
La ausencia de una cultura antifascista oficial en nuestro país sirve para que, entre otras cosas, los niños españoles no puedan aprender en el colegio que uno de los primeros trenes de ganado que se llenó de personas para enviarlas a un campo de concentración nazi en Europa estaba compuesto por españoles. Fue el tristemente célebre convoy de los 927 que salió del campo de refugiados de Angulema, en el sur de Francia, con dirección a Mauthausen, en Austria.
En Madrid, en el barrio del Pilar, quedo con Eufemio, de ochenta años en el momento de escribir este reportaje. Tenía siete cuando subió a ese tren con sus padres el 24 de agosto de 1940. Es viernes, la boca de metro está rodeada de chavales arreglados para irse de fiesta. Gritan, ríen. Atravesamos los corrillos para buscar una cafetería y veo que cojea, pero anda a buen ritmo y no para de hablar. No se le notan los años que tiene. Por el camino me explica por qué cuando he llamado a su casa he preguntado por un tal Jaime. Él no se llama así, se llama Eufemio, pero Jaime es el nombre que le pusieron cuando le robaron, cuando le arrancaron de la mano de su madre de vuelta a España. Es que es una larga historia.
Eufemio es hijo de Eufemio García y García. Nació en 1934. Tras sorber por primera vez el café cortado que nos sirven en un bar de La Vaguada atestado de gente, me enseña una foto de sus padres: «Es de 1932, mira qué bien vestidos estaban, él lleva traje y corbata, me han contado que vivíamos muy bien, que mi padre tenía secretaria y empleada del hogar». La guerra les sorprendió en Extremadura y de ahí huyeron a Barcelona. Me pregunto por qué, si eran de clase acomodada. Tal vez su padre fuese un alto funcionario republicano. Eufemio tampoco lo tiene claro: «Solo sé que iba con pistola, quizá tuviese algo que ver con las fuerzas de orden público. Lo que es seguro es que mis padres eran republicanos, porque no estaban casados por la Iglesia. Me contaron en su pueblo que tenía mucha labia, que una vez había dado un discurso en Madrid de varias horas. En el 36 era demasiado mayor para ir al frente, tenía cincuenta y seis años».
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Gran español, preocupado por el bienestar de sus compatriotas, el tito Paco. Entre sus muchas miserias esta resalta. Todo su discurso nauseabundo patriotero rancio tiene la prueba del algodón en cómo trató incluso en la distancia a estas familias españolas.
Hablando de antifascismo y patriotismo. El que fue presidente de Francia, el conservador Sarkozy, entre sus primeras decisiones, estableció la lectura obligatoria en los institutos de la carta del joven comunista Guy Möquet, fusilado por la nazis, para inculcar en los jóvenes la belleza del heroísmo de los que mueren por la libertad de la patria.
Mi mamá querida,
mi hermanito adorado,
mi amado papá,
¡Voy a morir! Lo que os pido, en particular a ti, mamaíta, es que seáis valientes. Yo lo soy y quiero serlo igual que lo han sido los que han pasado antes que yo.
Cierto, hubiese querido vivir. Pero lo que deseo de todo corazón es que mi muerte sirva para algo. No tuve tiempo de besar a Jean. Ya no besaré más a mis dos hermanos Roger y Rino. ¡En verdad ya no podré hacerlo desgraciadamente!
Espero que te sean enviadas todas mis cosas, ellas podrán servirle a Serge, que espero esté orgulloso de llevarlas algún día.
A ti, papá, si te he dado, al igual que a mamá, dolores de cabeza, te saludo por última vez. Que sepas que he intentado seguir el camino que me trazaste. Un último adiós a todos mis amigos, a mi hermano que tanto quiero. Que estudie mucho para que se convierta en un hombre.
¡17 años y medio! ¡ mi vida ha sido corta!
No tengo ningún reproche, sólo el de abandonaros.
Moriré con Tintin, Michels.
Mamá, lo que te pido, lo que quiero que me prometas, es que serás valiente y te sobrepondrás a tus penas. No puedo escribir nada más. Os dejo a todos, todas, mamá, Serge, papá, queriéndoos con todo mi corazón de niño. ¡Valor!
Vuestro Guy que os quiere
Guy
Quelle belle différence avec l´Espagne!
El problema suyo es que sólo contempla como víctimas a los comunistas, quienes, por cierto, enseñaron a los nazis el funcionamiento de los «gulags», primigenios campos de exterminio.
