría ser hijo del mismísimo Ho Chi Minh, el no solo liberador de su patria, sino varias veces liberador de su patria. Hasta ahí llegaba su leyenda y su impulso: que de una situación bastarda podían obtenerse réditos políticos.
Tal y como explica Christian G. Appy en La guerra de Vietnam, una historia oral (Crítica, 2008), la figura de este revolucionario hay que enmarcarla en la Carta del Atlántico, cuando Winston Churchill y Roosevelt anunciaron en 1941 que en el mundo antifascista resultante de la victoria en la Segunda Guerra Mundial de los aliados el derecho de autodeterminación liberaría a todas las naciones. Es decir, se acabaría la colonización.
En esas fechas, Vietnam había sido ocupado por los japoneses, pero el país no se lo habían arrebatado solo a los vietnamitas, sino a los franceses. También el imperio del sol naciente tenía su eslogan para ganarse a las gentes, el suyo era «Asia para los asiáticos» y culminó con una hambruna entre 1944 y 1945 en la que murieron dos millones de vietnamitas.
La insurgencia popular que apareció en Indochina fue entrenada y armada por la OSS, luego CIA, con quien colaboró estrechamente en este periodo en esfuerzo bélico contra los fascistas japoneses. Tras la derrota del emperador, el 2 de septiembre de 1945, cuatrocientas mil personas se reunieron en la plaza Ba Dinh de Hanoi para asistir a la proclamación de la independencia de su país. Llevaban pancartas con estos lemas «Vietnam para los vietnamitas», «Independencia o muerte» o «Bienvenida sea la delegación estadounidense» para asistir a un discurso de Nguyen Ai Quoc (Nguyen, el patriota) que luego sería conocido como Ho Chi Minh (el que ilumina el camino). Todos confiaban en que Estados Unidos no le devolvería el país a los franceses, entre otros motivos porque se lo habían prometido.
Sin embargo, antes de que Hitler se volase la cabeza ya había comenzado la que luego se conoció como Guerra Fría. El mismo conflicto que empujó a Estados Unidos a normalizar sus relaciones con la España de Franco, último residuo del fascismo junto a Portugal, también hizo que, para ganarse el apoyo de los franceses frente a la URSS, Truman tuviera que hacerles entrega de Indochina traicionando la promesa histórica que había hecho su país. Este requiebro costó miles de vidas. La mayoría fueron vietnamitas, pero cayeron franceses y luego estadounidenses en un número suficiente como para marcar de por vida la historia de estos países, especialmente del segundo.
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Artículo que al principio parecía interesante pero que a lo largo de la lectura se observa cómo está lleno de clichés anti-yankis propios de la propaganda podemita más actual. Para no explayarme mucho en la crítica, solo tienen que ver este conflicto pero en Corea. Pregunten a los coreanos del sur si les hubiera encantado que EEUU no hubiese movido un dedo y vivieran como sus hermanos del norte. Vietnam del Sur pudo haber sido una potencia cómo lo es ahora Corea, pero lamentablemente es otro país subdesarrollado de Asia
Eso es, matemos cientos de miles de personas para que todos tengamos nuestro Samsung en el bolsillo…usted sí que sabe
Cualquier pueblo que viva bajo un régimen comunista elegiría, sin dudarlo, pasarse a la órbita del «maldito imperialismo yanky». Pregunten a los sobrevivientes de los Khmer Rouge en Camboya, a los fugitivos de Europa del Este o a los balseros cubanos que se arriesgan a morir en el mar con tal de dejar el paraíso castrista. Ningún imperio es filantrópico. La diferencia es que en algunos te exterminan. Y si no, a ver qué está pasando en Hong Kong ahora mismo.
¿Entonces la guerra de Vietnam fue una guerra filantrópica?
Cualquier pueblo que viva bajo un régimen comunista elegiría, sin dudarlo, pasarse a la órbita del «maldito imperialismo yanky».
¿Seguro?
https://es.wikipedia.org/wiki/Refer%C3%A9ndum_de_la_Uni%C3%B3n_Sovi%C3%A9tica_de_1991
Vietnam (siguiendo la estela de China) es un país próspero, en crecimiento. Por supuesto, es una nación socialista, como lo es China.
Y Vietnam del Sur no existe gracias a esa guerra, existe Vietnam.
Muy bien todo, pero sería interesante ver documentales y películas sobre lo que ocurrió en Vietnam cuando los comunistas se hicieron con el poder. Lo que le ocurrió a los vietnamitas, claro. ¿Liberación? ¿Para quién?
Liberación para el Estado soberano de Vietnam.
Si es por documentales, recomiendo «El acto de matar» (The Act of Killing), sobre las masacres en Indonesia, para saber qué les pasaba a los comunistas en Extremo Oriente en los sesenta.
El comunismo solo existe, y solo puede existir, en papel. Todos aquellos países que se dicen, o se han dicho, comunistas no son más que dictaduras pintadas de rojo.
Dicho esto, todos las ideas clichés de los países comunistas (gente hambrienta, sin oportunidades, que solo quieren escapar, etc.) no son validas para Viet Nam. Visiten Viet Nam y visiten los países vecinos y comparen. Ellos nos visitan a nosotros por cierto.
La guerra de Viet Nam y la guerra de Corea no se pueden comparar, por sus respectivos contextos históricos son caso totalmente diferentes.
Ahora, coincido con Nasuo. Prácticamente todo lo publicado sobre la guerra de Viet Nam se ha hecho para mostrar la barbarie americana y su derrota. Ambas cosas ciertas, pero no nos olvidemos de las barbaridades que hicieron los norvietnamitas durante y después de la guerra. Lo que pasa es que vende más «la gran derrota de la superpotencia americana» que «unos cuantos asiáticos matándose entre ellos». Y como ejemplo de esto último, toda las historia de los jemeres rojos, increíblemente ignorada entonces y ahora en el mundo llamado occidental.
Te todo este desastre una de las cosas que resaltan es la total falta de control sobre el ejecutivo: por parte del parlamento del cual poco se podía esperar, pero sobre todo, del ciudadano de a pie. Desde Eisenhower y los que le siguieron, pasando por nuestro bien recordado Kennedy y el sin palabras de Nixon, todos se embarcaron en una guerra personal contra el comunismo sin tener en cuenta los resultados. El síndrome de la potencia imbatible. Y así les fue y les está yendo. Si hay una película que denuncia este abuso lo es The Post. Sabían que no podían ganar, pero continuaron a mandar más contingentes e inventar armas de destrucción jamás vistas. Total, los que mueren son otros. América no podía ser derrotada. América es una grande nación, pero la democracia no siempre es perfecta.
Permitidme entrar en esta polémica que rápidamente se polariza por qué somos así de cojonudos, es que acabo de tener un encontronazo con un sabio Rena, sabéis eso de malos contra peores con desgraciados en medio?… Y esa es la historia de Vietnam 1941-1989. Rápido sencillo y para mentes de pensar poco.