
Todo el mundo tiene una idea del amor, su idea del amor. Incluso las personas menos reflexivas la tienen, y aunque hay algunos aspectos en el amor que observados desde fuera pueden parecernos algo cómicos, en el fondo todo el mundo, y en todas las culturas, se lo toma muy en serio, como la muerte también. Son las dos únicas cosas que los seres humanos nos hemos tomado en serio siempre, y las dos más importantes que habrán de sucedernos. El amor y la muerte son también los dos únicos temas que existen de verdad en la literatura desde el principio de los tiempos (la Ilíada nace de un amor fatal y lleva fatalmente a muchos a la guerra y a la muerte). Junto al asunto peliagudo del tiempo, tan relacionado con el amor y la muerte, como el puente que los une, no hay otros a los que el ser humano haya prestado tanta atención.
Del amor se han dicho y escrito muchas páginas, y se seguirán escribiendo, pero lo que hacemos al respecto no son más que variaciones. ¿Por qué? Nuestros abrazos en esencia no son diferentes de los que trabaron las vidas y las muertes de Paris y Elena, y cada vez que abrazamos a alguien verdaderamente enamorados, el mito de Paris y Elena renace de nuevo. Nadie en su sano juicio cambiaría uno solo de sus abrazos reales con la persona que ama por ninguna cosa material, ni siquiera por la inmortalidad, la menos material de las quimeras. La inmortalidad es ese abrazo, ese abrazo es el que nos hace creer que estamos viviendo aquí la misma eternidad, un «amor constante más allá de la muerte», por decirlo con el título de un poema célebre, y más allá incluso de la vida. ¿No decimos a menudo, estando enamorados, «me siento morir» o «parece como si fuese a morirme de amor»?
En el amor, lo frecuente es que a lo largo de nuestra vida se nos mueran uno o varios amores, pero al cabo de un tiempo volvemos a enamorarnos, y eso lo celebramos como una verdadera resurrección, pues comprendemos que sin amor la vida estaría devaluada, disminuida.
Yo no tengo ninguna idea original sobre el amor. En realidad las ideas sobre el amor, si nacen de la experiencia, son todas originales e intransferibles; ninguna es propiamente original, y todas lo son. Cada cual ama a su manera, por lo mismo que la huella de nuestro dedo, llegado el caso, solo nos haría culpables a nosotros mismos. Quiero decir que cada cual es responsable si no de la manera en que lo aman, sí de la manera en que ama él.
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Todo el mundo tiene por destino ser amante, al final, de la Parca…
https://youtu.be/OtBHfxU2wmc
Excelente artículo.
Muy adecuado para el momento que estoy viviendo. ( El amor).
¿Se refiere usted al Amor verdadero o al enamoramiento?
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