
En mi último artículo introducía la técnica llamada «modelo de agente» (Agent Based Models, ABM), como un instrumento para cuantificar la efectividad de las diversas medidas que se están aplicando para combatir la pandemia. En concreto, presentaba «Barrio Tortuga», una simulación ABM que idealizaba de manera muy simple el distrito centro de Madrid. El ánimo del ejercicio era averiguar si tiene sentido o no la política gubernamental de mantener a la población en arresto domiciliario. A la hora de escribir estas líneas se sabe que hay planes para permitir salir a los niños (la edad máxima de los chavales y las condiciones del paseo, están, que yo sepa, todavía por definir), pero la autoridad competente sigue insistiendo en la prohibición de dar un paseo o hacer deporte, aunque sea en condiciones muy restringidas. En contraste, en Alemania, esta semana ya se abren los comercios pequeños al público, esto es se empieza a atisbar un amago de «normalidad».
El modelo inicial de Barrio Tortuga, era, por otra parte, muy simple, quizás demasiado simple, como han señalado no pocos lectores. Curiosamente, la mayoría de los comentarios que me han llegado apuntaban a una simplificación que hacía los resultados demasiado optimistas, en concreto al hecho de que las tortugas se pasearan a sus anchas por un descampado, sin calles ni edificios. Pero muy pocos cayeron en la cuenta de una segunda simplificación que hacía los resultados demasiado pesimistas, a saber el hecho de que las tortugas, en la situación actual, tratan de evitarse y solo van a acercarse cuando no les quede otro remedio.
Mejoremos por tanto nuestra vaca para hacerla un poco menos esférica. En el nuevo Barrio Tortuga las dimensiones son todavía 100 x 100 m2 y la topología toroidal, lo que permite a los peatones que se escapan por cualquiera de los lados del retículo entrar por el lado opuesto. Para esta versión, sin embargo, hemos introducido edificios de 10 x 10 m2 de planta, separados entre sí por calles de 5 metros. Las tortugas, naturalmente, solo pueden andar por las calles. La figura 1 muestra una animación de Barrio Tortuga. El cuadro superior representa el barrio con las tortugas de paseo y el cuadro inferior cuenta el número de encuentros por tic de reloj. El software está disponible para que el lector experimente con él [1].
Recordemos que Madrid Centro tiene una población de 131 928 personas y una superficie de 5.23 km2. La densidad de población es por tanto 0.025 habitantes por metro cuadrado. Puesto que el área total de Barrio Tortuga es de 10 000 metros cuadrados, la población equivalente a la de Madrid Centro es 250 tortugas. Ahora bien, a diferencia del modelo anterior, las tortugas solo pueden moverse por las calles, que suponen el 30 % de la superficie del barrio y por tanto el número de encuentros aumenta considerablemente.
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Como veo que por múltiples motivos -que pueden ir desde la indiferencia hasta una cierta dificultad para entender los razonamientos expuestos- nadie deja un comentario, dejaré el mío que podrá parecer inadecuado por el argumento del artículo. Y algo de razón tendrían. La lectura, todas las lecturas, es una de las tantas manifestaciones que nos hacen humanos. Cada mínima palabra o frase en una esquela, aun aquellas que pegamos en la heladera, hasta los más altos tratados no tendrían que ir derechito derechito al “tritura horas” de la realidad. De solo pensar en el olvido o humo de letras de todas las bibliotecas u hogares me quitan las palabras, me imponen el silencio. Y el silencio, salvo en la poesía, no es de nosotros. La reflexión siguiente, que reconozco que entraría en el ámbito de la metafísica, una ciencia olvidada y sospechosa, es solo una manera de hacerle compañía a este generoso trabajo.
PD: He entendido casi todo. El único problema que tuve fue detenerme un instante al leer ese “100 x 100m2 que por mis recuerdos de matemáticas solo podían pertenecer a una figura cúbica. Y como se habla de idealizaciones toroidales me queda la duda que el gráfico podría ser a tres dimensiones. Pero no lo creo. Por el resto, claro y hasta ameno. Muchas gracias.
Que ni los fantasmas puedan hacer compañía a las cosas que quedan solas en un fin de semana
o en pocas horas, es otro caso más de la injusticia cósmica. ¿Cuál mísero privilegio tienen para que únicamente con nosotros vuelvan a ser lo que son? Si por lo menos estuvieran en otro lugar, y no aquel en donde los dejó mi memoria ya sería tanto. Cuando mueran sus fieles dueños se sentirán aún más solas: una esquela con un pensamiento, un libro, un par de gafas, un lápiz, unas llaves. ¿Qué será de ellas? ¿Andarán todavía más desorientadas? ¿Atiborrarán, como nosotros, los orfanatorios del azar sin jamás adaptarse a los nuevos dueños? Tampoco ellas que a veces o para siempre no están se pueden salvar del tritura horas de la realidad.
Gracias por el mensaje Eduardo. Curiosamente el artículo anterior recabó bastantes respuestas, muchas de ellas críticas,
(había quién se hacía cruces de la simplicidad del modelo como comentaba más arriba) y curiosamente cuando se responde a esas críticas nadie tiene nada que decir.
En cuanto a tus dudas sobre el barrio toroidal. Simplemente imagínate que el barrio es un donuts. En la figura está desplegado, de tal manera que cuando te sales por un lado entras por el otro. Eso es todo.
Y gracias por esas reflexiones.
Magnífico (como el anterior) artículo. Llevo preguntándome desde mitad de la crisis por qué somos el único país del mundo con reclusión total y nadie ha respondido a ello ni creo haber oído la pregunta dirigida al Gobierno.
Dani, yo vivo en un pueblito en el medio de la campiña véneta, con no más de doce mil habitantes de los cuales uno muerto y otras decenas de internados. Se nos permite salir a no más allá de doscientos metros a estirar las gambas. No es una reclusión total pero parecida. Si fuera una ciudad ni eso. No hay bares, las ciclovías vacías, hay que entrar de a uno al súper, mis vecinos me saludan de lejos. Un silencio de cementerio. Y si escuchás porqué el Véneto no está en las condiciones desastrosas de la Lombardía, es porque en estos lares hubo siempre una alarma casi continua contra otro virus que proviene del norte de África. Parece que es la meta preferida de los vénetos en las vacaciones. Estaban algo más preparados. Chao y fuerza. Ya pasará. Aunque los ciento cuarenta muertos entre doctores y enfermera/os que se encontraron de repente en primera linea es difícil de digerir.
En la zona norte de Italia la virulencia ha sido mayor, de ahí las medidas restrictivas que comentas, pero así y todo podéis salir a estirar las piernas como dices. En el sur de Italia me imagino que será más suave el confinamiento. En España no podemos pasear a estirar las piernas o correr individualmente. Solo para ir a la compra, banco y ciertos trabajos. Inexplicable e inadmisible, más aún cuando hay zonas con pocos o ningún caso.
Ha bastado dejar salir a los niños para desacreditar tanto este artículo como el anterior. Sí, claro, bastaba dar indicaciones porque se cumplirían de manera generalizada. Por eso hoy se han visto tan pocos grupos de adultos solos o con niños y de niños sin mascarillas, sin respetar las distancias, con los dos progenitores… En fin…