Al lado de Stalin (medalla de plata del genodisio) o Mao (medalla de oro), Hitler fue un aspirante (medalla de bronce).
Usted enaltece la figura de Guy Möquet (del PC, ¿no?), pero se congratula en el asesinato de los que mandó su amado Philby a morir. Lo mismo esos otros no tenía padre, ni madre, ni un hermano a quien amar, ¿no?
A mi entender, eso es sólo el ejercicio de un hipócrita. Lo mismo que Sarkozy, un pepero de «Les Républicains», dicho sea de paso, alimentando como sea el mito gaullista de la Francia resistente. Fue un francés, Pierre Pucheu, ministro del interior, quien envió a Guy Möquet al paredón. No fue un alemán. Y todo para tratar de hacer olvidar que sólo entre el 3% y el 5% de los franceses estuvieron en la resistencia. Los nazis se quedaron perplejos al contemplar cómo los gabachos eran más racistas que ellos (pues hasta distinguían entre los franceses a los francos -los señores- y los galos -la canalla-), mandaban a Polonia a los judíos con mayor eficacia que ellos y celebraban cada victoria del Führer más que en la propia Alemania. Véase por ejemplo, «Vichy France and the Jews» de Michael Marrus y Robert Paxton.
Acerca del artículo, se omite el viejo secretito. Que la izquierda española fueron los primeros en conspirar en contra de la República. El Frente Popular quiso imponer la dictadura del proletariado, mientras que los sublevados y falangistas querían la dictadura del general. A la República, ésa de cuyos colores se apropian ahora los partidos de la izquierda, no la defendió nadie. La España de entonces estaba poco industrializada y era eminentemente agrícola y ganadera. Y los campesinos quieren mantener su pedazo de tierra y los ganaderos sus animales y pastos. Así que entre la dictadura del proletariado (popular entre los obreros de las ciudades) y la otra dictadura, adivinen con quién simpatizaron.
Hombre, faltaba el revisionista facha, aportándonos sus «datos» de magufo-historia! Claro que sí guapi, fue todo una conspiración judeo-masónica-comunista, menos mal que el incorrupto brazo de Santa Teresa guió a los benefactores de la Patria para limpiarla mediante el Santo Genocidio y que los de arriba pudieran seguir medrando con lo robado a los trabajadores.
Es curioso que en cada artículo que toca lo referente al sufrimiento de los exiliados Republicanos españoles durante el nazismo aparezca enseguida lo de “pues anda que los comunistas”. Acto seguido le sigue la majadería, muy en boga, de que los que hundieron la Republica fueron los de izquierdas y que Franco y sus matarifes hicieron lo que hicieron para “para salvar” España.
Gracias por artículos como este, que ayudan a recuperar nuestra historia robada.
Constantino, el payaso Constantino, con ciertos comentarios demuestra que es un inmoral, siempre subidito en su trono jupiterino.
Se las da de puro y es sucio como los que comen perlas; se las da de limpio y tiene más soltura que nadie en las injurias.
Como otro comentarista ya le dijo en el artículo de Churchill, desfogue en otro sitio y vaya para forocoches.
Constantino, Master of the Universe, clown megalómano, Herschel Krustofsky
https://www.youtube.com/watch?v=eVlBRgJCN74
Hey, vosotros, ya he llegado
aunque siempre estuve aquí,
porque estoy por todos lados
mírame bien ¿no me reconoces?
soy el que te habla cuando escuchas voces
Yo soy yo, soy siempre el mejor
soy simplemente El Emperador
llámame Rey, dime Señor
perdona si te ciego con todo mi esplendor
préstame atención, escucha este verso
ha llegado El Amo Del Universo
Master, Master, I´m the Master
The Master of the Universe
The Master of the Universe.
Soy el más piadoso y el más perverso
porque soy El Amo Del Universo
puedo hacer el bien y hacer el mal
puedo convertirte en estatua de sal
soy moro, cristiano, judío converso
ateo, budista, El Rey Del Universo
Master, Master, I´m the Master
The Master of the Universe
The Master of the Universe.
Soy grande, enorme, mas grande que el tamaño
no podrías recorrerme ni en un millón de años
soy todo, todo, todo, también soy la nada
más de lo que puedes abarcar con la mirada
todo esto es mío, tu me perteneces
soy el del milagro de los panes y los peces
Master, Master, I´m the Master
The Master of the Universe
The Master of the Universe.
