
Oasis es un grupo que nació a hostias y murió a hostias. No resulta del todo descabellado presuponer que, por el camino, también hicieron todas las cosas a hostias.
Firmaron su primer contrato discográfico en mayo de 1993, tras amenazar al dueño de un local en Glasgow con reducir su garito a cenizas si no les permitía tocar allí aquella noche. La idea se había gestado unos días antes, cuando el grupo con el que compartían local de ensayo en Manchester, los Sister Lovers, comenzaron a alardear de que ese fin de semana iban a tocar en el King Tut’s, una famosa sala de conciertos de la ciudad escocesa entre cuyo público iba a estar presente Allan McGee, el propietario del sello Creation Records.
McGee había sido el descubridor de bandas como Primal Scream y The Jesus and Mary Chain y había anunciado que se desplazaría hasta Glasgow para ver en directo a 18 Wheeler, uno de los grupos de su compañía discográfica, además de para echar un vistazo al resto de bandas que tocaban aquella noche. Los hermanos Gallagher y compañía no se lo pensaron dos veces y condujeron cinco horas hasta el King Tut’s para participar en el concierto, aunque no habían sido invitados ni figuraban en el cartel. Al llegar, le hicieron al dueño de la sala una oferta que no podía rechazar: ellos tocarían primero, harían de teloneros del resto de grupos, y a cambio no lo molerían a palos a él ni le reventarían el local. Al tipo le pareció una propuesta muy razonable, así que Oasis salieron a actuar y, en cuanto bajaron del escenario, un Allan McGee deslumbrado por lo que acababa de presenciar les ofreció un contrato discográfico allí mismo, sin esperar a ver al resto de bandas. Rock and roll en estado puro.
Que murieron a hostias quince años después es algo que ni siquiera es necesario recordar. El final de Oasis es una historia agotada y marchita, desgastada por los bordes, contada una y mil veces y remendada con anécdotas pretendidamente inéditas para ser explotada una vez más cada cierto tiempo. Un descenso a los infiernos rentabilizado hasta la extenuación por propios y extraños, llegando a rozar incluso lo patético cada vez que los Gallagher vuelven a insultarse a través de la prensa o las redes sociales, y que se mantendrá invariable mientras a la gallina de las hostias de oro todavía se la pueda retorcer y exprimir un poco más.
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«Las sesiones de grabación del Morning Glory fueron el momento menos tenso, más sencillo y más felizmente creativo que he tenido en un estudio de grabación.» Disculpe, Mr. Mortis pero entones ¿cómo fueron los otros? ;)
Jajajajja. Que buenos eran. No está mal, en un mundo en que todo parece estar construido matemáticamente y con post it pulcra mente situados en walls. Quizás Oasis es de las últimas cosas auténticas que vivimos en esta era, en la que nos dicen siempre lo que queremos oír, o quieren que oigamos.
Vaya, siempre había creído que todas estas historias eran pura propaganda para dar bombo a sus mediocres trabajos y ahora resulta que realmente, sí eran un par de delincuentes. ¡Gentuza!
Estos no llegaban a delincuentes, porque para delincuente hay que tener cojones en muchisimos casos. Estos eran dos payasos de clase media que no tenian ni media galleta.
Oasis, el peor grupo tributo a los Beatles, luego de sus 5 minutos al sol, la nada que siempre fueron.
Pero la culpa no es de ellos, si no de los infelices que les ríen las «gracias».
No, la decadencia de la música no es de ahora, ya había empezado con estos.
Wonderwall y Live for Ever, las mejores canciones de la banda.
Lástima de decadencia posterior.
J.P. Pabone (Pbs)
Nunca tres o cuatro buenas canciones dieron para tanto.
Hace ventipico años, escuché una maqueta en Radio3 que me dejó impresionado. Era Supersonic.
Pingback: (What’s the Story) Morning Glory? (1995) – The End
Si hubiera roto realmente un bate de baseball en la cabeza de alguien, lo más probable es que lo hubiera matado, así que menos lobos, Caperucita. Y el caso es que a mí estos dos payasos me durarían menos en una confrontación que un pollo asado a Carpanta, o sea que no sé muy bien a qué viene tanta chulería. Bueno, sí lo sé, es pura pose, postureo que dicen ahora. Pero si me encuentran en un callejón desierto sin sus guardaespaldas, los convierto en compota de manzana. Incluso con tres gorilas, acabarían los cinco en urgencias.
FAN-TAS-MA
A Lian Gallagher, que era un falton y un retrasado, ya le puso en su sitio a hostias Mick Hucknall en una discusion en un bar. Unos cantamañanas es lo que eran, tanto como grupo como en privado.
Los hermanos Gallagher pecan de boquerones (sobre todo Liam), pero aquí hay más fantasmas entre los comentaristas que en todos los niveles del Luigi’s Mansion de la Switch juntos. Qué vergüenza ajena, maemía.
Oasis están sobrevalorados, estoy de acuerdo, pero tienen un puñado de buenas canciones repartidas por toda su discografía; es más de lo que tienen muchísimos otros grupos famosetes, collones.
Y a quien diga que no…
LE DOY UNA HOSTIAAAAA® (Mamá Ladilla)
Lo que tienen es un buen puñado de plaggios.