La noche que nací brillaban las estrellas
y supe de repente que sería como ellas
y supe de repente que sería como ellas…
me fue revelada aquella noche La Verdad
y entonces comprendí el valor de la humildad
por eso soy así, humilde como un sabio
olvida el asunto y bésame en los labios
Master, Master, I´m the Master
The Master of the Universe
The Master of the Universe.
Sé cuando venzo en una discusión: cuando el contrario se agarra a argumentos «ad hominem».
Insulte cuanto quiera. Se quedó sin argumentación. Guy Möquet y Philby. Jaque mate. La puntilla.
Hable usted ahora de Corea del Norte. Hable de China. Hable de las purgas de Stalin. Hable de la masacre de Katyn. Hable de Holodomor. Hable del pacto Ribbentrop-Molotov. Por ejemplo.
Yo condeno todos los asesinatos. Usted juega al parchis. Las finas rojas ni tocarlas. Pero indecentes son los demás. Ya. ¿Tiene a mano un espejo?
La próxima vez que cite una canción, por cierto, debería emplear otro lenguaje que no sea el inglés, el habla del neoliberalismo. Parece que no conozca ninguna canción rusa o china.
Me recuerda usted un poco a las beatas de rezo, que jamás leyeron la Biblia, pero se agarran a sus oraciones que repiten mecánicamente profesando un cristianismo imaginario. Le compadezco. Toda la vida profesando una fe que sólo existe en su fantasía.
Eso es lo que le preocupa a Krusty: ganar.
No ha ganado nada, clown engreído. Se contradice y se lía. Tendría que mejorar mucho.
Así que de ad hominem, nada, en sentido argumentativo. Ad hominem puro, descriptivo. Otra vez: es usted soberbio y macaco.
Porque cuando suelta los chistecitos de marras es usted una mezcla de Cicerón y Demóstenes, ¿verdad?, sin ad hominem hacia mí. ¿No se da cuenta de que se le ve el cartón? Es usted el que me llamó antes cerdo, payaso, ignorante, «literato»… Se le habrá olvidado.
No le voy a repetir los argumentos sobre los acontecimientos históricos, estos y/u otros, ya lo hice en otro momento, por un oído le entra, por el otro le sale, se sale por la tangente, acusa genéricamente de ignorancia e injuria en modo automático y light. Narcisismo y soberbia. Chimpancé subido a la rama y chillando. Si es joven, inmaduro. Si es mayor, cascado.
Lo que sí le digo es que se la coge con papel de fumar, en función del tema, o se da golpes de pecho, como un gorila.
Desmerecer a los españoles perseguidos y masacrados por los nazis o el sacrificio de tantos comunistas heroicos por la justicia y la libertad, con independencia de lo que hicieran o dejaran de hacer las izquierdas españolas o los regímenes comunistas, le pone a usted justamente en el punto de miseria humana que le corresponde. Un inmoral, como antes le dije.
Que me quedo en Philby y Moquet… Qué mamarracho.
¿Es usted capaz de responder sin insultar?
Si no me han insultado antes, sí.
Y en ocasiones, ni siquiera contesto.
No ha leído usted los intercambios anteriores, ha habido fuego graneado por ambas partes.
«Excusatio non petita, accusatio manifesta».
Por cierto, esta tarde vino un señor con un forúnculo en el culo tremendo. No sé por qué, pero un grano tan feo y gordo me recordó a la calva del Lenin.
Lo abrí, limpié y desinfecté, ahorrándole un abceso y probable fístula.
Cuando vino, el hombre apenas podía andar. Y tras la pequeña intervención, se marchó feliz y contento.
Moraleja: a todo mal grano le llega su «perestroika».
Juan Romero, el último testigo español de la barbarie de Mauthausen
https://amp.rtve.es/noticias/20200822/juan-romero-ultimo-testigo-espanol-barbarie-mauthausen/2040683.shtml
Cayo Pelegay, el deportado número 37.272 de Neuengamme, vuelve a tener rostro
https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2020/08/29/cayo-deportado-numero-32272-neuengamme-rostro/
«La ausencia de una cultura antifascista oficial» — lo siento, pero eso no es cierto. Hoy no hay ni cultura fascista ni lo contrario. Hay más bien cierta cultura sonbre la tolerancia, que es más equilibrada y es que debería de evitar que horrores como los expuestos en este texto jamás se vuelvan a repetir.
Toalmente de acuerdo. Estamos en una época en la que parece indispensable posicionarse a la hora de informar.
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